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jueves, mayo 22, 2008

Ya era hora.

No hay partido monolítico que 100 años dure ni que aguante dos legislaturas sin estar en el poder, y la crisis que está viviendo el PP en estos días es una de las pruebas más claras de esta situación.

El PP, tras el descalabro de las últimas elecciones, en el que los conservadores pudieron comprobar cómo el techo electoral de un nacionalismo español sin más programa que el "España se rompe" se había alcanzado, tenía, por fuerza, que hacer una rectificación de rumbo si realmente quiere llegar a ser alternativa real de poder en España. Y eso, mal que duela a más de un recalcitrante, es lo que ha puesto en marcha Rajoy. La política es un poco como el futbol, donde quien gana los partidos acostumbra a ser quien domina el centro del campo. En esto, igual.

El grueso de votantes de un país se sitúan en el centro, y disminuye cuanto más hacia los extremos -izquierda o derecha- nos desplazemos, por lo que las opciones políticas más moderadas acostumbran a ser las más votadas en cualquier estado democrático. Sin embargo, parece que este detalle no había sido observado por la cúpula pepera, que en su obcecación nacionalista española, obvió que un discurso extremista lo único que podía hacerle era mal, como así ha sido.

Para una España trabajadora y de clase media-baja, a la que el principal problema vital es llegar a fin de mes, lo único atrayente es una política tranquila y estable cara a mejorar las perspectivas personales de vida. Dentro de esta circunstancia, es normal que haya tendido en las últimas elecciones hacia la posición más moderada, la del PSOE. Pero no nos engañemos, no ha sido por convicción política socialista, sino como contraposición a una postura radical y clasista que estaba personalizada en el Partido Popular.

Rajoy ha visto donde están los lastres y los impedimentos para alcanzar el poder: en el radicalismo de los "Aznar boys". Por ellos perdieron el poder en el 2004, y por ellos las han perdido en el 2008, demasiado para una clase burguesa acomodada acostumbrada a mandar en este país.

Acebes, Zaplana, San Gil, Ortega Lara... toda la linea dura, la extrema derecha pepera, no ve con buenos ojos un giro para el centro y como claro ejemplo de su propia idiosincrasia, o están con ellos o contra ellos. No aceptan otra idea que no sea la suya -eso de "democracia" no va con ellos- y, antes de girar hacia una derecha europea y moderada que les pueda permitir el acceso al poder, prefieren irse.

Aguirre está perdiendo terreno a favor de Gallardón. La derecha rancia y españolista, está perdiendo el mando del único partido de derecha de España, en favor de una democracia cristiana de centro- derecha, moderna y europea.

Ya era hora.


Los monolitos también se rompen.

4 comentarios:

cosmofonio dijo...

Como acabo de poner en casa de escolar.net...

A ver, que os estáis liando.

Lo del PP no es una CRISIS. Es una DESACELERACIÓN SUAVE provocada por la coyuntura internacional.

===

Ah, lo de "ya era hora" también es por ti ¿eh? Que se te echaba de menos.

Ireneu dijo...

Jajajjaja! Tienes toda la razón, Cosmofonio. Es una simple desaceleración... :-D

Y si, tambien viene por mí mismo, ya que estoy más liado que la pata un romano y no tengo tiempo ni para rajar de lo que sea. Y de verdad, que uno lo echa en falta!.

Un saludo bien fuertote, Cosmofonio!

Oceanida dijo...

Bueno, por lo visto se esta extinguiendo el unico animal prehistorico que no da pena que lo haga.

Espero que tu no te extingas, que te vendes muy caro ultimamente.

Te dejo un fuerte abrazo y no tardes tanto.

Ireneu dijo...

Jajajaja! Miraré de no tardar, chica, pero depende como vaya el trabajo y el tiempo que tenga para hacer el post correspondiente.

De todas formas, miraré de tardar poquito. No padezcas! ;-)

Un abrazote, guapísima.