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jueves, junio 20, 2019

La Prisión de la Reina Amalia o la toma de la Bastilla catalana

Prisión de la Reina Amalia
Prisión de la Reina Amalia
Uno de los pasajes más conocidos de la Revolución Francesa es el de la Toma de la Bastilla, uno de los presidios más negros y represivos de la Francia borbónica. Durante este episodio acaecido el 14 de julio de 1789, las masas enfervorizadas asaltaron la fortaleza-prisión, liberaron a los presos que en ella se encontraban y, antes de acabar el año, procedieron a su derribo. El símbolo de la opresión de la monarquía quedaba reducido a escombros. Este conocido pasaje histórico ha quedado en el acervo popular como uno de los grandes símbolos de la lucha revolucionaria (ver Condorcet, Robespierre y la tortilla que delató a un matemático fugitivo). Sin embargo, lo que posiblemente no conozca tanto es que, en Barcelona, también hubo una prisión que fue asaltada por el pueblo, que fueron liberados sus presos y, como su homóloga francesa, fue demolida hasta los cimientos. Se llamaba la Prisión de la Reina Amalia.

Un edificio tétrico
Un edificio tétrico
Durante el siglo XIX, las (malas) costumbres que se arrastraban de siglos anteriores por unos gobernantes que se adaptaban como podían a los nuevos aires en derechos humanos provenientes de la Francia republicana, seguían plenamente vigentes en múltiples facetas de la vida pública. Una de ellas, por corresponder a un elemento tan poco dado a lucimiento para los políticos como son las instituciones penitenciarias, no se habían actualizado lo más mínimo, y ellas se reducían a embutir cuanta más gente mejor en prisiones sin las mínimas condiciones y sin ningún tipo de higiene. Talmente como en plena Edad Media.

Plano de la prisión
Plano de la prisión
En la Barcelona de aquel tiempo las cosas no eran muy diferentes y las prisiones no eran exactamente un hotel de cinco estrellas. La prisión de Amalia o de la Reina Amalia, llamada así porque se encontraba entre la muralla (actual Ronda de Sant Pau) y la calle de la Reina Amàlia de la Ciudad Condal, era uno de estos incómodos almacenes de pobres desgraciados, delincuentes y gente de mal vivir. Gestionado con mano de hierro por religiosas, ocupaba el espacio que había dejado el convento de San Vicente de Paul, convento incendiado el 1835 y que fue rehabilitado en 1839 para acoger la que tendría que ser la Prisión General de Barcelona. El único problema fue que, en 1847, el espacio dedicado para 287 reclusos ya lo ocupaban casi 1.500 personas... con todos los problemas que ello comporta, claro.

Pasillo de celdas
Pasillo de celdas
Las condiciones en que se encontraban los reclusos eran infernales. La falta total de salubridad, de ventilación de las celdas, la mala comida y el hacinamiento eran tal, que el olor que desprendía la prisión se olía a varias calles de distancia. Todo ello, sumado a la corrupción de los funcionarios y el pésimo estado del edificio, convertía aquella prisión en un sitio horrendo en que los más desgraciados de la sociedad (los más ricos se podían permitir pagar unas condiciones más “humanas”) sufrían la brutalidad de sus carceleros, provocando continuos motines que volvían incontrolable aquella prisión.

"El Garrote Vil" de Ramón Casas
"El Garrote Vil" de Ramón Casas
La cárcel de Reina Amalia, por si fuera poco, utilizaba los patios adyacentes para el tejido de sogas por empresas privadas que utilizaban los y las reclusas (la prisión era mixta) como mano de obra esclava; con la excusa de tener a los presos haciendo trabajos forzados, más de uno hizo el gran negocio a su costa. No obstante, lo que realmente volvía aquel lugar en algo tétrico para el grueso de la sociedad era que, en sus patios, tenían lugar ejecuciones públicas con la “humanísima” técnica del garrote vil. La reputación del presidio entre los barceloneses era pésima; la prensa criticaba duramente la prisión y sus prácticas y hasta el pintor Ramón Casas retrató aquel morboso espectáculo en su cuadro “El Garrote Vil” (1892). La presión mediática consiguió que la última ejecución pública fuera en 1897, pero ello no mejoró ni un ápice su imagen.

