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viernes, febrero 15, 2019

Los misteriosos cuernos que habrían asesinado al alcalde Just Oliveras

Rambla Just Oliveras
Rambla Just Oliveras
La Rambla Just Oliveras es, por si no la conoce, una de las vías más bulliciosas y populares de la ciudad de L'Hospitalet. No obstante, y si bien este bulevar arbolado es reconocido en todo el área metropolitana de Barcelona, lo que no es tan conocido -incluso para los mismos hospitalenses- es quién era el tal Just Oliveras. Para su información, Just Oliveras fue un propietario, empresario y alcalde de Hospitalet del primer tercio del s.XX, que, entre otras "virtudes", tuvo la de tenerse que comer el marrón de oponerse a la expansión de Barcelona a costa del territorio hospitalense (ver Finestrelles, las 53 hectáreas de Hospitalet cercenadas por un conde). Hasta aquí no dejaría de ser uno más entre tantos que ha habido en la ciudad si no fuera porque murió tiroteado en 1938, junto a su cuñada, en unas circunstancias muy extrañas. La versión oficial dice que fue asesinado en su casa por un trabajador descontento pero las malas lenguas apuntan a que, detrás de aquel homicidio, lo que hubo en realidad fueron unos "cuernos" más grandes que la feria del árbol. Acompáñeme, que le explicaré con más detalle este auténtico chafarderío histórico.

Just Oliveras i Prats
Just Oliveras i Prats
Just Oliveras i Prats (1887-1938) perteneciente a una de las familias más pudientes de la ciudad y emparentado de forma más o menos cercana con Rossend Arús (ver Los símbolos masónicos de la fachada del ayuntamiento de L'Hospitalet) fue un político local que, afiliado a la Lliga Regionalista (catalanistas conservadores) alcanzó la alcaldía por tres veces entre 1916 y 1931. Puesto político que le permitió mantener sus terrenos -la Rambla de Hospitalet se creó en tierras de su propiedad-, el floreciente negocio de cereales de su padre y, a la vez, crear en 1921 la empresa de autobuses Oliveras que, dedicada al transporte urbano e interurbano, ha llegado hasta la actualidad. No obstante, el estallido de la Guerra Civil en 1936 iba a cambiarlo todo.

Autobús Oliveras (1989)
Autobús Oliveras (1989)
Los convulsos tiempos de guerra llevaron a la colectivización de una gran cantidad de empresas de L'Hospitalet durante 1937 (ver La explosión de Cosme Toda, la fortuna que evitó la destrucción de L'Hospitalet), entre ellas la de autobuses Oliveras. Sin embargo, y a pesar de que, debido a su pertenencia a las capas de la sociedad más pudientes y burguesas, tenía la animadversión de los elementos más radicales de la izquierda revolucionaria, Just Oliveras no emprendió el camino del exilio como habían hecho otros tantos, sino que se quedó en Hospitalet y acabó siendo un trabajador más de su propia empresa. 

Ca n'Oliveras
Ca n'Oliveras
La familia Oliveras, que vivía en la casa que hay en la calle Enric Prat de la Riba esquina con Riera de la Creu, la formaban, aparte del mismo Just Oliveras, su mujer Josefa Durbán Casas, la hermana de Josefa -la cuñada, vamos- Antonia Durbán Casas y una ahijada del matrimonio, Ángela Casas Sabaté, prima de las hermanas. La casa, de estilo noucentista y levantada entre el 1928 y 1930, era, a su vez, la oficina de la empresa de autobuses, los cuales se aparcaban en la nave ubicada detrás de la casa y que, hoy en día, ocupa una librería Abacus. Habría sido justamente en los bajos de Can Oliveras donde habría ocurrido el asesinato del ex-alcalde.

