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martes, noviembre 12, 2013

Spartathlon, la verdadera maratón de Filípides

Monumento a Filípides
Durante siglos se ha considerado la épica carrera de Filípides desde Maratón a Atenas y que acabó con su vida, una auténtica proeza imposible de repetir. Sin embargo, con el tiempo, las cosas se han puesto en su sitio y esta carrera ha dejado de ser una tal proeza, para pasar a ser una prueba pedestre que la gente realiza como quien se va de paseo. Incluso por no ser, se ha llegado a la conclusión que ni fue Filípides quien murió tras haber recorrido los 40 kms, sino otro guerrero llamado Tarsipo. De todas formas, esta reubicación de la historia no quitó la corona a Filípides, sino que aún lo encumbró más si cabe, ya que su proeza no fue la de hacer unos sencillos 40 kms, sino que fue capaz de hacer 246 kms en menos de dos días. Los historiadores creyeron siempre que era un simple mito, fruto de la exageración de Herodoto... hasta que alguien se encargó de sacarles de su error.
Busto de Herodoto

Según cuenta Herodoto, los generales que estaban deteniendo al ejército persa en la batalla de Maratón (490 a.C.) decidieron enviar al ateniense Filípides a Esparta a solicitarles ayuda, dada la situación precaria en que quedaría Grecia si Atenas era doblegada. Filípides era un hemeródromo, un soldado que ejercía de correo profesional y se pasaba todo el santo día corriendo arriba y abajo llevando mensajes. Dada la falta de otros medios de comunicación más veloces, estos correos humanos eran lo más parecido a una paloma mensajera. Obvia decir que la forma física de estos auténticos profesionales de la carrera era espectacular.

Atenas-Esparta, 246 kms.
Filípides puso el motor en marcha y se fue a Esparta, distante 246 kms desde Atenas, y llegó allí en día y medio, con aparición del dios Pan por el camino incluido. Todo hubiera ido de coña, si los espartanos hubieran podido partir en aquel momento a ayudarlos, pero tenían prohibido por ley partir a la lucha antes de la luna llena, y aún faltaban unos cuantos días (llámenlos tiquis-miquis). Lo más grande fue que Filípides, también hizo el camino de vuelta para transportar la noticia a los generales atenienses, o lo que es lo mismo, que en tres o cuatro días, el andoba se chupó 492 km corriendo. Una proeza tan solo al alcance de Dean Karnazes, vamos (ver Dean Karnazes, el hombre que puede correr eternamente).

Medalla de la Spartathlon
Los científicos e historiadores, siempre pensaron que este relato era absolutamente increíble y fruto de la mente calenturienta de Herodoto y, en octubre de 1982, un grupo de 5 oficiales de la Royal Air Force británica especialmente entrenados en las carreras de larga duración, se desplazaron ex profeso a Grecia para tratar de repetir la epopeya de Filípides. Para sorpresa de todo el mundo, la carrera la completaron tres de los cinco participantes en menos de 40 horas, haciéndolo en poco más de 35 horas el que llegó primero. Todo ello confirmaba la posibilidad plausible de que, un hemeródromo profesional como Filípides, hiciera la distancia que separaba Atenas de Esparta en el tiempo documentado por Herodoto y dejando, por tanto, la mítica carrera de Maratón a Atenas, en un simple paseo a la pata coja.

Yiannis Kouros
Fue a partir de esta constatación empírica que al año siguiente (1983) se decidió celebrar con carácter anual la competición llamada Spartathlon, una carrera de categoría ultramaratón que repite la hazaña de Filípides y que cuenta con participantes de todo el mundo, especialistas en este tipo de carreras de larga distancia. 

Actualmente el record de la Spartathlon está en manos (¿o debería decir pies?) de Yiannis Kouros, corredor griego que fue el primer ganador en 1983 y que en 1984 marcó el tremendo tiempo de 20 h y 25 minutos, marca desde entonces no superada. Lo gracioso del tema es que el mismo Kouros, en 2005, y con 49 años de edad, hizo exactamente el mismo recorrido de Filípides, es decir, Atenas-Esparta ida y vuelta, con la impresionante marca de 53 horas y 43 minutos. Para quitarse el sombrero.

Pocas cosas hay que no se pongan al alcance del ser humano si se toman con tesón y determinación, incluso cuando nadie dé un duro por ello. La gesta de Filípides contada por Herodoto se consideró durante siglos y siglos, una simple invención mítica de un autor clásico... hasta que alguien se lo propuso y la demostró. Ahora, justamente en estos momentos de crisis, no estaría mal que el ser humano pusiera todo su tesón y determinación en pos de hacer de este mundo un mundo mejor para todos. Si no hacemos caso a quien, simplemente por miedo o interés, no da un duro por ello, sin duda lo conseguiremos.


Monumento a Leónidas, meta de la Spartathlon


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