Deseada demolición
Deseada demolición
La situación dentro de aquella cárcel era insostenible, hasta el punto que las autoridades decidieron crear un nuevo recinto carcelario en la Ciudad Condal que diera cabida a aquella cantidad ingente de “descarriados” y, así las cosas, en 1904 se inauguró la Cárcel Modelo. Una cárcel que tenía que haber sido un “modelo” de gestión (por eso se le puso ese nombre) pero que el tiempo la convirtió justamente en un modelo de lo que no debía ser una prisión. Sea como fuere, a ella se trasladaron todos los reclusos masculinos de Reina Amalia, convirtiéndola en un presidio femenino donde se encerraban mujeres por delitos tan “horrendos” como eran el lesbianismo, el adulterio, la prostitución, la rebeldía contra el marido… por no hablar de presas políticas (básicamente anarquistas, a raíz de la Semana Trágica, ver La trágica semana en que las momias bailaron con los obreros), blasfemias o escándalo público. Razón esta última que hizo que La Bella Dorita, la conocida artista de revista del Paralelo barcelonés, diera con sus huesos durante una temporada en esta infame prisión.

La prisión perdió la batalla
La prisión perdió la batalla
La impopularidad de la prisión de Reina Amalia -ubicada en el conflictivo Barrio Chino- convirtió su cierre en un auténtico objetivo social para las clases populares. Ello llevó a que el día 19 de julio de 1936, una vez que el alzamiento militar franquista fue sofocado en Barcelona, un numeroso grupo de hombres y mujeres armados, asaltasen la prisión de Reina Amalia y abriesen puertas a todas las presas; eso sí, algunas que no querían irse (para las pobres de solemnidad el exterior no era mucho mejor que el interior) fueron desalojadas a la fuerza. Sin embargo, el asalto no quedó aquí y los propios asaltantes, una vez evacuado el edificio, comenzaron a demolerlo a base de pico y pala, para que no pudiera ser reocupado.

Un antro derribado a pico
Un antro derribado a pico
El clamor popular por la desaparición definitiva de aquel antro inhumano (y la presión de la anarquista Agrupación Libertaria de Mujeres Libres) hizo que, el 21 de agosto de aquel mismo año, comenzasen con cierta pompa las obras oficiales de derribo de la prisión de Reina Amalia. Carles Pi i Sunyer, el alcalde de Barcelona en aquel momento, “inauguró” las obras quitando con sus manos una reja de aquella cárcel que ya había sido empezada a derribar por el propio pueblo un mes antes.

Solar dejado por la cárcel
Solar dejado por la cárcel
Fruto de aquel derribo quedó el solar que ocupa desde 1963 la plaza Josep Maria Folch i Torres. Un solar que, debido al follón de la Guerra Civil (ver La explosión de Cosme Toda, la fortuna que evitó la destrucción de L'Hospitalet) no pudo ser reutilizado en su momento y que actualmente está ocupado por una desangelada plaza, reflejo fiel de un espacio siniestro y morboso de la capital catalana que, derribado por los mismos barceloneses, durante más de un siglo fue símbolo de represión, de injusticia y de la ignominia humana más vergonzosa.

Escenario desangelado para una historia vergonzosa
Escenario desangelado para una historia vergonzosa

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sábado, junio 15, 2019

Las uñas del hoacín, el eslabón perdido entre aves y dinosaurios

Hoacín adulto
Hoacín adulto
Cuando vemos la belleza y delicadeza de un canario, de un jilguero o de una golondrina en vuelo, cuesta horrores llegar a imaginar que estos auténticos prodigios de la naturaleza puedan proceder, evolutivamente hablando, de los dinosaurios. Más de uno puede llegar a ponerlo en duda y, dados los tiempos que corren, en que la gente, imbuidos en su ignorancia infinita de ideas preconcebidas, creen que la tierra es plana, que nos bombardean con químicos desde 15 kilómetros de altura o que reenviando ese mensaje a 200 personas le regalarán un iPad, demostrar según qué cosas puede llegar a ser cansino. Sin embargo, la misma naturaleza muestra a quién quiera verlas, pistas que nos indican que ese lindo pajarito está más emparentado con los velocirraptores del Jurásico de lo que le pueda parecer. Y una de estas pistas extraordinarias la encontramos en uno de los pájaros más raros que existen: el hoacín.

Reproducción de Archaeopteryx
Reproducción de un Archaeopteryx
A mi, que me gusta la cocina, cuando tengo en las manos una pata de un pavo o de un pollo, no puedo, por menos, que pensar en un reptil. Esas uñas... esas escamas... retrotraen mi mente a la época de los dinosaurios y, aunque la pepitoria me devuelve a la realidad, no dejo de ver claro que los ancestros de estas aves se movían entre brontosaurios, triceratops y helechos arborescentes. En otras ocasiones ya he hablado de este raro emparentamiento (ver La letal belleza emplumada del casuario) pero el caso del hoacín es especial ya que, a parte de otras particularidades, cuando es una cría, tiene garras en sus alas. Detalle que solo se conoce en aves fósiles (es el caso del Archaeopteryx) y lo convierte en un auténtico eslabón perdido de la evolución entre pájaros y dinosaurios.

