Cuando la península contaba los años de otra manera: la Era Hispánica

Una forma diferente de contar los años
Una forma diferente de contar los años
Saber en el año en el que vivimos, en la actualidad es algo meramente trivial. Sea donde sea que miremos, ya sean relojes, ordenadores, calendarios o el sempiterno teléfono móvil, nos indican con puntualidad matemática el año, el día y la hora precisa en cada momento. Sin embargo, cuando retrocedemos en el tiempo y debemos referirnos a fechas históricas, la cosa no es tan fácil, dado que durante el tiempo no ha habido un consenso a nivel mundial más o menos generalizado (siempre está el rebotón de turno) que pusiera todos los relojes y calendarios en hora. De hecho, podríamos pensar que el nacimiento de Cristo (ver El Santo Prepucio de Jesús, una reliquia divina muy terrenal) en el caso de las culturas occidentales cristianas, habría marcado un claro punto de partida a partir del cual contar nuestro tiempo. Nada más lejos de la realidad. De hecho, aunque parezca mentira, hasta finales de la Edad Media, los reinos de la Península Ibérica iban auténticamente a su bola respecto al resto del continente: seguían la Era Hispánica.

Dionisio el Exiguo
Dionisio el Exiguo
El hecho de decir "Antes de Cristo" o "Después de Cristo", más allá de los eufemismos político-buenistas encarados a eliminar el componente netamente religioso de la forma de datar los años generalizada actualmente, se ha convertido en una forma de ubicar las fechas históricas relativamente popular. Sin embargo, el uso de esta notación no empezó a realizarse hasta el siglo VI, más concretamente el año 525, cuando el papa Hormisdes pidió al monje y matemático bizantino Dionisio el Exiguo que datara con precisión la fecha de nacimiento de Jesucristo. Más allá de tener la puntería de una escopeta de feria, puesto que se olvidó de contar un emperador romano y la fecha le bailó entre 4 y 7 años, este “año 1” significó poner un punto de partida a partir del cual empezar a contar los años de forma oficial. La gracia es que, antes también debían contarse los años y, en Hispania, los cristianos visigodos tenían su propia forma de hacerlo.

Peronella y Ramon Berenguer IV
Peronella y Ramon Berenguer IV
En los capítulos matrimoniales de Barbastro de 1137 donde Ramiro II de Aragón da en casamiento a su hija Peronella al conde Ramón Berenguer IV de Barcelona se hace mención a “anno incarnationis Dominice CXXXVII post millesimum. Era millesima centesima LXXVI”, es decir año 1136 d.C. (año de la Encarnación) y año 1176 de la "Era", en referencia a lo que se ha llamado como "Era Hispánica". Una datación que, con 39 años de decalaje, seguía el formato popular en la Península Ibérica desde muchos siglos atrás. ¿Pero porque se utilizaba esta notación y por qué arranca del 38 a.C.? Lo cierto es que no está claro.

Reino visigodo de Hispania
Reino visigodo de Hispania
Contar los años era algo que cada territorio y cada cultura gestionaba como podía o marcaba su tradición, siendo todo un auténtico follón. En el caso de Hispania parece que en el año 38 a.C. el emperador romano Augusto instauró un nuevo impuesto, lo que significó, de facto, la constancia de la pacificación definitiva de la península, la Galia e Italia; una fecha bastante significativa que hizo que se tomara por estas tierras como un hito temporal estable, encontrándose muy difundido por toda Hispania hacia el siglo V. Posteriormente, los visigodos, entre el siglo V y el VIII lo volvieron bastante popular, extendiéndolo por la península y sus territorios de la Septimania (sur del que hoy es Francia).

La Era Hispánica se extendió con la Reconquista
La Era Hispánica se extendió con la Reconquista
Con la extensión de los reinos peninsulares durante la Edad Media, la utilización de la Era Hispánica en la datación se extiende también. Sin embargo, la progresiva implantación oficial del uso del Anno Domini por parte de la Iglesia -y adoptado por los reyes carolingios- hace que simultaneen ambas formas, produciendo una cierta confusión que hace que en el año 1180 el Concilio de Tarragona decida anular el uso de la Era Hispánica por el sistema del Año de la Encarnación (el actual, vamos). Una prohibición que hará que, en lo sucesivo, la utilización de la datación visigótica en Catalunya sea cada vez más excepcional. Sin embargo, en tanto que no será hasta el reinado de Jaime I (s.XIII, ver La vergonzosa odisea de las dos cabezas del rey Jaime I el Conquistador) cuando se introduzca el sistema actual en Valencia y Mallorca, la fuerza de la costumbre hará que la anterior no desaparezca del todo. Un uso simultáneo que subsistirá en Aragón hasta 1350 y en Valencia hasta 1358, cuando la Era Hispánica será prohibida en toda la corona catalanoaragonesa. Por su parte Castilla no la prohibirá hasta el año 1384 y Portugal hará lo mismo bastante más tarde, en el año 1422, con la regencia de João I. El último lugar donde el uso de la Era Hispánica fue efectiva fue en el Reino de Navarra donde se mantuvo viva hasta finales del siglo XV, certificándose su total desaparición y la implantación generalizada de la conocida como "Era Cristiana".

La liturgia hispano-mozárabe se abolió en el s.XI
La liturgia hispano-mozárabe se abolió en el s.XI
En definitiva, que cosas y sistemas que ahora encontramos habituales, hasta hace no mucho tiempo no eran ni mucho menos así. La tradición, el aislamiento, la ignorancia o cualquier azar del destino hace que se mantengan una serie de rasgos diferenciales que nos definen como cultura singular. Sin embargo, a veces nos vemos obligados a renunciar a algunas de estas maneras de hacer por simple pragmatismo o por cambios de usos. Ahora que el odio a todo lo diferente hace que demonicemos la más mínima diferencia cultural, deberíamos plantearnos muy en serio qué es lo que haríamos nosotros si fuéramos los contenedores de alguno de estos rasgos culturales particulares que nos hacen ser quienes somos. ¿Renunciaríamos o los mantendríamos porque forman parte de nosotros? ¿Hasta qué punto estamos pidiendo a los demás lo que no querríamos hacer nunca en la vida?

Ayer fue la Era Hispánica. Mañana puede ser la lengua, la religión, el vestido o cualquier otra cosa.

Como para pensar en ello.

La Era Cristiana coexistió con la Era Hispánica hasta el s.XV
La Era Cristiana coexistió con la Era Hispánica hasta el s.XV

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