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El desvelado misterio de las enigmáticas piedras deslizantes del Valle de la Muerte

Cuando uno se da una vuelta por los grupos de Facebook llama poderosamente la atención la gran cantidad de gente que atraen los foros dedicados al ocultismo y a lo paranormal. Esto, que pudiera pensarse que es una estrambótica afición más de tantas que rondan por el ciberespacio, no lo es tanto, en tanto que simplemente mirando los comentarios y reacciones te das cuenta que el nivel intelectual de quien los sigue son, en muy alta proporción, de nivel medio, por no decir bajísimo. O lo que es lo mismo, una legión de gente a la cual la ciencia y su método racional simplemente no ha llegado. Esta situación, aunque choque, no es nueva y está desde la noche de los tiempos en la base de mitos, leyendas y oscurantismos varios fruto de la imposibilidad de una explicación racional del mundo que nos rodea (ver El Tiempo del Ruido, el fenómeno inexplicado que atemorizó Bogotá). Hoy, un volcán se sabe como funciona, o los terremotos o el silbido del aire en una ventana mal cerrada y, aunque no s…

Patrimonio a golpe de sierra mecánica

Barcelona, 133... Badalona, 13... El Prat de Llobregat, 18... Sant Boi, 24... Sant Joan Despí, 18... Esplugues, 4... Sant Vicenç dels Horts, 1... Cornellà, 1... Hospitalet, 0. Cero árboles en nuestra ciudad han sido declarados como árboles monumentales o de interés local. Ninguno.

¿Alguien se cree que en los 12,50 km2 de superficie de nuestro municipio, no haya ni siquiera un árbol que merezca ser protegido con algún tipo de figura de protección? Pues está visto que para nuestro ayuntamiento, no hay ninguno que valga la pena ser salvado y que, llegado el caso, todos y cada uno de los árboles de la ciudad son susceptibles de ser cortados con cualquier excusa, por nimia que sea. La desidia respecto nuestro patrimonio llega a estos extremos

Tanto da que sea el muy querido olivo de la plaza del Ayuntamiento, o la vieja palmera de la Plaza Mossèn Homar, o alguno de los algarrobos de Can Buxeres, o los altísimos pinos del Camí de la Fonteta, o el gran ciprés de los jardines de Can Cluset... todos ellos, si a alguna mente clarividente se le ocurre que molestan, se pueden cortar sin el más mínimo remordimiento, ya que no tienen más protección que la que puede tener un geranio en cualquiera de las jardineras que están repartidas por la ciudad. De hecho, el olivo de delante de la iglesia, ya sufrió el corte de buena parte de sus raíces con la construcción del parking de la plaza del Ayuntamiento y, por suerte, sobrevivió ; si se hubiera muerto, se hubiera plantado otro y santas pascuas. Esta libertad de poder atentar impunemente contra nuestro patrimonio natural, no puede ser de ninguna de las maneras.

La última amenaza la encontramos en el Pino de La Remunta, un pino blanco de 12'40 metros de altura y 2'60 metros de perímetro el cual se estima que tiene cerca de los 200 años y que ya sale destacando más grande que algunas masías de alrededor en fotografías aéreas de 1945. Pues bien, este imponente árbol, que se puede ver al lado del antiguo puente del Canal de la Infanta al final de la Avenida Josep Tarradellas y que sería el árbol más viejo de todo el municipio, se encuentra amenazado de muerte ante la posibilidad de urbanización de la zona, que convertiría un campo abierto ("cutre", según descripción de nuestra alcaldesa) en una mole de cemento como la que se está construyendo junto la escuela Busquets i Punset, conllevando la desaparición de este ejemplar excepcional para la ciudad.

Para evitarlo, la Asociación PERSEU ha puesto sobre la mesa del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat y sobre la mesa de Nuria Marín, la solicitud de protección de este árbol tan excepcional y que ha llegado hasta nuestros días por tener la suerte de haber quedado encerrado dentro del recinto militar del cuartel de la Remonta.

La sociedad civil ya ha dado el primer paso, ahora depende de la voluntad política de las administraciones el que protejan este gran árbol o, como tantas y tantas veces han hecho desde el final del franquismo, negar la evidencia, girar la cabeza, y decir en voz alta mientras que la picota infame arranca los últimos testimonios del pasado de la ciudad, que L'Hospitalet apuesta por su Patrimonio.

Me ahorrarán el taco...¿verdad?

200 años de árbol que no merece protección

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