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miércoles, mayo 30, 2012

El caso de las iguanas balseras.

Iguana Verde
Cuando visitamos alguna isla, lo primero que llama la atención es saber cómo han llegado sus pobladores, ya sean animales o humanos, dado que sorprende ver tortugas de tierra, lagartos o arañas en tierras aisladas en medio del océano. Los científicos siempre han explicado ello por los puentes de tierra, vientos u otras teorías, pero no habían tenido ninguna constancia científica del hecho hasta 1995, en que pudieron contemplar en vivo y en directo la invasión de iguanas verdes (Iguana iguana) que hubo en la isla de Anguilla, en pleno Mar Caribe.

Playas de Isla Anguila
La británica isla de Anguilla se halla en la parte norte de las islas de Barlovento, a unos 300 kms al este de Puerto Rico, y si bien tiene como fauna habitual diversos tipos de iguana, en 1995 no disponían en su haber de ninguna población autóctona de iguana verde (sí, esa que llueve de los árboles en Miami cuando hace frío), pero pronto iba a cambiar la cosa.

Dra. Ellen J. Censky (EE.UU.)
A mediados de octubre de 1995, unos pescadores observaron una curiosa "patera" de unos 9 metros de largo, formada por diversos árboles desenraizados que flotaba a la deriva en las cercanías de las costas de la isla Anguila. Aunque llamó más la atención los curiosos "inmigrantes" que en ella se desplazaban cual balseros cubanos en busca de la "Tierra Prometida": 15 iguanas verdes se apiñaban entre las ramas de los árboles. Los pescadores dieron aviso y un grupo de herpetólogos, encabezados por la doctora Ellen J. Censky, monitorizó la arribada de tan poco habitual crucero. 

Tan pronto llegaron a tierra firme, el equipo de herpetólogos (se supone que un poco más serio que el del televisivo "Frank de la Jungla") marcaron a siete de las iguanas, las cuales se encontraban débiles y deshidratadas, y estudiaron el hallazgo. Las émulas de Odiseo se recuperaron en muy poco tiempo, adaptándose perfectamente a su nuevo hábitat, constatándose en 1998 la reproducción de los primeros ejemplares colonizadores.

Huracán Luis (Cat.4)
Según los investigadores, la odisea de las quince iguanas en su viaje hasta llegar a las costas de Anguilla comenzó en septiembre de 1995, cuando en cuestión de 10 días, los huracanes Luis y Marilyn asolaron el mar Caribe, produciendo grandes daños en la zona con sus vientos de más de 200 km./hora. Las inundaciones produjeron el descarne de árboles y de vegetación de las riberas de los ríos de las islas de más al sur de las Antillas, en este caso la isla de Guadalupe, donde las iguanas verdes habitan habitualmente. 

La fuerza de los huracanes
Las inundaciones arrastraron vegetación aguas abajo y con ella parte de la fauna que en ella vivía, desembocando finalmente en el mar. Las corrientes hacia el norte llevaron la balsa verde a la deriva durante un mes, hasta embarrancar en las costas de la Isla Anguila, a más de 300 kilómetros al norte de su lugar de origen. Una proeza, vamos.

Las iguanas, habitualmente arborícolas y de tierra firme, habían sobrevivido en su improvisada chalupa en condiciones durísimas durante un mes, mostrando de primera mano cómo la naturaleza, con sus propios recursos, hace llegar la vida a todos los rincones del mundo y dejando a las claras que las fronteras políticas, nos guste o no, son simples y aberrantes inventos humanos.