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jueves, enero 16, 2014

Las radiactivas fresqueras de Olot

Volcanes de Aire
El Parque Natural de la zona volcánica de la Garrotxa, en las cercanías de la población de Olot, es una de las pequeñas maravillas naturales que se pueden disfrutar en Catalunya. Su proliferación de volcanes y su geología propia de las zonas volcánicas situados en un marco de hayedos y vegetación centroeuropea a un paso del mar Mediterráneo, lo convierte en uno de los centros turísticos más potentes del país. Esta declaración como parque es de hace relativamente poco tiempo, pero la zona está poblada desde hace muchos miles de años, por lo que el día a día con una realidad volcánica particular siempre ha existido en los pobladores autóctonos de la región. Ello ha llevado a los habitantes de la Garrotxa a conocer curiosidades de estos terrenos volcánicos, e incluso a sacarlos cierto partido. Tal es el caso de los "bufadors" (sopladores, en castellano), grietas en las rocas volcánicas por las cuales emana aire durante todo el año.

Mapa de ubicación de los bufadors
La zona volcánica de la Garrotxa, como tantas otras zonas volcánicas, está formada por la acumulación de coladas de lava que surgían de los volcanes de la zona como respuesta a las presiones del choque entre la placa ibérica y la placa europea que levantaron los Pirineos. Esta actividad eruptiva se dio entre hace 700.000 años y tan actual como hace 10.000 años, por lo que, geológicamente hablando, si bien la zona está inactiva, no esté extinguida. Ello ha provocado que en época histórica hayan habido algunos fenómenos relacionados más o menos con este vulcanismo remanente (ver El inquietante terremoto de Queralbs).

Bufador del Bosc de la Tosca
El caso es que en estas coladas de lava, eminentemente basáltica, al solidificarse, se generan toda una serie de grietas y fisuras que permiten que el agua de lluvia pase hacia el interior de la tierra. Pero no solo el entra el agua, sino que el aire, como fluido que es, también penetra y circula por el interior de la porosa masa volcánica. Esto, que es un fenómeno totalmente normal, se convierte en excepcional cuando nos topamos con algunos -pocos- espacios en que este aire se concentra y surge al exterior de manera notable, como si de una fuente de agua se tratara, dando lugar a los "bufadors".

Medidor de aire en un bufador
El aire que surge del interior de la tierra, si bien no surge a una velocidad endiablada -como mucho a 3 km/h- surge continuamente y a una temperatura constante de unos 12º. Ello ha hecho que, desde antiguo, estas pequeñas cavidades (estamos hablando de tamaños menores al metro) fueran apreciadas por los pobladores de la zona, ya que al construir sus viviendas encima, les servía como fresquera en el verano y como calefacción en invierno. El desarrollo de las comodidades hogareñas dejaron su uso por obsoleto, si bien no se llegaron a eliminar todas. Sin embargo, estudios recientes han dado como resultado que estos sopladores tienen un pequeño inconveniente.

Bufador de Cal Teixidor
Efectivamente, el hecho de que los "bufadors" insuflen aire proveniente del interior de la tierra significa que toda una serie de gases que se desprenden de la descomposición de los minerales que componen las lavas, sean disueltos en este aire. Entre estos, gases radiactivos como el radón, el torón y el actinón procedentes respectivamente de la degradación del radio, el torio y el actinio. Estos gases, variando en función de las condiciones meteorológicas y de la litología de la zona, pueden llegar a presentarse en unas proporciones que, si bien no son preocupantes, a veces pueden llegar a extremos poco aptos para la salud humana, sobre todo si coinciden en recintos cerrados y poco ventilados. Unas inquietantes fresqueras, ciertamente.

Bufador de la Coromina
Sea como sea, los cerca de 30 sopladores que se encuentran en la zona del campo volcánico de la Garrotxa se han convertido en un elemento más de la vida y del folclore de la zona. Por ejemplo, la sabiduría popular pensaba que los "bufadors" era auténticos "volcanes de aire" que absorbían el aire en el invierno y lo expulsaban en verano y que si se tapaban, la presión que acumulaban podían llegar a provocar terremotos. Ello provocó que, en algunas ocasiones, después de detectar terremotos, la propia autoridad enviara a los soldados a descubrir aquellos sopladores que pudieran haber sido tapados. Eran otros tiempos, en los que su causa era una simple elucubración y se desconocía totalmente el origen volcánico de la zona.

Bufador de Bisaroques
Los bufadors, como elemento geológico curioso de Olot y alrededores, es uno más de los atractivos de este peculiar territorio digno de ser visitado. Un territorio donde las todopoderosas fuerzas telúricas esconden bajo un manto de agua y verde vegetación un pasado moldeado por el fuego, las cenizas y el magma.




Panorámica de la zona volcánica de La Garrotxa

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