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lunes, octubre 29, 2012

El espectáculo de la nieve en el Sahara

Argelia 2012
A mediados de los 90 hizo fortuna una canción de Anggun que se llamaba "Snow on the Sahara", y aunque pudiera parecer que este título simplemente expresa una representación onírica y poética de una maravillosa utopía, la verdad es que esta circunstancia se ha producido (y de hecho se produce) en la realidad. Una de esas pocas y extraordinarias veces en que se ha podido constatar este fenómeno de la naturaleza fue el 18 de febrero de 1979 en Ghardaïa, Argelia.

Argelia 2012
Asociamos la idea de desierto a un sitio donde nunca llueve y con mucho calor, pero en realidad los desiertos, debido a su alejamiento del mar y su falta de cobertura vegetal, igual que suben mucho de temperatura, también son capaces de bajarla mucho. De esta forma, por el día se pueden alcanzar temperaturas rayanas los 50 grados y, por la noche, llegar a temperaturas cercanas a los cero grados. La falta de cobertura de ningún tipo hace que las piedras o la arena absorban y dejen ir toda la energía que reciben, produciendo un gran contraste.

Béchar (Argelia) 2012
En el caso del Sahara, hemos de contar que es el desierto más grande del mundo con más de 9 millones de kilómetros cuadrados (9.400.000 para ser exactos, ver El insólito fertilizante del Amazonas llamado polvo del Sahara), ocupando una parte muy importante del continente africano por encima del ecuador, limitando al norte con el Mediterráneo, al este con el Océano Atlántico y al oeste con el Mar Rojo, con lo cual hay zonas de una extrema continentalidad y sequedad (ver La increíble supervivencia de los cocodrilos del desierto).

Sin embargo, cuando decimos que "nieva en el Sahara", tenemos tendencia a pensar que lo ha hecho en el centro del desierto a miles de kilómetros del mar más cercano cuando, en realidad, lo ha hecho relativamente cerca de la masa húmeda más cercana, es decir, el Mediterráneo. Y es que hasta el rabo todo es toro... que diría algún castizo.

Béchar (Argelia) 1948
Sea como sea, el Sahara está ubicado en pleno hemisferio norte, y como tal, hay zonas que están más al norte que otras, que no por ello son menos áridas, tal es el caso de zonas tierra adentro de los países del Magreb. En este caso, la proximidad relativa al Mediterráneo hace que, en algunas excepcionales circunstancias, las bajas presiones que circulan por Europa puedan enviar oleadas de aire frío continental europeo hacia el Magreb, llegando a afectar el norte del desierto del Sahara.

Estas oleadas de aire frío, sumadas a la inyección de aire húmedo procedente del Mediterráneo pueden provocar las condiciones que hagan nevar en pleno desierto, en una zona en que ya de por sí difícilmente veríamos llover, y es lo que pasó en Ghardaïa, a 500 km en línea recta de la costa mediterránea más cercana.

Mapa isobárico del 16/2/79
En aquellos días de febrero del 79, un potente anticiclón ubicado en la vertical de la península escandinava obligaba a que las borrascas circulasen de oeste a este por encima de Europa Central y el Mediterráneo, provocando que éstas insuflaran aire frío desde la estepa rusa en una típica "siberianada". Esta oleada de aire frío provocó muchos problemas por nieve y frío intensos en toda Europa, incluso llegando a temperaturas de -14ºC en la estación de esquí pirenaica de La Molina y a mínimas, en la misma ciudad de Barcelona, de +1.8ºC el día 17 de febrero.

Mapa isobárico del 17/2/79
Si bien este tipo de entradas de aire frío son habituales durante el invierno en el Mediterráneo Occidental, tuvo una situación excepcional en que durante tres días, una potente borrasca con centro sobre la antigua Yugoslavia, se movió de este a oeste, contrariamente a la circulación general que lo hace de oeste a este. Este movimiento "retrógrado" hizo que el centro de la borrasca se moviese en días sucesivos, desde Yugoslavia, hasta Sicilia y posteriormente remontara el mar Tirreno hasta el Golfo de Génova inyectando una prolongada e inusual cantidad de aire frío continental a esta parte del Mare Nostrum.

Mapa isobárico del 18/2/79
En el norte de África, la costa mediterránea se vio afectada por la invasión de aire frío, como tantas otras veces, pero el establecimiento de un anticiclón muy potente en el Atlas marroquí, entre la frontera de Marruecos y Argelia, hizo que éste soplara todo el aire frío acumulado durante días entre la península Ibérica y Cerdeña hacia el interior del Magreb Argelino. 

Mapa de Tª a 850 hPa 18/2/79
La lengua de aire frío fue de tal potencia que llevó la isoterma de 0ºC a 1.500 metros (850 hPa) hasta tocar la mismísima línea del Trópico de Cáncer, a más de 1000 kilómetros en el interior del continente africano. Esta situación provocó que llegaran los vientos fríos y cargados de humedad del Mediterráneo hasta el Sahara siendo documentadas nevadas en zonas tan al sur como Ghardaïa (32º 29' N), a 572 m. sobre el nivel del mar.

En definitiva, las nevadas en el norte de África son frecuentes (como lo demuestran la existencia de las estaciones de esquí de Michlifen y Oukaïmeden, en Marruecos) y las incursiones del blanco meteoro en zonas desérticas no son tan raras estadísticamente hablando, tal como se pudo ver en Béchar (Argelia) -ver vídeo en francés y árabe- el 17 de enero de 2012, ciudad argelina cercana a la frontera marroquí, que si bien está más al sur que Ghardaïa con sus 31º37' N, está más alto -747 m- y está más cerca de la costa mediterránea (390 km).

Sea como sea, el ver la nieve sobre la arena del desierto será siempre uno de los espectáculos más bellos que nos pueda deparar nuestra maravillosa naturaleza.

Cada uno hace los muñecos de nieve según sus tradiciones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

m´agrada molt comprovar que segueixes en forma amb la teua faceta meteoaficionada.
és curiòs... nosaltres tenim irrupcions de fent saharià... i ells vent del seu nord. Podriem dir, que el nord "SUDeixa" i el Sud... NORDeixa". la quadradura del cercle, potser.

una abraçada

david fluxà www.midamazul.blogspot.es