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Réplica del cráneo de Piltdown |
La
evolución humana durante los últimos millones de años, ha sido un espinoso tema de debate científico desde que
Darwin propuso su
teoría de la evolución y osó teorizar con que el hombre proviniera de un mono. En la actualidad sabemos que los monos actuales y los hombres, si bien tienen un ancestro en común, éste había de ser totalmente
diferente de unos y otros. Sin embargo, a principios del siglo XX, se creía que tenía que haber un paso intermedio, un "
eslabón perdido", que mezclara las características humanas y simias... y se encontró. Fue llamado el
Hombre de Piltdown y su hallazgo revolucionó la antropología durante más de 40 años. Solo había un ligerísimo inconveniente: se descubrió que había sido
una falsificación.
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Mandíbula de orangután encajada |
En el primer decenio del siglo XX, los hallazgos paleontológicos respecto la evolución del ser humano habían sido mínimos, por lo que la secuencia evolutiva se desconocía casi en su totalidad. Por su parte, la teoría de la evolución era todavía
cuestionada por los científicos más reaccionarios, por lo que el hecho de encontrar restos
fósiles humanos que confirmasen su desarrollo evolutivo era más que imperioso para la implantación definitiva de la teoría de
Darwin entre los científicos. En este marco, el 18 de diciembre de 1912 saltó a la palestra informativa el descubrimiento de unos restos de cráneo, un diente y una mandíbula en una gravera de una aldea del sur de Inglaterra llamada
Piltdown.
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Dawson y el "fósil" |
Estos fragmentos, presentados por el arqueólogo aficionado
Charles Dawson y el eminente paleontólogo
Smith Woodward, pertenecían todos al mismo individuo, pero tenían la característica de que el cráneo era semejante al de un ser humano, pero la mandíbula tenía un aspecto simiesco que llamaba mucho la atención.
Esta mezcla de rasgos humanos y de simio en un mismo individuo significaba que se había dado con el "eslabón perdido" entre unos y otros, ya que se demostraba que había habido un momento en que ambas características se habían superpuesto. Pero no solo eso, ya que su existencia confirmaba sin la menor duda la validez de la Teoría de la Evolución y, a la vez, demostraba que primero había sido el desarrollo del cerebro y, posteriormente, la de la mandíbula, al contrario de lo que apoyaba una parte de los antropólogos.
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Así sería de haber sido cierto |
El
Hombre de Piltdown -como fue bautizado por la prensa- además, era el primer fósil humano que se había encontrado en la
Gran Bretaña, poniendo en el mapa paleontólogico humano europeo al Reino Unido, hasta entonces copado por los descubrimientos franceses (
Cro-Magnon) y alemanes (
Neanderthal). En el momento de pre-guerra mundial que se respiraba, la
guerra fría entre las potencias europeas también pasaba por los descubrimientos antropológicos.
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Los implicados. Todos sospechosos |
No obstante, hubieron voces discrepantes que determinaron que era
falso, ya que el cráneo era humano, la mandíbula de un orangután y el diente de chimpancé, pero cayeron en saco roto, habida cuenta el
renombre y la honorabilidad de los descubridores. Bueno... a eso y a que no se habían desarrollado todavía técnicas adecuadas que pudieran demostrar fehacientemente que eran una
simple trola.
Sea como sea, el fósil se dio por bueno y se le dio el nombre científico de Eoanthropus dawsoni, pasando a los anales científicos como el eslabón perdido entre humanos y simios durante 40 años pese a las denuncias de fraude que había contra él.
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Vistas del montaje |
No fue hasta 1953 en que el
Museo de Historia Natural de Londres, tras estudiar la cantidad de flúor de los huesos, certificó que el
Hombre de Piltdown era un burdo engaño. Tal como habían apuntado los expertos que discrepaban de la teoría oficial, el cráneo era de un
hombre reciente, la mandíbula era de un
orangután y el diente de un joven
chimpancé, montados de tal forma que parecían ser un fósil real. Incluso los autores habían tenido la precaución de envejecer químicamente los huesos para igualar su color y darles una pátina herrumbrosa que colara ante los ojos de profanos y expertos.
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Reconstrucción |
Sin embargo, habían pasado 40 años, dos guerras mundiales y lo que le colgaba, y prácticamente no quedaba nadie vivo de los protagonistas del descubrimiento que pudiera dar razón del engaño, por lo que un oscuro telón cayó sobre el
Hombre de Piltdown.
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Sitio del "hallazgo" |
Se especula que el autor fuera el propio
Dawson por simples ganas de notoriedad, o por presión de los nacionalistas británicos en el momento previo a la
1ª Guerra Mundial para no ser menos que franceses o alemanes, pero todo queda en el campo de la
especulación. Las investigaciones posteriores han otorgado la autoría del fraude hasta a una docena de implicados, incluyendo a personajes tan famosos como el escritor
Arthur Conan Doyle, pero, sean unos u otros, se ignoran las razones de esta estafa.
El timo del Hombre de Piltdown, además, dejó una marca profunda en el método científico utilizado posteriormente, al aumentar la desconfianza general de los antropólogos y paleontólogos ante los nuevos descubrimientos a venir. Un efecto colateral relativamente beneficioso de uno de los fraudes científicos más famosos, más desconocidos y, curiosamente, más influyentes de la Historia.
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El hombre de Piltdown, un fraude vergonzoso |
Webgrafía
Buen artículo, ha habido algunos otros fraudes arqueológicos y científicos que no se quedan cortos: Fraudes científicos en la Historia
ResponderEliminar¿"hubieron voces discrepantes" esta bien dicho?
ResponderEliminarSuena raro.
¡Enhorabuena! este post y tu blog son muy buenos.
En realidad se tendría que decir "hubo voces discrepantes". El verbo "haber" usado con este sentido de "existir" es impersonal siempre, y por tanto se conjunga en tercera persona del singular. Hubo personas en contra, hay tres vasos, habrá grandes progresos...
ResponderEliminarEntre los implicados está el sacerdote y paleontólogo Pierre Teilhard de Chardrin, que estuvo en el sitio varias veces e incluso descubrió algunos de los restos él mismo. Stephen Jay Gould sostiene que estuvo directamente implicado en el fraude.
ResponderEliminarTeilhard es famoso porque desarrolló una teoría de la evolución (finalista, no darwinista) cuando la iglesia era aún antievolucionista. Al principio lo censuraron, pero hace poco fue rehabilitado por el papa Bendicto.