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Hoy, cuento: El autobús

Hoy, día 2 de abril del Año del Confinamiento de 2020, es el 215 aniversario del nacimiento de Hans Christian Andersen, el famoso escritor de cuentos infantiles danés, siendo por ello que hoy se ha declarado el Día Internacional del Libro Infantil. Sea como sea que, según los críticos, sus cuentos, de inocentes tenían poco, hoy le hago mi pequeño homenaje a tan ilustre colega de profesión publicando en Memento Mori! un cuento de los míos. Un cuento que, aún siendo para todos los públicos, seguro que os hará pensar con su moraleja, tal y como hacen los cuentos de Andersen. 
Espero que os guste.

Ya era tarde. Había acabado mi jornada laboral bastante más tarde de lo habitual y no estaba de muy buen humor. Una tarde demasiado densa y un dolor de cabeza intenso, no contribuían demasiado a poder extraer unas pocas sonrisas con las que adornar mi medio ambiente. Para postre, tenía que tomar el autobús que me retornara a casa, el cual daba una vuelta terriblemente larga para alcanzar mi tam…

Racismo, crisis y mesías.

Llama la atención la subida del racismo y la xenofobia en Europa, y aunque no guste verlo, la razón es la incapacidad de los políticos para poner en orden la economía mundial y su servilismo con los grandes capitales, a los cuales, además de insuflarles dinero público alegremente, permiten que desangren a la gente impunemente. Ningún banco, ni ningún especulador financiero va a pagar por sus culpas: cerrando y dejando a miles de personas en la calle y sin ahorros, ya tienen suficiente. Poca vergüenza es lo que hay.

En este punto de crisis generalizada, los pobres no dejan de ver a los otros pobres como una amenaza real y, sumidos en su ignorancia o desinformación interesada, no son capaces de ver cual es el verdadero origen de sus penalidades y hacen recaer el peso de las culpas en todos aquellos que pueden ser su competencia, ya sean negros, inmigrantes, gitanos o musulmanes. No importa ser injusto, lo que importa es sobrevivir.

Y mientras que los grandes capitales siguen su frenético ritmo ascendente, la base de la pirámide de los más pobres no hace más que crecer y crecer. Los recursos son cada vez más cortos, no hay futuro ni esperanza para millones de personas y los políticos, rehenes de la poltrona, son incapaces de poner las cosas en orden. 

Poco hay, y somos muchos a repartir; la lucha por la supervivencia se vuelve cada vez más violenta, y mientras nosotros nos matamos entre nosotros por poder llegar a fin de mes, hay gente que sin ningún pudor obtienen más y más beneficios a costa de más y más gente del montón, conduciéndola progresivamente al abismo de un mundo sin ley, émulo de Mad Max .

Los mesías no existen. Miedo me da que aparezca alguno.


Siempre habrá quién se aproveche.

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