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| Fachada sur de Ca l'Esquena Cremat |
Tal y como os avisé en el post
1.600 (
ver El Memento 1600, cuando el blog se convierte en todo un universo), a partir de hoy inicio una serie de artículos dedicados a divulgar la historia de las 25
masías que aún nos quedan en pie en L'Hospitalet de las 339 que había a mediados del siglo XX. Todo un auténtico milagro que hayan sobrevivido hasta nuestros días, pese a la destrucción sistemática que de nuestro pasado ha habido durante los últimos 70 años...y que aún no ha parado. Una divulgación que creo que es necesaria para dar a conocer a todo el mundo este
patrimonio en peligro, no solo para los recién llegados a
L'Hospitalet de Llobregat, sinó también para los autóctonos (caso que haya alguno), que acostumbrados a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, no conocen la misa la media de lo que hay por las calles de la segunda ciudad de Catalunya. Bueno..., para ser sinceros, creo que serán algunas más porque también incluiré las que llamo como "
masías fantasmas", masías que no constan en ningún listado o que ya se consideran desaparecidas, cuando no es así. Ya que lo hacemos, lo hacemos bien.
En fin, sea como sea, si seguís la etiqueta
Masos LH que encontraréis en el menú lateral con el resto de etiquetas, podréis acceder al listado de masías conforme que las vaya publicando. Una publicación que hará que queden registradas en esta auténtica biblioteca de Alejandría que es
Memento Mori. Y como alguna tiene que ser la primera, empezaré por
Ca l'Esquena Cremat, una de las mejor conservadas del menguante repertorio de casas de payés de esta ciudad. Espero que esta serie os ayude a conocer un poco más este valioso pero desconocido testimonio del aún más desconocido pasado agrícola de L'Hospitalet.
¡Que la disfrutéis!
Ca l'Esquena Cremat, historia viva de un Hospitalet rural que no quiere morir
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| Esta masía está bajo el nivel de la calle |
La masía de Ca l'Esquena Cremat constituye una muestra singular de la arquitectura rural catalana del siglo XIX en nuestra ciudad. Situada en el barrio de
L’Hospitalet-Centre, concretamente en el número 550 de la Rambla de la Marina, en un lugar que ha experimentado una transformación urbana brutal a lo largo del siglo XX, este edificio conserva una huella clara de la memoria agraria y constructiva anterior a la consolidación del tejido urbano actual. Encargada por
Rafael Vinyals i Casas en 1880, como consta en la inscripción ubicada encima de la puerta principal, la masía presenta una estructura de planta rectangular con
tres crujías, una tipología habitual en las edificaciones agrícolas de esta época, que responde a criterios de funcionalidad y economía constructiva, incorporando una cubierta de teja árabe a dos aguas que refuerza la simetría de la composición volumétrica de la casa.
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| La puerta principal tiene un arco rebajado |
La fachada principal, organizada con criterio simétrico y deprimida respecto el nivel circundante, muestra aberturas de dintel recto que siguen una disposición ordenada, con la excepción de la puerta de acceso, resuelta con un
arco escarzano que aporta un elemento de singularidad formal dentro de la sobriedad general del edificio. En el primer piso, destaca un balcón con barandilla de hierro forjado, que combina la funcionalidad con una voluntad decorativa contenida, mientras que el desván se ilumina mediante tres ventanas de arco de medio punto, resolución que permite una entrada de luz natural adecuada y que refuerza la verticalidad de la composición.
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| La casa daba servicio a las necesidades agrícolas |
El edificio se encuentra adosado a la parte posterior del
Casino del Centre, lo que evidencia la coexistencia entre la arquitectura rural y las edificaciones de carácter social y recreativo que proliferaron en L'Hospitalet durante el primer tercio del siglo XX (
ver El Coro, el edificio donde la Historia está en extinción), en un contexto de crecimiento demográfico y transformación urbana. Delante de la masía, se conserva un
patio frontal que antiguamente había sido destinado a era y a huerto, espacios de trabajo agrícola que formaban parte de la funcionalidad cotidiana de la casa, y que actualmente se encuentran delimitados por una valla de ladrillo visto combinada con una reja de hierro; elementos que mantienen la coherencia con el lenguaje constructivo original y contribuyen a preservar la lectura histórica del conjunto.
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| Arrimaderos cerámicos de temática diversa |
En el lado de poniente, se añadió un cuerpo auxiliar destinado al
ganado, ampliación que responde a las necesidades productivas de la masía y que se integra con discreción dentro de la volumetría general, manteniendo la coherencia estética con el resto de la edificación. En el interior, se conservan diversos elementos ornamentales y decorativos que aportan valor patrimonial, tales como
arrimaderos cerámicos, pinturas murales y techos decorados, especialmente en la
planta noble, donde se manifiesta con mayor claridad la voluntad de representación y confort de los antiguos propietarios, en un equilibrio entre la funcionalidad agrícola y el refinamiento doméstico.
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| Las paredes mantienen pinturas murales |
El nombre popular de “
Ca l'Esquena Cremat” ha generado diversas interpretaciones a lo largo del tiempo, todas ellas vinculadas a la memoria oral y a las tradiciones locales que rodean la masía. Una de las hipótesis hace referencia a un labrador que trabajaba largas jornadas bajo el sol, con la espalda expuesta, lo que habría originado el mote por su apariencia
quemada; otra versión apunta a un accidente relacionado con un incendio en el cercano pajar de
Cal Xicos de la Miquela, que habría provocado una quemadura significativa al propietario de Ca l'Esquena Cremat al intentar ayudar en su extinción, dejando huella en la memoria colectiva; y una tercera interpretación se asocia a la tradición de San Juan, en la que algunos vecinos se dejaban caer de espaldas sobre las brasas como
ritual festivo, práctica que habría inspirado el nombre de la casa. Estas explicaciones, aunque no están documentadas formalmente, reflejan la riqueza de la cultura popular y la capacidad de las comunidades locales para atribuir significados simbólicos a los espacios que forman parte de su entorno cotidiano.
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| La rehabilitación de 2015 ha recuperado sus esgrafiados |
La masía ha sido objeto de una esmerada restauración por parte de la
Fundación Jaume Balmes (actual propietaria) en 2015, intervención que ha permitido recuperar la volumetría original del edificio y restaurar los
esgrafiados que decoraban la fachada, contribuyendo así a la preservación del carácter histórico y arquitectónico del conjunto. Esta actuación ha sido fundamental para garantizar la continuidad patrimonial de la masía en un contexto urbano que tiende a la densificación y
sustitución de edificaciones tradicionales por construcciones de nueva planta totalmente desvinculadas de la memoria histórica del territorio.
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| Decoración cerámica de las estancias interiores |
Ca l'Esquena Cremat, como tal, está catalogada como
Bien Cultural de Interés Local, reconocimiento que le confiere -al menos a priori- protección legal y que destaca su valor patrimonial dentro del conjunto del municipio. Incluida en el Plan Especial de Protección del Patrimonio Arquitectónico de L'Hospitalet (
PEPPA), la presencia de Ca l'Esquena Cremat en medio del tejido urbano contemporáneo de L'Hospitalet constituye un valioso testimonio de la
memoria rural que ha configurado el territorio hospitalense a lo largo de los siglos. Testimonio que representa una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de preservar los vestigios materiales de la vida agraria en un entorno que, a pesar de las brutales transformaciones urbanas sufridas, conserva en rincones como éste la huella de un tiempo pasado en el que la vida rural formaba parte indisociable del paisaje y de la cotidianidad de sus habitantes.
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| En su interior se expone utillaje variado de época |
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