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jueves, febrero 24, 2005

¡A mi no me mires!

Es espectacular la capacidad de nuestros políticos para otorgarse medallas cuando no toca y eludir responsabilidades cuando les ha caído el "marrón" encima. Este es el caso del crater del Carmel.

El Molt Honorable President Pasqual Maragall (que raro se hace despues de 24 años relacionando "Molt Honorable" con "Pujol" escuchar "Maragall" -hasta la Núria Feliu lo llama "President Pujol" en un vano intento de olvidar la realidad-), ha empezado a quitarse parte de culpa por el agujero del metro culpando al gobierno anterior de CiU. Posiblemente tenga razón, que una parte de culpa la tengan los anteriores, pero que los actuales tambien tienen, resulta evidente en tanto que son los actuales mandamases de este pais y por tanto responsables últimos de todo lo que ocurra en él durante su mandato. Los unos tienen culpa, los otros tambien. Y es que en política no "hi ha un pam de net".

El hecho de decir que pagarán justos por pecadores es totalmente cierto, pero no porque los justos estén entre la clase política -culpable de por si-, sino porque los pobres habitantes de la zona se han encontrado en un follón que no debieran haberse encontrado; al pobre siempre le toca recibir. Pero el político siempre intenta salir indemne, y esto es lo que me da mas miedo.

Este soberano follón ,más liado que el caso del Windsor, afecta a los dos ejecutivos, el de CiU y el del Tripartito y existe el riesgo real de que las ganas de silenciar malas obras, comisiones poco claras, desviaciones de presupuesto, falta de firmas, etc... haga aflorar, entre los partidos políticos "afectados", un insano corporativismo que evite cualquier investigación seria para concretar responsabilidades. Un poco de tierra en este asunto no vendrá mal (¿por ejemplo una liga del Barça?)y de aquí a cuatro dias no se acordará nadie del socavón.

De mientras, que le pregunten a aquella pareja (caso real) que se ha hipotecado durante 30 años por un piso de 35 "kilos", que está dentro del perímetro afectado pero sin desperfectos de importancia a qué precio se lo comprarán ahora en caso de quererlo vender.

Y de mientras, los políticos echándole la culpa al pobre desgraciado que se le ocurrió poner en aquel lugar apartado de la mano de Dios la primera chabola cuando vino del pueblo.

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