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Artículo destacado

Hoy, cuento: El autobús

Hoy, día 2 de abril del Año del Confinamiento de 2020, es el 215 aniversario del nacimiento de Hans Christian Andersen, el famoso escritor de cuentos infantiles danés, siendo por ello que hoy se ha declarado el Día Internacional del Libro Infantil. Sea como sea que, según los críticos, sus cuentos, de inocentes tenían poco, hoy le hago mi pequeño homenaje a tan ilustre colega de profesión publicando en Memento Mori! un cuento de los míos. Un cuento que, aún siendo para todos los públicos, seguro que os hará pensar con su moraleja, tal y como hacen los cuentos de Andersen. 
Espero que os guste.

Ya era tarde. Había acabado mi jornada laboral bastante más tarde de lo habitual y no estaba de muy buen humor. Una tarde demasiado densa y un dolor de cabeza intenso, no contribuían demasiado a poder extraer unas pocas sonrisas con las que adornar mi medio ambiente. Para postre, tenía que tomar el autobús que me retornara a casa, el cual daba una vuelta terriblemente larga para alcanzar mi tam…

¡Mujer tenía que ser!

Quien tenga experiencia en conducir sabrá que si hay algo que molesta mucho es que se extinga tu carril y los coches no solo no te faciliten la incorporación, sino que directamente te la impidan. No estamos hablando de parar los pies al listillo de turno que se cuela -tendría entonces su razón de ser- , sino de cualquier incorporación de un carril a otro, encontrando en todos ellos a alguien que, creyéndose propietario del carril por donde va, impide la incorporación a ese carril de cualquiera que lo intente. Los taxistas son muy proclives a hacerlo, pero las mujeres -y no es misoginia- se llevan la palma. ¿Porqué?

Voy por la Ronda de Dalt, y cojo la salida para coger la AP2. Delante del Splau! me veo obligado a cambiar de carril a la izquierda ya que el mío conduce a dicho centro comercial. Pongo el intermitente correspondiente -lo pongo hasta en las rotondas- y un coche, acelerando, me corta el acceso al carril haciéndome frenar de golpe. Mi pareja se asusta...¿qué pasa?. ¡La tiparraca esta que me ha cortado! -contesto yo. Este hecho real, se repite ad nauseam en este y en otros cambios de carril. Aquí no tiene más importancia, ya que vas prácticamente parado, pero en otras ocasiones ponen en peligro vidas humanas.

Autopista del Mediterráneo a la altura de Girona, dirección Barcelona. Yendo por la calzada izquierda pasando a los vehículos más lentos a unos 90 km/h. Unos 100 metros más adelante, de repente, un obrero se asoma por la mediana y saca una bandera roja, señalando que me cambie de carril. Miro a la derecha y veo un hueco...intermitente al canto y... acelerón del coche de la derecha que me tapa el acceso. ¡El hombre con la bandera se acerca, los coches de detrás van pegados y la capulla -porque no tiene otro nombre- del coche de al lado me impide acceder! ¡Aaagh!

Por suerte, al volante soy bastante expeditivo y no dudo lo más mínimo: Ya frenarás. ¡No me voy a llevar al pobre obrero, claro! Pisotón de acelerador y adelanto al coche, ganando el agujero, y cambio de carril como en las películas, de golpe, ya que no hay demasiado espacio. La andoba ha tenido que frenar, se ha cabreado como una mona porque le he tapado, y yo, más, ya que ha hecho una maniobra a mala fe, prescindiendo del riesgo real que su maniobra estaba provocando.

No ignoro que una mujer, en un mundo tan de hombres como es este, se ha de imponer para buscarse el sitio, pero en la conducción esta imposición no ha de ser prioritario ya que se juega con vidas humanas: la propia y la de los demás. ¿Porqué se obstinan en ser ellas siempre las primeras?¿Tal sentimiento de inferioridad tienen al volante que siempre se piensan que todo el mundo se les quiere colar por el hecho de ser mujer? ¿Porqué, si es un hombre, no acostumbro a tener problema? Si no son capaces de ver la peligrosidad de sus acciones, entonces,...¿merecen en realidad estas personas tener el carnet?

Repito, no es misoginia, y mi pareja ha podido ver que siempre se sigue el patrón. Evidentemente, al haber más hombres al volante, las posibilidades de encontrar algún burro al volante superan las de encontrar alguna burra, pero ello no quita que llame poderosísimamente la atención que en las mismas -malas- maniobras se encuentren conductoras y no conductores.

En Alemania, en las extinciones de carril ponen un cartel en que instan a los conductores a facilitar la incorporación. Aquí, los taxistas y las mujeres se creen los amos y amas del asfalto.

A ver cuando las ponen aquí.

Chicas, poned los 5 sentidos al volante, por favor.

Comentarios

malaputa ha dicho que…
jajajaj di mejor "catalanA tenía que ser", aquí lo hacen mujeres y hombres de una manera salvaje y desproporcionada, sencillamente no lo entiendo, hasta en carriles donde tienen un ceda y tiene preferencia el que se incorpora desde la izquierda, no te dejan pasar y ¡ay de ti como se te ocurra decir algo!.
Paciencia.

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