Guiñol de dos estrellas

Alegría desbordada por haber encontrado piso
Alegría desbordada por haber encontrado piso
Hala... otra vez un apagón informativo total y absoluto, como cuando gana el Barça. Ha ganado España su segundo mundial y todos (y digo todos) los medios de información te están vendiendo el gran notición con la avidez que les piden sus correspondientes amos políticos. O lo que es lo mismo, los patrios metiendo la estanquera político-futbolera hasta en la sopa, y los indepes vendiendo que han sido los jugadores del Barça los que han ganado el mundial. Todo según el guión y la gente cayendo de cuatro patas en el pan y circo de una victoria que le afectará en su día a día igual que la variación del precio de la semilla de los rábanos: nada. Nada, pero han estado dando por culo media noche con los coches a bocinazo vivo y sin faltar los gritos de "Viva España" y "Arriba España" correspondientes al orgasmo nacionalista español.

Quien me siga habitualmente, a estas alturas ya sabrá que mis preferencias futbolísticas no pasan ni por la selección española (ver El fin de un globo.) y ni mucho menos por el Barça, debido al uso propagandístico masivo e intensivo que los mass media hacen de sus respectivas victorias. Unos medios que ya se encargan de dejarnos a los que no comulgamos con sus ruedas de molino como meros outsiders que, a modo de molestos Pepitos Grillos, no hacemos más que incordiar. El negocio del fútbol y el marketing político van de la manita, que para eso unos a otros se mantienen el chiringuito (ver Pensamiento único).

Enfádate, pero sin chutar no se gana
Enfádate, pero sin chutar no se gana
Sea como sea, se ha de reconocer que, en la final de ayer, la selección española fue la justa ganadora. Más que nada porque Argentina no hizo ni el más mínimo intento de ganar. Solo así se entiende que en todo el partido no chutasen ni una sola vez entre los 3 palos y que hicieran un partido indigno de un supuesto campeón del mundo. Estoy convencido que si Cabo Verde hubiera llegado a la final, hubiéramos visto más futbol de lo que vimos ayer. Y es que, más allá de preferencias personales respecto el vencedor, lo que me resultó más decepcionante es el nulo juego que dieron los albicelestes, más centrados en destruir juego de forma bronca que en hacer goles con calidad y eficacia. Tampoco me sirve la rabieta antideportiva final de los jugadores argentinos, porque si no chutas, es impepinable que no ganas; no hay más vuelta de hoja.

Cucurella, el genio de Alella
Cucurella, el genio de Alella
Y tampoco es que España hiciera el partidazo de su vida porque, si haciendo un ataque-y-gol de 120 minutos, no eres capaz de meter gol hasta el minuto 106 (Ferran Torres), significa que tampoco estás haciendo un alarde de juego. Otra cosa es que los comentaristas te conviertan un pase insulso en el jugadón del Mundial o que tilden de "genio de Rocafonda" a un Lamin Yamal que lo más redondo que vio ayer fue el banderín de corner, sobre todo habiendo otros jugadores como Cucurella, Oyarzabal, Ferran Torres o Cubarsí que han hecho un campeonato infinitamente mejor. Más de lo mismo; el guiñol es lo que tiene.

En definitiva, que las esencias del españolismo más fascista, rancio y recalcitrante se sintieron realizados en grado sumo gracias a una selección basada en el equipo de un Barça supuestamente catalanista e "indepe"...¡Ole tu papo moreno! Por no haber, no hubo ni ningún desplante, ni mala cara a Donald Trump en la entrega de medallas para los ganadores, en un claro ejemplo de que, como decimos en catalán, "pagant, Sant Pere canta" (pagando, San Pedro canta) y el resto simplemente forma parte del mismo e interesado "show business".

Eso sí, el yayo, en la foto, que para algo pagaba el cotarro.

Lo que nos toca aguantar...  

¡Corcho! Ya que pago... ¡al menos salir en la foto!
¡Corcho! Ya que pago... ¡al menos salir en la foto!

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