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viernes, noviembre 05, 2010

Apellidos vacios.

El follón que se ha armado con lo del cambio del orden de los apellidos son de aquellas polémicas que por vacías llaman la atención. Llama la atención el tratamiento mediático que han hecho las diversas cadenas y medios de comunicación, tergiversando totalmente la realidad del polémico cambio, según estén a favor o en contra de Zapatero.

No puede ser que por simple interés político se informe de un cambio como si fuera una cosa que no es. La noticia hace referencia a un proyecto de Ley de reforma del Registro Civil , por lo que no está todavía ni votado ni tramitado. Además, la controvertida parte de lo del orden alfabético hace referencia a que cuando no haya acuerdo entre los padres de ninguna de las formas, el registro tendrá como criterio el alfabético...¡no que se tenga que poner el nombre por orden alfabético por sistema, como venden muchos medios! 

¿Cuantas familias, en el momento de ponerle los apellidos a su hijo recién nacido, no serán capaces de consensuar cuales son los apellidos a poner? Y de estos...¿Cuantos tendrán implicados apellidos con Z? Y aún más...¿cuántos de los que estén implicados con Z serán apellidos en peligro de "extinción"? Si sumamos todo, resulta que la montaña se convierte en un simple grano, pero como lo que vende es lo que vende, nos pasamos por el forro el hecho de que la noticia no es noticiable para convertirla en portada de telediarios y noticiarios.

Cuestión aparte es que, posiblemente, haya momentos mejores para hacer estas modificaciones del Registro Civil, pero de hecho, sea cuando sea que se afronte, habrá siempre algo más importante que gastar recursos para hacer un cambio más cosmético que otra cosa. En Italia hace tiempo que lo arreglaron privilegiando el apellido de la madre al del padre y tampoco se ha hundido el mundo por ello.

Esperemos que con la venida del Papa se les pase un poco la tontería a todos, pero mucho me temo que, una vez pase la ola papal cualquier banalidad se utilizará como arma electoral, para hastío y hartura del personal.

¿El orden es importante?