El Memento 1600, cuando el blog se convierte en todo un universo
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Posiblemente no hayan evolucionado tanto las cosas desde que redacté el artículo 1.500, pero les puedo asegurar que, como dirían Celtas Cortos, "las que hay, han cambiado". En este período de tiempo, a parte de quitar cabello y añadir arrugas a mi persona, ha habido un cierto salto cuántico en todo lo que se refiere al entorno del blog. O eso o, al menos, a esa conclusión he llegado tras un punto de catarsis e iluminación que me ha abierto los ojos sobre lo que, con el pasar de los años, se ha convertido Memento Mori. ¿Que es mi blog? sí; ¿que es mi obra? también... pero es que, a partir de su contenido, se ha generado un auténtico universo transmedia que, sin yo ser consciente, pasito a pasito, ha acabado por superarme.
Artículos, fotos, videos, programas de radio, podcasts, audios, libros que forman parte de las colecciones de bibliotecas de todo el país, entrevistas en radio, prensa y televisión, colaboración en medios, excursiones, rutas, conferencias, contenido en Instagram, Facebook, X-Twitter, LinkedIn, Telegram, Pinterest, grupos de correo, de WhatsApp... y un sinfín de cosas más que, como pequeños -o no tan pequeños- astros, orbitan cada uno a su bola, de una forma aparentemente caótica, pero a la vez armónica, entorno a un gran centro que es Memento Mori. Un punto central que con el paso de los años y fruto de estar día tras día publicando curiosidades, historias y cultura en él, se ha convertido en un intemporal archivo del mundo que nos rodea. Un archivo, que ha llegado a tal tamaño que, como una estrella, ha superado un nivel crítico de energía para comenzar a irradiar contenido a todas partes del orbe. No en vano, con casi 6 millones de visitas, este contenido se ha visto en prácticamente todos los países del planeta. He de reconocer que cuando fui consciente de todo este entramado global, poco menos que quedé en shock, no solo por la inesperada transcendencia social, sinó porque resulta que, a mí, aún siendo su autor, no me necesita en absoluto. Y es que el universo Memento Mori late por sí mismo. Está vivo.
Talmente como si fuera una orquesta, todo este universo funciona de forma independiente, unas veces todo a la vez, armónica, mientras que otras veces lo hace de forma inconexa, caótica, interpretando una sinfonía libre que a duras penas llego a abarcar. Pero... ¿no se supone que soy el autor? ¿no se supone que tendría que tenerlo todo controlado? Pues aquí está la paradoja, porque de ser un escritor, un creador de contenido, he pasado a ser el director de orquesta de esta sinfonía anárquica que se ha formado alrededor del blog y de mí mismo. Los instrumentos tocan solos, cada uno a su ritmo, y mi papel, más que el de un imprescindible proveedor de información, ha pasado a ser el de organizador de este universo libérrimo para que cada instrumento, cada pequeña partícula, entre a su debido momento y con un ritmo concreto, generando una melodía hipnótica que atrape al público a base de memoria, nostalgia, historia, curiosidad y vivencias. Solo así se entiende el inesperado éxito del libro "Els últims masos de l'Hospitalet" y del revuelo mediático que se ha generado a cuenta de este olvidado patrimonio hospitalense.
Es justo por ese gran interés que hay sobre las últimas masías de L'Hospitalet que, a partir del siguiente artículo y con motivo de que el próximo dia 13 de junio organizo una nueva edición de la Ruta dels Masos, iniciaré una nueva serie de artículos aquí en el blog. Unos artículos en los que, reunidos bajo la etiqueta "Masos LH", repasaré la historia de cada una de las casas de payés que aún quedan en territorio de la segunda ciudad de Catalunya. Unos artículos que, sin duda, seguirán dando de comer a la auténtica "fiera corrupia" -como decía mi padre- en que se ha convertido Memento Mori.
Gracias por estar ahí. Sigamos.
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