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El Tiempo del Ruido, el fenómeno inexplicado que atemorizó Bogotá

Aunque en los últimos tiempos las ciencias y el saber humano han avanzado enormemente, el conocimiento del mundo que nos rodea no es, ni mucho menos, absoluto. De hecho, si somos honestos con nosotros mismos como especie, hemos de reconocer que es infinitamente más lo que ignoramos que lo que sabemos, por lo que existen fenómenos naturales que no se saben por qué pasan y que son carne de conspiranoicos, supersticiosos y teólogos varios (ver El misterioso caso de las chicas con reglas simultáneas) . Uno de estos fenómenos inexplicados aún a día de hoy ocurrió el año 1687 en Santa Fe de Bogotá (actual capital de Colombia) y se conoce de forma popular como "El Tiempo del Ruido".

Cuentan las crónicas que el domingo día 9 de marzo de 1687, a eso de las 10 de la noche, un estruendo ensordecedor, similar al arrastre de troncos por un pavimento adoquinado, inundó el ambiente de Santa Fe de Bogotá, por aquel entonces villa colonial española perteneciente al Virreinato de Nueva Gran…

Divorcio Olímpico.

Bueno, supongo que los políticos en general y los andaluces en particular habrán podido comprobar que el divorcio entre la clase política y la ciudadanía es, simplemente, total. Tan solo un 36% de los andaluces votó en el referendo para la ratificación del nuevo estatuto de autonomía de Andalucía, es decir, cuatro jubilados que no tenían otra cosa mejor que hacer y poco más. Algo falla.

Los políticos viven encerrados en su mundo de yupi particular y no bajan del olimpo más que para que los confirmen o no en el cargo, y de mientras, los votantes pasándolas más putas que el que se tragó las trébedes para llegar a fin de mes. Si a eso le añadimos unos precios de las cosas totalmente desequilibrados respecto la realidad de los sueldos de la gente, y un precio de la vivienda de puro escándalo que obliga a hacer más horas que un reloj para poder pagar un piso cochambroso, podremos entender que a la gente le sude la entrepierna a la hora de ejercer su derecho a voto: ¡Que se confiten su Estatuto con tomate, ellos que pueden pagárselos!

Yo siempre he sido antiabstencionista, pero he de reconocer que últimamente, el espectáculo bochornoso de la política española les está dando la razón a los abstencionistas: ¿Votar?, ¿Para qué? ¡Si van a hacer lo mismo les vote o no!

Y los políticos, una vez más, han ganado todos.


Gran preocupación ciudadana por el Estatuto.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
qué puede nosotros hacer para ayudarse, todos no tenemos que convenir toda la hora pero sería agradable .
Sergio Fidalgo ha dicho que…
Ni Dios voto porque el debate sobre el Estatuto era innecesario.

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