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lunes, febrero 19, 2007

Divorcio Olímpico.

Bueno, supongo que los políticos en general y los andaluces en particular habrán podido comprobar que el divorcio entre la clase política y la ciudadanía es, simplemente, total. Tan solo un 36% de los andaluces votó en el referendo para la ratificación del nuevo estatuto de autonomía de Andalucía, es decir, cuatro jubilados que no tenían otra cosa mejor que hacer y poco más. Algo falla.

Los políticos viven encerrados en su mundo de yupi particular y no bajan del olimpo más que para que los confirmen o no en el cargo, y de mientras, los votantes pasándolas más putas que el que se tragó las trébedes para llegar a fin de mes. Si a eso le añadimos unos precios de las cosas totalmente desequilibrados respecto la realidad de los sueldos de la gente, y un precio de la vivienda de puro escándalo que obliga a hacer más horas que un reloj para poder pagar un piso cochambroso, podremos entender que a la gente le sude la entrepierna a la hora de ejercer su derecho a voto: ¡Que se confiten su Estatuto con tomate, ellos que pueden pagárselos!

Yo siempre he sido antiabstencionista, pero he de reconocer que últimamente, el espectáculo bochornoso de la política española les está dando la razón a los abstencionistas: ¿Votar?, ¿Para qué? ¡Si van a hacer lo mismo les vote o no!

Y los políticos, una vez más, han ganado todos.


Gran preocupación ciudadana por el Estatuto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

qué puede nosotros hacer para ayudarse, todos no tenemos que convenir toda la hora pero sería agradable .

Sergio Fidalgo dijo...

Ni Dios voto porque el debate sobre el Estatuto era innecesario.