Declaración de la ahijada
Declaración de la ahijada
Según testimonio de la ahijada prestado en 1941 con motivo de la Causa General franquista contra los republicanos, ella misma abrió la puerta a un desconocido vestido con chaqueta de piel, cara medio tapada y con un arma escondida que preguntó por Just Oliveras. Cuando éste salió, el individuo desconocido sacó la pistola, y aunque Oliveras intentó escapar, cayó muerto alcanzado por los disparos. La cuñada, tras ver el asesinato, espetó un "Virgen Santísima" y el pistolero, temiendo ser reconocido, le disparó también, huyendo acto seguido. La joven, que en el momento del tiroteo tenía 21 años, declaró que no reconoció al agresor ya que iba con la cara tapada. La investigación posterior atribuyó el atentado a un cobrador de autobuses descontento con Oliveras que se marchó al frente justo después de los hechos y que desapareció en él. Esta circunstancia pareció consistente, y se dio el caso por cerrado... al menos oficialmente, ya que, a nivel de calle, el asunto tenía mucha más tela que cortar.

Quico Sabaté
Quico Sabaté
Las conjeturas por tan extraña muerte y los antecedentes revolucionarios habidos en L'Hospitalet en aquellos caóticos días, llevaron a que corriera el bulo de que el guerrillero anarquista hospitalense Quico Sabaté (ver El Coro, el edificio donde la Historia está en extinción) había sido quien había acabado en realidad con la vida de Just Oliveras. Sin embargo, aunque algunos autores defendieron esta tesis, aún hubo otra que cuadraría mejor con lo sucedido: el crimen pasional.

Una gran cornamenta
Una gran cornamenta
Como he comentado antes, la familia Oliveras la componía el matrimonio, la cuñada y la ahijada, y vivían todos bajo el mismo techo. La cuñada era la encargada del comercio que tenían en el edificio y, según cuentan los mentideros del pueblo (recordar que en aquel entonces el barrio del Centre tenía entre 7.000 y 9.000 habitantes lo que significa que "radio patio" funcionaba a toda castaña), Antonia Durbán mantenía un "affaire" amoroso con Just Oliveras, a escondidas -obviamente- de su mujer. Según esta teoría, Josefa, la mujer, de alguna manera se habría enterado de la infidelidad de su marido con su propia hermana por lo que, sintiéndose con más cuernos que un rebaño de renos, los celos la habrían llevado a maquinar un plan para acabar con ellos.

Esquela de Josefa Durbán
Esquela de Josefa Durbán
Así las cosas, en un momento en que sabía que ambos estarían juntos, la despechada mujer haría acto de presencia en la casa disfrazada y armada, y habría descerrajado a tiros a la pareja de amantes, haciendo "justicia" ante semejante afrenta sentimental. La caótica situación del momento, en plena Guerra Civil, habría ayudado a escapar de rositas a la ejecutora del crimen.

Evidentemente, y hasta el momento, no hay ninguna constancia documental de esta hipótesis (al igual que no la hay de ninguna otra), pero el hecho de que el pistolero fuera tan determinado a dar caza a Justo Oliveras y Antonia Durbán cuando la ahijada salió indemne pese a ser testigo presencial igual que la cuñada, significa que el agresor tenía muy claro a por quién iba y no tenía nada contra la joven. Josefa, de la cual no se sabe dónde estaba en el momento de los crímenes, se mostró terriblemente afectada por la pérdida de su marido y hermana, pesadumbre que arrastró hasta el 3 de junio de 1941 momento en que murió.

Conocida vida, enigmática muerte
Conocida vida, enigmática muerte
Sea como sea, y ya fuera la aflicción por dolor sincero o por simple remordimiento, Ángela Casas hizo la declaración meses después de que Josefa Durbán muriese, por lo que, si había alguna posibilidad de interrogarla y de incriminarla por las muertes, desaparecieron; aunque siempre quedará la duda de saber si la ahijada, en tanto que testigo, sabía más de lo que declaró. Por si fuera poca sospecha, el crimen no fue denunciado a las autoridades en su momento, lo que añade más oscuros que claros sobre la versión oficial que dieron por buena las autoridades franquistas para cerrar el caso. Un incómodo caso, el del asesinato de Justo Oliveras y su cuñada, que afectaba a una de las familias con más peso específico de L'Hospitalet y que, posiblemente, escondiera, más que el ajuste de cuentas entre clases sociales que se nos ha vendido durante años, algo tan mundano como unos simples pero mortíferos celos.
 
