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lunes, febrero 02, 2015

Quarts de Casa, los históricos cuchitriles de la Barceloneta


Edificio original
Con la llegada de las oleadas de inmigrantes de los últimos años, no son pocos los pisos que más que pisos son auténticas convenciones mundiales de gente de los 5 continentes que se agolpan en los pocos metros cuadrados de la vivienda en cuestión... con todos los problemas vecinales que ello comporta, claro. Esta forma de vivir, puede parecer que es un asunto de nuevo cuño, ligado a las precarias condiciones de trabajo y al alto precio de la vivienda, pero la realidad es que este "remake" del camarote de los hermanos Marx es una solución habitual y repetida durante la historia. Un caso muy llamativo es el caso de La Barceloneta, el barrio marinero de Barcelona, el cual, debido a la superpoblación, generó una respuesta arquitectónica particular llamada "Quarts de casa" (Cuartos de casa).

La Barceloneta 1969
Cuenta mi padre que cuando llegaron a Barcelona tras la Guerra Civil, su familia vivía en el barrio de Poble Sec en un piso que lo ocupaban doce o trece familiares y, por si fuera poco, un realquilado... dejando a la altura del betún algunos de los pisos que hoy llamamos "patera". Aunque tenían que dormir por turnos haciendo "cama caliente", el piso en que vivían era relativamente grande como para hacerlo con más o menos comodidad, pero...¿se imagina haciéndolo en un piso de 28 m2? Pues había quien, en la Barceloneta, se veía obligado a hacerlo.

La Barceloneta siempre ha sido un barrio bullicioso y con mala fama, fruto de la vida de los pescadores que allí residían. El origen del barrio lo hemos de buscar primero en la conocida como isla de Maians (ver Maians, una isla delante de Barcelona) y en el primitivo puerto de Barcelona de los siglos XV y XVI, que permitieron la acumulación de sedimentos que formó el solar de lo que hoy es el barrio.

Mapa de Barcelona 1740
Fue a partir de la caída del sitio de Barcelona de 1714 que las autoridades decidieron derribar una parte importante del barrio de La Ribera para construir una ciudadela militar des de la cual controlar la rebelde capital catalana, expulsando a todos sus habitantes. El desahucio forzoso de tanta gente humilde, provocó que buena parte de ella se quedara sin nada y se estableciera a partir de 1715 en lo que hoy es la Barceloneta, en un barrio de chabolas meramente de subsistencia. No obstante, este barrio, en que se mezclaban los pescadores con todo tipo de personas, era un auténtico polvorín revolucionario, por lo que las autoridades decidieron hacer una "limpieza" eliminando las cabañas y diseñando un barrio con escuadra y cartabón que reordenara el espacio.

Evolución de los pisos
De esta forma, en 1753 y gracias al arquitecto Juan Martín Cermeño se empezó a levantar el barrio, con una trama cuadrada  de 15 calles paralelas al puerto y 3 calles perpendiculares, en que se ubicaban casas de unos 100-120 m2 con planta baja y un piso. La idea era que no fueran muy altas para poder disparar desde la Ciudadela con cañones hacia el mar... y si se ponían un poco tontos, a ellos mismos. Como sea, la nueva promoción urbanística tuvo su éxito y ya en 1759 la Barceloneta tenía 329 casas y 1.560 habitantes. 

Una gran vida social (1915)
Este éxito rotundo implicó que cada vez más gente se radicara en el barrio, lo que provocó que las grandes casas "unifamiliares", se dividieran primero en mitades y, posteriormente, en cuartos, lo que implicaba que lo que anteriormente era una casa "decente", pasara a ser 4 cuchitriles que a duras penas llegaban a los 30 m2 cada uno. De esta forma, se multiplicaba por 4 la población del barrio sin construir ni una casa más. Pero el problema era que seguía llegando nueva gente.

En 1839, las autoridades militares, daban permiso para que las casas edificaran un segundo piso, el cual seguía los cánones anteriores; en 1868, el ayuntamiento dio permiso a que levantaran un tercer piso -en 1858 se había pasado la administración de La Barceloneta al municipio- y en 1872 se autorizó la construcción de una cuarta planta, con lo cual se disparó la cantidad de gente que allí vivía.

Típica calle de Quarts de Casa
Tal acúmulo de gente hizo que, dado que los pisos eran auténticas cajas de cerillas en los cuales las familias vivían hacinadas, el vecindario tomara la calle como una extensión de sus propias casas, generando un barrio con una importante vida social. Por el contrario, el hecho de que las calles, que en un primer momento estaban pensadas para una planta baja y un piso, pasasen a acoger edificios de varios pisos, hizo degradar la calidad de vida del barrio, generando una gran conflictividad social que no hizo más que crecer con el tiempo.

Edificios pantalla en primera linea
A principios de los años 50 del siglo XX, la decrepitud social y urbanística de La Barceloneta era más que evidente, hasta el punto que las autoridades franquistas, en vez de atajar el problema, no tuvieron una mejor idea que dar permiso en 1953 para levantar hasta 7 pisos. La estructura de las antiguas viviendas del siglo XVIII no soportaban semejante desarrollo vertical, pero sí los edificios del Paseo Nacional (actual Joan de Borbó) que se levantaron hasta ese nivel, generando una barrera visual (edificios pantalla) con los cuales esconder vergonzosamente la gravísima degradación del barrio. Las oleadas de inmigrantes de los años 60 acabaron por convertir el barrio en una inmensa lata de sardinas en los que meter a 50.000 almas en minúsculos habitáculos sin las mínimas condiciones de habitabilidad.

Vida en la calle
La llegada de la democracia y la lucha vecinal significó un giro copernicano en el tratamiento del problema por parte de la administración, pero no la solución del problema. La dificultad de regenerar socialmente un barrio con tanta personalidad, la pérdida del modo de vida tradicional de un barrio de pescadores y la cotización al alza de unos inmuebles antiguos por la conversión de Barcelona en destino turístico de primer orden, han hecho que, si bien la calidad general de vida del barrio ha mejorado, el peculiar medio ambiente humano inducidos por los "quarts de casa" esté en serio peligro de desaparición.

Los "quarts de casa" -actualmente en proceso de rehabilitación y protección como patrimonio histórico- fueron una respuesta a un serio problema humano pero, a la vez, fueron -y aún siguen siendo- la seña de identidad de un vecindario y de un estilo de vida particular que se niegan a desaparecer.


Monumento a los "Quarts de Casa" en la playa

Webgrafía

1 comentario:

RMC dijo...

Ay... la Barceloneta, el antiguo barrio pescador de la ciudad... ¡como han cambiado las cosas!