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jueves, julio 17, 2008

Aplicarse el cuento.

Que los políticos que tenemos son unos impresentables, y que los problemas del pueblo se los pasan por el forro, lo tenemos en las declaraciones de Felip Puig (segundo de a bordo de Convergencia Democràtica de Catalunya) al programa de Rac1, Minoria Absoluta. En ella, mientras que Montilla estaba explicando lo de la crisis en el Parlament, Felip Puig se encontraba fuera de la sala y comentó a los periodistas que había salido por que le había puesto de mal humor que el President de la Generalitat no tuviera una dicción correcta en catalán y lo destrozara como lo estaba haciendo. Para dejar a uno de pasta de boniato.

Uno pudiera pensar que Puig está preocupado en realidad por la calidad del catalán que habla Montilla, pero en realidad ello no es más que el reflejo de cual ha sido toda su acción política durante las dos últimas legislaturas: destrozar, destrozar y destrozar. El acceso al poder del tripartito, cuando CiU se veía con la poltrona asegurada y ya se gritaba "Mas, President!" hizo morir de cólera a más de un Convergente que se veía ya enchufado de por vida a la casa grande. El PP, cuando el 14M, abrió la caja de Pandora de Acebes; CiU la de Felip Puig.

Cada palabra suya ha sido una mezcla entre veneno y bilis dirigida a quien tocara dirigirse desde su posición de portavoz de CiU. No importaba que fuera de uno u otro tema, ya tenias por sentado que, imitando a un Risto barriobajero, nada de constructivo iba a salir por su boca. El resentimiento por la poltrona perdida rezumaba por sus poros y en vez de trabajar por su pueblo, para poder sacar más votos que los demás, se perdía en una descalificación continua como si fuera ese el mejor camino para recuperar el tan ansiado poder. Y en esas seguimos.

Ayer le tocó meterse con la dicción de Montilla, cuando se negaba a escuchar lo que el gobierno -criticable, pero legítimo- tenia a decir sobre un asunto que afecta a todos, la crisis. Si encima añadimos que la situación del catalán no es tan boyante como para criticar a nadie porque tenga un nivel de catalán determinado no siendo nativo -con un millón de inmigrantes venidos en 8 años que difícilmente hablan nada inteligible- nos daremos cuenta del flaco favor que está haciendo éste espécimen a Catalunya y a la propia lengua catalana, la cual en vez de "defender" utiliza exclusivamente en beneficio propio.

Racismo, codicia e indignidad humana es el reflejo del resentimiento de una parte de la clase burguesa barcelonesa tras haber perdido la teta de la cual mamaba abundantemente. Su defensa de las libertades del país y de su gran lengua, son simplemente excusas.

-¿Por qué no te callas?- dijo una vez el Rey Juan Carlos a un bocazas.

A ver si se aplica el cuento.


¡Qué mono cuando está calladito!

1 comentario:

Fantômas dijo...

Date una vuelta por mi blog!

Soy del Montón

Un abrazo.