Monumento a Just Oliveras al inicio de la Rambla
Monumento a Just Oliveras al inicio de la Rambla

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viernes, febrero 08, 2019

Finestrelles, las 53 hectáreas de Hospitalet cercenadas por un conde

Centro Comercial Finestrelles
Centro Comercial Finestrelles
¿Ha visitado ya el nuevo centro comercial Finestrelles en Esplugues? ¿Aún no? No se preocupe, a pesar de la enfermiza última moda de tener que visitar ipso facto cualquier nuevo macrocomplejo comercial que se inaugure, yo todavía no lo he hecho. Y es que visitar un nuevo espacio donde el máximo aliciente es saber dónde están las mismas tiendas que hay en todos los centros comerciales de 100 km a la redonda, no tiene nada de especial. Sin embargo, la zona en que se asienta, sí que es especial, ya que si bien la zona conocida como Finestrelles se reparte hoy entre Barcelona y Esplugues, la parte correspondiente a la Ciudad Condal perteneció a L'Hospitalet hasta 1933. Un desastroso convenio entre ambos ayuntamientos que escondía intereses particulares del entonces alcalde de Barcelona acabaron con la pérdida de 53 hectáreas hospitalenses de la falda de Sant Pere Màrtir. ¿Lo sabía?

Antiguo ayuntamiento de Gràcia
Antiguo ayuntamiento de Gràcia
A finales del siglo XIX y principios del XX, la importancia de una ciudad no se medía por su renta per cápita ni por su calidad de vida sino, simple y llanamente, por la cantidad de gente que eran capaces de embutir en su término municipal (ver Una lata de sardinas llamada Hospitalet). Ello implicaba que las grandes ciudades mundiales, de cara a ganar en peso específico político (y de rebote, económico) empezaron a absorber de forma masiva los pueblos más pequeños que, producto del crecimiento de las zonas urbanas, estaban alrededor de ellos. Barcelona no fue ajena a esta tendencia y empezó a absorber los pueblos más cercanos. Sants (1897), Les Corts (1897), Gràcia (1897), Horta (1920) Sarrià (1921)... entre otros muchos, cayeron en el agujero negro de una Barcelona expansionista y centrípeta.

Finestrelles en Hospitalet (1723)
Finestrelles en Hospitalet (1723)
L'Hospitalet, con un término municipal inmenso que iba desde la montaña de Sant Pere Màrtir hasta el mar, con la absorción de Les Corts y Sants pasó de estar en una segura segunda fila de expansión de Barcelona, a estar directamente en el frente. Nueva posición que le llevó a padecer en 1920 la expropiación forzosa de 909 hectáreas de las mejores tierras del Delta del Llobregat (ver El delta del Llobregat, una costa en retroceso), con una mísera compensación de 85.000 pesetas de la época, y con la excusa de un Puerto Franco que nunca llegó a construirse. Pero la anexión de terrenos colindantes por parte del ayuntamiento barcelonés no acabaría aquí.

Joan Antoni Güell
Joan Antoni Güell
En 1930, el alcalde de Barcelona, por aquel entonces Joan Antoni Güell (2º Conde de Güell) puso en marcha un expediente de absorción en favor de la Ciudad Condal de unos 500.000 m2 del  norte del término de L'Hospitalet de Llobregat. Terrenos que iban desde la carretera de Madrid -actual N340 / prolongación de la Carretera de Sants- hasta el depósito de agua que hay en la falda de Sant Pere Màrtir y que recibían el nombre de Finestrelles. La excusa, en este caso, fue la provisión de terrenos para la prolongación de la Avenida de la Diagonal hacia el Baix Llobregat. Una absorción que, curiosamente, no produjo mucha polémica en el consistorio hospitalense que, dócilmente, procedió a negociar los términos de la compensación.

