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viernes, julio 03, 2009

El ardiente clavo de Garoña.

No es ninguna novedad si digo que los políticos gobiernan si y solo si les interesa a sus intereses partidistas. Si las poltronas no corren peligro, ellos van haciendo, pero... ¡ay si corren peligro! Entonces no harán nada por muy interesante que sea para la sociedad, y sacarán todas las excusas posibles para no hacer aquello que les perjudica para seguir enganchados a la teta del poder. Ejemplos ya publiqué anteriormente, pero ahora nuestros políticos vuelven a las andadas con el (no) cierre de la Central Nuclear de Garoña.

Tal como está la crisis actualmente, lo que menos le interesa al Gobierno es crearse enemigos gratuitamente, y si bien prometió en su última campaña electoral el ir cerrando las nucleares según fueran llegando al fin de su vida útil para sumar los votos del 75% de la población española que se declara antinuclear, lo que no va a hacer ahora es enviar al paro a más de 600 personas y todo el conjunto de puestos subsidiarios, y ganarse la animadversión de toda una comarca. Para ganar votos, lo que quieras, para perderlos, aquí no se menea ni Dios.

Las excusas son de lo más peregrinas, que si los puestos de trabajo, que si está perfectamente y puede tirar así cuarenta años más, que si no hay alternativa... memeces. La gente, con tal de no perder su puesto de trabajo -y tal como está la cosa- se agarran a un clavo ardiendo y harían lo que fuese por no perder sus actuales ingresos, y máxime cuando el panorama laboral esta negro... muy negro. Ello implica que esa "necesidad" les haga asumir riesgos que de otra forma no aceptarían jamás y obviar lo "inobviable" : la central lleva 40 años de funcionamiento.

Se dice que es absolutamente segura, moderna y fiable... pero la verdad es que hay una gran parte de la central que está de origen y lleva 40 años recibiendo radiaciones por un tubo. No es una central nueva, sino una vieja parcheada, y con problemas fuertes de corrosión durante su historia. Usted me dirá si es lo mismo una carretera acabada de asfaltar o una carretera llena de pegotes de asfalto tapando los socavones producidos del uso. Evidentemente, y por mucho que duela a quien duela, no es lo mismo.

Sin embargo, el gran problema está en que el Gobierno por no tener que poner el cascabel al gato, los trabajadores por no perder el trabajo y las eléctricas por no perder el negocio de una central amortizada, están asumiendo el riesgo de que por un puñado de votos, de puestos de trabajo y de dinero, se pueda producir un desastre nuclear del estilo de Chernobil. Para ellos el mayor incidente de una central de la historia es algo tan lejano en el tiempo como la invasión de los Godos.

Y si llegado el caso se produce un incidente similar (Dios no lo quiera)...¿compensará lo ganado durante el tiempo de funcionamiento extra con lo que una desgracia atómica a nivel mundial supondría? ¿Sería entonces legítimo condenar directamente al Garrote Vil a todos los que propiciaron su mantenimiento artificial por intereses personales en contra del bien común de la humanidad? No es para tomarse a broma.

Ahora se ha prorrogado su vida útil hasta el 2013, pero ¿quien dice que en el 2013, siguiendo las mismas presiones, se continúa prorrogando? ¿en qué momento será, claramente y sin opiniones, un cadáver de hormigón haciendo luz? El gobierno de turno seguirá sin querer tomar una medida impopular que le afectará a sus cargos electos en la comarca, los currantes de la central con tal de mantener el trabajo asumirán que esa luz que les sale del cuerpo es el aura de santo que les persigue, y las eléctricas negarán que esas partículas radiactivas del tamaño de un tocho que están en el centro de Vitoria sean nada importante mientras ésta les vaya llenando los bolsillos.

Como dijo Einstein, la estupidez humana es lo único infinito.



2 comentarios:

malaputa dijo...

Amén, amigo Ireneu...

Vanessa dijo...

Totalmente de acuerdo, primo. Ya sabes que aquí arriba los suecos lo tienen muy claro respecto a ese tema.