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domingo, febrero 05, 2017

Hoy, salimos: The Juice House

Salir de vez en cuando a comer por ahí es una actividad que, por placentera, debería hacer todo el mundo siempre que pudiera. Los presupuestos no están para tirar cohetes, pero ello no impide que tengamos a nuestro alcance todo un surtido de bares y restaurantes que, sin gastar una barbaridad, nos permitan gozar de vez en cuando de un buen plato que no has tenido que cocinar tú.  

Es justamente por el hecho extraordinario de ir a comer fuera, y para saber lo que nos podemos encontrar que, a partir de ahora y siguiendo el lema de cabecera del blog, publicaré en Memento Mori mis vivencias particulares en esos restaurantes de Dios. 

 Espero que os sea de utilidad.


The Juice House- Clean Eating Restaurant

  • Nombre: The Juice House
  • Dirección: Parlament, 12 (ver mapa)
  • Población: 08015- Barcelona



Puntuación: 9/10

  • Servicio: Muy amable y atento
  • Ambiente: Joven e internacional
  • Tipo de comida: proximidad, biológica y vegetariana (con algún plato de pescado). Estilo caribeño. 
  • Precio: Principales entre 6 y 10 euros; postres, unos 4 euros; cerveza mediana por 2,50 €; tes por 2,20 €

Opinión:

El The Juice House es un restaurante pequeño y austero (no apto para grupos numerosos), pero de ambiente muy acogedor, que podemos encontrar en el entorno del Paral.lel barcelonés. El hecho de un servicio ininterrumpido de comidas y tentempiés a partir de las 13h. hasta las 23h. lo hace un sitio muy apropiado para extranjeros o para quien, como yo, en vez de horario estricto de comida, tiene una auténtica locura horaria.

La comida, con raciones muy correctas para el precio, ha sido un auténtico descubrimiento, tanto por el servicio rápido, amable y agradablemente honesto (el camarero nos ha avisado ante nuestra intención de pedir más platos de lo que ha creído que podíamos comer) como por la calidad de los productos empleados en hacer unos platos basados en la cocina caribeña, ligeros, coloridos y llenos de sabores muy interesantes.

Un local especialmente recomendable para aquellos que disfrutan con una cocina sana de calidad (las chips de col rizada han sido una sorpresa y la tarta de zanahoria estaba espectacular) que no tienen prisa en levantarse de la mesa (amplia carta de tes servidos en teteras de fundición) y que disfrutan de la filosofía “slow food”.

Sin duda, volveremos a visitarlo.


Un pequeño restaurante para pasar un gran rato

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