Ramon Puig i Gairalt
Ramon Puig i Gairalt
Así las cosas, a principios de 1931, la comisión dedicada a negociar la segregación de los terrenos de Finestrelles, liderada por el lado barcelonés por el ingeniero y topógrafo militar Vicenç Martorell y por el arquitecto Ramon Puig i Gairalt (ver El pionero pero olvidado Rascacielos de L'Hospitalet) por la hospitalense, llegaron a una serie de acuerdos. En ellos, Barcelona se comprometía con Hospitalet a hacerse cargo del servicio de bomberos, de la recogida de perros vagabundos, del suministro de la vacuna de la viruela, del análisis del agua potable y la leche, de los tratamientos antirrábicos para las personas afectadas,  a una reducción de las tasas de saneamiento del alcantarillado del barrio de Collblanc-Torrassa, de diversas obras de canalización de la Riera Blanca y del arreglo del firme de la Travesera de Les Corts a su paso por la ciudad. El acuerdo, que entró en vigor en 1933, en principio parecería ventajoso para Hospitalet, pero pronto se vio que la cosa no era tan buena como parecía.

Parc Cervantes, de L'H hasta 1933
Parc Cervantes, de L'H hasta 1933
Para empezar, ninguno de los consensos implicaba que el ayuntamiento de Barcelona pagara por ellos, por lo que significaba que servicios como los de bomberos o sanitarios, si bien eran suministrados por Barcelona, tenían que ser pagados por el ayuntamiento de L'Hospitalet o por los mismos afectados (recordar que la sanidad pública no existía). Mal empezamos. Pero no solo eso, sino que aprovechando la convulsa época de la República y la posterior Guerra Civil, el consistorio barcelonés se pasó por el arco del triunfo la mayoría de acuerdos, lo que llevó a los hospitalenses a elevar toda una serie de quejas por los retardos o el incumplimiento flagrante de los términos del convenio pactado. Valga como ejemplo que las obras de canalización de la Riera Blanca (que conllevaban la supresión de su vado) en 1945 aún no se habían ejecutado.

Límite N de Hospitalet antes de 1933
Límite N de Hospitalet antes de 1933
El cambio fue tanto más gravoso como que, para más inri, los terrenos de Finestrelles que se absorbieron por parte de Barcelona, aún a día de hoy no se tiene claro cuales fueron, ya que en unas cartografías oficiales se agregan 531.820 m2, mientras que en otras 544.777 m2. Aquel territorio, pese a pertenecer a Hospitalet, era agrícola y no tenía población establecida, de tal forma que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, Barcelona tomó poco menos que lo que le dio la gana y, en la actualidad, los terrenos gestionados por uno y otro consistorio se basan más en la costumbre que en el respaldo de una cartografía, ya que ésta es cualquier cosa menos clara.

Vista aérea de Finestrelles
Vista aérea de Finestrelles
De hecho, una de las causas que los historiadores piensan que se esconderían tras la extraña iniciativa personal del alcalde de Barcelona para la absorción de los terrenos hospitalenses, más allá de la prologación de la Diagonal, es que el Conde de Güell tenía terrenos de su propiedad en la zona hospitalense de Finestrelles que colindaban con otros terrenos de su propiedad en la parte barcelonesa. De esta forma, con la agregación, unificaba sus propiedades y aumentaba el valor de las mismas. Y es que no es lo mismo tener una finca en una zona marginal de un suburbio que en una zona pendiente de urbanizar en la capital (ver El Duque de Lerma, la capital de España y su descarado pelotazo inmobiliario). Llámalo tonto.

Marina expropiada a L'H (1926)
Marina expropiada a L'H (1926)
Sea como sea, el ayuntamiento de L'Hospitalet hizo el negocio de Roberto y las cabras con la segregación de la parte norte del municipio por poco más que un plato de lentejas. No se explica el porqué de esta tibieza ante la apropiación de cincuenta y pico hectáreas del término municipal, aunque es de suponer que la presión política de la expansiva Barcelona fuera difícilmente soportable. Hemos de tener en cuenta que, tras la expropiación de la Marina hospitalense en 1920, el Consorcio de la Zona Franca pretendió anexionarse en 1929 una nueva franja de terreno que iba hasta 125 metros por encima de la Gran Vía, lo que hubiera significado la depredación de 350 hectáreas más y el más que posible paso a Barcelona de la emblemática ermita de Bellvitge. La absorción, al final no se produjo gracias a la oposición frontal del alcalde hospitalense Just Oliveras pero, en represalia, Hospitalet vio vetada ad aeternum su entrada en el todopoderoso Consorcio de la Zona Franca. Una lección que aprendieron y que explicaría el aparente servilismo, pocos años después, en el caso de Finestrelles.