Aspecto desaliñado
Aspecto desaliñado
El hoacín (Opisthocomus hoazin), también conocida como chenchena o pava hedionda, es una curiosa ave que vive en las zonas pantanosas del Amazonas (ver Caño Cristales, el río donde se derritió el arco iris) y que, si se la tengo que describir, sería como un faisán "punky" después de correrse una juerga gitana de tres días. O dicho de otra forma, rolliza, con los ojos rojos, con una cresta enhiesta y con un plumaje multicolor de aspecto desaliñado. Como podrá fácilmente imaginar, la tal ave tampoco es que sea muy buena voladora, pero tampoco es que lo necesite demasiado porque el bicho que la ataque ha de estar muy apurado para hacerlo. Y es que, como el hoacín es vegetariano, tiene un singular sistema digestivo muy parecido al de una vaca, en el que hace fermentar su alimento con una serie de bacterias que le hacen parte de la digestión y cuyo fétido olor inunda todo su cuerpo. ¿Comprende ahora por qué lo de "pava hedionda" y por qué tiene pocos enemigos? No obstante, no acaban aquí sus originalidades...

Las crías se agarran con sus uñas
Las crías se agarran con sus uñas
Este curioso pájaro, que pesa cerca de un kilo, hace unos nidos igual de desaliñados que su apariencia donde incuba dos o tres huevos de los que salen unos polluelos grises -muy feuchos también- pero que tienen la particularidad de tener dos uñas en las alas que, como si fueran las patas de un mono, utilizan para trepar entre las ramas de los árboles que les sirven de soporte para el nido. Lo gracioso del asunto es que el hoacín es el único pájaro que dispone de estas curiosísimas garras delanteras, las cuales son totalmente funcionales durante su infancia, si bien las van perdiendo conforme que alcanzan la vida adulta.

Uñas de hoacín infantil
Uñas de hoacín juvenil
Estas uñas, según los científicos, corresponderían a vestigios de cuando las aves eran cuadrúpedas y aún no habían deformado sus patas delanteras en beneficio de desarrollar unas potentes alas que les permitieran conquistar el más seguro (al menos a priori) espacio aéreo. Una adaptación que, si bien en general ha hecho que las patas delanteras se perdieran durante los millones de años de la evolución (ver Las ballenas de 4 patas o cuando la Evolución se manifiesta tercamente), en algunos pocos casos, como en el del hoacín, se vuelven una ventaja evolutiva y se han mantenido hasta la actualidad. Tal vez sea por eso que este pájaro desgreñado, desde que fue descrito por primera vez en 1776 por el zoólogo alemán Statius Müller, no ha habido quien lo clasifique y esté incluido en un género (el Opisthocomus) en que está representado él solo, correspondiendo a uno de los linajes aviares más antiguos existentes.

Adulto incubando en su nido
Adulto incubando en su nido
En definitiva, que si quiere seguir creyendo que el ser humano tiene algo de especial en este universo (a parte de su capacidad infinita de depredación) y que hace 4.000 años que apareció por ciencia infusa, por mí, siéntase libre de hacerlo. Eso si, los hoacines seguirán naciendo -si no nos los hemos cargado antes- con sus uñas reptilianas para recordarle que el ser humano no es ni un dios, ni una obra divina, sino un vulgar animal que en lo único que nos destacamos del resto es que hemos desarrollado un músculo diferente para sobrevivir. Aunque, viendo el poco uso que hacemos de él y cómo estamos destruyendo nuestro medio ambiente con alegría e impunidad, más pronto que tarde acabaremos por sucumbir.

Al hoacín, créalo o no, le va a dar absolutamente lo mismo.

Anatomía comparada de dinosaurios y aves (entre ellos, los hoacines)
Anatomía comparada de dinosaurios y aves (entre ellos, los hoacines)

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domingo, junio 02, 2019

Las rayas de la cebra, el repelente de insectos más eficaz de la sabana

Unas vistosas rayas antipicaduras
Unas vistosas rayas antipicaduras
Cuando llega el verano y el calor, a parte del molesto sudor llegan con él nuestros queridísimos amigos los mosquitos, con sus ganas locas de hacer de nuestros rollizos cuerpos unos incomparables alfileteros de sastre. Sea como sea, y aunque sintamos que somos una diana con patas para ellos (o mejor dicho, ellas), estos adorables bichitos no solamente nos atacan a nosotros, sino que todo bicho viviente -sobre todo mamíferos- más grandes que ellos somos susceptibles de sucumbir a su picadura, algunos literalemente (ver Una solución al mosquito tigre). Y hasta tal punto son molestos o peligrosos que algunas especies han desarrollado técnicas para evadirse de ellos, es el caso de las cebras y sus vistosas rayas.

