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martes, junio 26, 2007

Inútiles medallas.

Los funerales con honores de estado que se han celebrado hoy en memoria de los 6 soldados españoles (aunque 3 lo fueran de adopción) ponen muy a las claras dos cosas. Primero que el "todo por la foto" es lo que sostiene a la clase política de este país, y segundo, que trabajadores hay de primera y de segunda.

Dejando a parte el dolor de la pérdida humana, exactamente igual de dolorosa para todo y para todos, la pompa, el boato y la utilización de los muertos como un arma propagandística más por el aparato del Estado, es, simplemente, deleznable. Todos los políticos, todos los personajes que por una u otra causa tienen una imagen pública que cuidar, se han dado de ostias por "consolar" a las destrozadas familias con mayor o menor dramatismo según las aptitudes innatas o no para el mundo del teatro de cada uno de ellos.

Y es que lo que no puede ser es que se envíe a gente a un frente de batalla a hacer de mediador a una zona peligrosa -sabiendo las pocas ganas de paz que hay en la zona desde hace milenios- mal equipados, y que cuando ocurre una cosa de estas, totalmente esperable y para lo que debieran de estar preparados, los políticos se duelan de que han habido bajas y monten este paripé mediático con los cuerpos presentes (o lo que quede de ellos), tildándolos de "héroes caídos por España" y dándoles una inútil medalla, pero que queda la mar de mona debajo de la foto del fallecido. Va a ser que no.

Porque... si estos mismos chavales, en vez de metidos en el Ejército, estuviesen jugándose la vida como albañiles, mineros, conductores de camión o guardias urbanos, en caso de caer en el ejercicio de su profesión ¿tendrían tanta parafernalia para sus funerales por parte de los que mandan? Evidentemente no.

Si un albañil cae de su andamio construyendo un laboratorio, o un minero se ve aplastado por un desprendimiento, o un Guardia Urbano recibe un tiro de un yonki zumbado, seguro que no merecerá la presencia de ningún político ataviado de banderita y lágrima, cuando, posiblemente, la labor social de dichas personas era muchas veces mayor que la del soldado chupando guardias en una zona de guerra que encuentra la muerte mientras que ejercía-igual que los otros- su profesión. En aquellos, eran lamentables accidentes, en el caso de estos, una tragedia nacional con días de luto oficiales. Aquí, ruego me perdonen, pero algo no me cuadra.

Señores gerifaltes, si la pérdida de unos duele tanto, los otros no han de doler menos. Si unos no importan, los otros tampoco han de importar lo más mínimo. Pero por lo visto, y según su interesado punto de vista, el morir destrozado por una bomba en un país extraño es más honroso que morir llevando medicamentos a un hospital.

Igual soy demasiado tonto, pero de verdad que no lo comprendo.

Éste no merecerá ninguna condecoración.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días.
Hombre, quizás si los empresarios de los que dependen los albañiles, bomberos, mineros, ... (que no del gobierno como los militares), quizás si la patronal de este país también otorgara medallas, aunque fuera solo para hacerse la foto, otro gallo nos cantaría a los currantes.

Anónimo dijo...

Qué coñazo, no resistí ni la segunda línea.

Anónimo dijo...

Normal... como aquí no se dicen chorradas, si no que se tiene que leer y mover un poco la neurona ya acostumbra a pasar esas cosas.