Espada de Damocles (LHON 2013)
Espada de Damocles (LHON 2013)
Actualmente tan solo nos quedan 12,4 km2 de municipio ante los 22 que había hace menos de 100 años. La falta de respeto para con la Historia, el Patrimonio y las señas de identidad de la ciudad por parte de los diferentes consistorios que han venido después, si no cambian mucho las cosas, acabará por pasar factura. Una factura que supondrá la desaparición de Hospitalet como municipio independiente disuelto como un azucarillo en el marasmo gris de barrios de Barcelona.  

Superficie de Finestrelles hospitalense sobre un mapa de 2007
Superficie de Finestrelles hospitalense sobre una foto de 2007

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viernes, febrero 01, 2019

Bifurcación Gornal, el misterioso túnel fantasma de L'Hospitalet

Boca de Bifurcación Gornal
Boca de Bifurcación Gornal
El hecho de pasar toda la vida viviendo en el mismo sitio acostumbra a llevarnos a pensar que conocemos a la perfección el territorio que, cansinamente, pisamos día tras día. Nada más lejos de la realidad (ver La desconocida Estatua de la Libertad de Barcelona). Por ejemplo, si viaja en tren -retrasos mediante- por la vía que lleva desde la estación de L'Hospitalet a la de Sants en Barcelona, a poco de salir de L'Hospitalet, encontraremos a la izquierda un túnel de doble vía que conecta con el carril principal, por el que nunca pasa nadie y que parece que esté abandonado. Para su información le diré que se le conoce con el nombre de Bifurcación Gornal y su presencia es un auténtico misterio incluso para los propios hospitalenses. ¿Conoce su curiosa historia?

Vista desde la línea de Vilafranca
Vista desde la línea de Vilafranca
Hospitalet, si bien en su desarrollo se ha aprovechado de su proximidad con Barcelona, ésta también ha sacado partido (y no poco) del espacio hospitalense. Apropiaciones territoriales a parte (Zona Franca y Finestrelles), este municipio ha sido trinchado por innumerables vías férreas destinadas a dar servicio a la capital catalana. La línea de Barcelona a Martorell, la de la costa por Vilanova, la del Carrilet, la del Puerto, la del Aeropuerto, la del AVE... todas ellas han dejado profundas cicatrices en el terreno que han dejado la ciudad hecha unos zorros y con buena parte de sus barrios aislados entre sí. Con todo, a finales de los años 60, los responsables de RENFE creyeron necesario hacer un nuevo agujero: al queso de Gruyere que era L'Hospitalet, por lo visto, ya no le venía de un agujero más.

Factoria SEAT y puerto (1955)
Factoría SEAT y puerto (1955)
El desarrollo durante la posguerra del puerto de Barcelona y de la Zona Franca con la inauguración de la factoría de la SEAT en 1955, hicieron que los servicios de mercancías se vieran rápidamente saturados al tener que compartir las vías con un servicio de viajeros que crecía en la misma medida que lo hacían los habitantes del área de Barcelona. En esta situación, el aumentar la disposición de nuevas líneas férreas que dieran servicio a la Ciudad Condal se hizo preferente, pero mientras que los proyectos de construcción de nuevas vías se concretaban o no, el servicio tenía que continuar.

Boca sur de Bifurcación Gornal
Boca sur de Bifurcación Gornal
Las líneas que daban servicio por el sur a la gran urbe eran, por un lado, la de Barcelona a Martorell, construida en 1854, y que seguía la orilla izquierda del valle bajo del Llobregat hasta Martorell, y la de Barcelona a Vilanova (1881) que, siguiendo la costa, llegaba hasta Vilanova i la Geltrú, posteriormente alargadas ambas hasta Tarragona. Estas dos líneas, en la actualidad, acaban en la estación de Sants, pero la de Vilanova daba servicio también al puerto ya que en un primer momento se hizo llegar a Barcelona por el Morrot de Montjuïc, acabando al lado de Drassanes en la desaparecida estación de Sant Beltran. No obstante, la falta de enlaces directos con el puerto de la línea de Martorell/Vilafranca impedía que ésta línea se utilizara de forma habitual para el tránsito de mercancías. Se había de solventar de alguna manera.