El picotazo del tábano es temible
El picotazo del tábano es temible
Quien haya tenido oportunidad de “disfrutar” del picotazo de un tábano, seguro que lo recordará durante una buena temporada. No por nada, sino porque este moscardón del tamaño de una avispa, cuando te pica, te pega un castañazo aún más fuerte que el de la avispa, roncha aparte. Por suerte, en las ciudades no son muy habituales, y acostumbran a concentrarse en las zonas rurales, donde los grandes animales, sobre todo los caballos, tienden a atraerlos como si fueran la miel. Ahora, imagínese tener que soportar decenas de estos bichos, junto a moscas piconas y otros mosquitos, todos ellos sedientos de sangre día sí y día también; por muy dura que sea tu piel, al final la vida se te hace imposible. E igual que los domésticos, los salvajes.

Caballo rascándose las picaduras
Caballo rascándose el lomo
En el caso de las cebras, lo que siempre ha atraído de ellas han sido sus curiosas rayas blancas y negras, las cuales han llevando de cráneo a los investigadores para adivinar cual era la finalidad de dicho “discretito” estampado. La teoría de que era para equivocar a sus enemigos parecía ser la que tenía más éxito -aunque tampoco tenía demasiado sentido “camuflarse” con unos colores tan llamativos- , pero en 2014, un equipo de investigadores de la Universidad de California llegó a una curiosa conclusión: eran para espantar a los tábanos y las moscas tse-tse. Pero... ¿cómo llegaron a semejante conclusión? La estadística y la geografía tenían mucho que decir en este asunto.

Profesor Tim Caro
Profesor Tim Caro
Conocido el serio problema que tenían los caballos y otros equinos en todo el mundo a cuenta de los tábanos, el equipo comandado por el biólogo norteamericano Tim Caro, se dedicó a cruzar los datos estadísticos entre las zonas del mundo con mayor concentración de moscas picadoras, y las zonas de mayor profusión de equinos salvajes rayados (subespecies de cebras, asnos y caballos). Los resultados fueron sorprendentes.

Las moscas son un serio problema
Las moscas son un serio problema
Efectivamente, el estudio dio como resultado que la gran mayoría de caballos con rayas se concentraban en las zonas más expuestas a las picaduras de grandes moscas, extrapolándose que los equinos salvajes de aquellas zonas habían desarrollado aquellos estampados como forma de evitar el picotazo continuo de aquellos insectos. Y es que, a una mayor proporción de picotazos, no solo era mayor la molestia, sino también la posibilidad de morir por el contagio de una enfermedad transmitida por esos molestos animales, por lo que la evolución (ver El curioso trampantojo biológico de la pata de un caballo) se dirigió hacia la dirección en que las cebras se ahorraban un tanto por ciento importante de posibles picaduras mortales. No obstante... ¿cómo puede afectar el color del pelaje de las cebras en las moscas, aún sabiendo que el pelo es más corto que el pico del tábano?

En la cebra, las moscas atacan menos
En la cebra, las moscas atacan menos
Según estudios efectuados a posteriori con moscas y mosquitos, a parte de que se puedan sentir atraídos por nuestros cuerpos por el CO2 expelido con la respiración o por nuestro calor corporal, estos simpáticos amiguitos alados se ven atraídos en un primer momento por lo que ven. De esta forma, maniquíes de color marrón atraían a primera vista a los “chupópteros” hasta 10 veces más que sus homólogos rayados, por lo que se demostraría la eficacia del estampado del pelaje de las cebras para garantizar un mayor grado de supervivencia de la especie.

Así, que ya lo sabe, cuando en verano se sienta el foco de atracción de moscas, mosquitos y bichitos picadores varios, vístase a rayas blancas y negras para emular a las cebras. Igual no evitará que le dejen hecho un cristo (aunque yo he comprobado empíricamente que con ropas blancas, los mosquitos tigre atacan menos), pero siempre podrá decir que el “animal print” es tendencia: las rayas de las cebras lo demuestran y millones de años las avalan.

Una forma de evitar los picotazos imitando a las cebras
Una forma de evitar los picotazos imitando a las cebras

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