Plan de enlaces del 1969
Plan de enlaces del 1969
Así las cosas, en 1969 el gobierno franquista aprobó un nuevo plan de enlaces ferroviarios para Barcelona, en el cual se observaba la construcción por un presupuesto de 107.016.315 pesetas (643.181 euros de hoy en día) de un nuevo túnel que conectara directamente la línea de Martorell con la de Vilanova, permitiendo de esta forma la conducción directa de trenes de mercancías hasta las instalaciones del puerto. El lugar elegido (a dedo, claro, que para algo estábamos en plena dictadura) fue L'Hospitalet, en un espacio cercano al punto en que ambas líneas se encuentran antes de entrar a la estación de Barcelona-Sants.

Recorrido del "bypass"
Recorrido del "bypass"
De esta forma, despanzurrando la ciudad a su gusto (también se ordenó la construcción de la terminal de mercancías de Can Tunis, afectando 20 hectáreas de los hasta entonces exuberantes campos del sur del término municipal -ver El Canal de la Infanta o la trascendencia histórica de un patrimonio olvidado), en 1973 se inauguró un túnel de doble vía de unos 800 m de longitud que, marcando una pronunciada curva, comunicaba ambas líneas desde las cercanías del cementerio de Hospitalet hasta un punto cercano a la actual Av. del Carrilet.

Mercancías saliendo del túnel
Mercancías saliendo del túnel
A partir de entonces, los trenes de mercancías que ocasionalmente circulaban por la vía de Vilafranca -recordar que el tramo desde Martorell a Tarragona era de vía única- podían llegar al puerto de forma directa sin necesidad de hacer complicadas maniobras. Sin embargo, no fue hasta el 1982, con la inauguración de la línea desde Mollet a Castellbisbal que unía la línea Barcelona-Francia con la de Vilafranca por el Vallès y que evitaba la circulación de trenes de mercancías por el centro de Barcelona (sobre todo del "tren nuclear" que llevaba residuos nucleares desde Vandellós a Francia), que el uso del túnel bautizado como "Bifurcación Gornal" no fue completo.

Terminal Can Tunis
Terminal Can Tunis
A pesar de su uso regular, el túnel "bypass" nunca fue excesivamente usado, por lo que la entrada en servicio de nuevos tramos alternativos junto con el uso preferente de la línea de Vilanova para el tránsito comercial con el puerto de Barcelona, fueron dejándolo progresivamente sin uso. La estocada mortal la recibió el 5 de febrero de 2007 con la inauguración del tramo exclusivamente para mercancías de Castellbisbal-Can Tunis, lo que significaba la supresión de la circulación de trenes mercantes en el tramo entre El Papiol y Sants, y eliminando, a su vez, la razón de ser de Bifurcación Gornal.

A veces se utiliza de cochera
A veces se utiliza de cochera
En la actualidad, y después de largos periodos de abandono, que llevaron a la supresión de uno de sus dos carriles, y de su uso como parking temporal de convoyes de la siempre atestada estación de L'Hospitalet, parece que se volverá a utilizar como apoyo del acceso al puerto mientras que se hacen obras de instalación de un tercer carril que permita la circulación de trenes de ancho ibérico e internacional en la línea de mercancías Castellbisbal-Puerto. Sea verdad o sea mentira, de momento el túnel Bifurcación Gornal ahí sigue, infrautilizado, sucio y oxidado, como símbolo de la política de parche tras parche que, secularmente, ha imperado en la planificación ferroviaria de España (ver Baeza-Saint Girons, el fallido corredor central español) y que los ciudadanos padecemos a diario en este rincón del planeta.


Esquema de enlaces ferroviarios de Barcelona
Esquema de enlaces ferroviarios de Barcelona (B. Gornal es el 250)

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