Publicidad

domingo, enero 25, 2009

Idos con el viento.

Lo peor ya ha pasado. Las rachas de viento huracanado de la tormenta extratropical- (prácticamente un huracán de grado 1, casi 2 ) que se ha dado a llamar Klaus, barrieron Barcelona con las velocidades de viento más elevadas en décadas, con rachas de más de 125 kms/h. Sin embargo el rastro de destrucción ha sido impactante por los 6 muertos, entre ellos 4 niños cuyo único pecado fue ir a jugar al béisbol un sábado por la mañana a pesar del temporal que bufaba. Bueno... eso y tener unos políticos que, ante todo, quieren la poltrona a cualquier precio.

Desde el miércoles, los que nos gusta la meteorología y la seguimos, ya sea para prevención de riesgos de nuestros bonsáis -mi caso- o por afición, ya estábamos sobre aviso de lo que podía venirsenos encima, porque era muy evidente. Sin embargo, ningún aviso especial se dió a la población en general. Nosotros, frikis donde los haya, hicimos un seguimiento detallado en los forums dedicados al tema, tal como el de Alfred Rodríguez Picó. Personalmente me estuve la noche del viernes al sábado hasta las 3 de la mañana siguiendo las fotos del satélite, intentando prever la trayectoria y avisar en lo posible a mis amigos del Bonsai (un árbol caro bien vale una previsión).

Curiosamente, a parte de algún aviso de precaución de los hombres del tiempo, aquí no hubo ningún aviso oficial. Incluso el Servicio Meteorológico de Catalunya no daba ningún aviso especial de riesgo elevado por viento. Toda Catalunya estaba en aviso naranja (alto), cuando era evidente que la que venia era de órdago (alerta roja). Y así fue.

A las 7.30 me despertó el estruendo del temporal. La presión del viento combaba las cristaleras como si fueran de plástico y el sonido de tablones y cristales rotos inundaba el ambiente. Era, simplemente acojonante. Me conecté a Internet, para continuar haciendo el seguimiento y me encontré con la siguiente imagen a las 8.30 h.

¡Un huracán en pleno Golfo de Vizcaya!¡Y en pleno mes de Enero! Realmente no se presagiaba nada bueno para estas tierras a pesar de que los Pirineos eran una pantalla prometedora. Sin embargo las rachas de 150 y 170 km/h en el País Vasco y las olas de 14 metros decían que los Pirineos poco iban a proteger ante semejante salvajada natural... y lo evidente, llegó.

¿Porqué no avisaron más temprano las autoridades? ¿No vieron lo que se venía encima? ¿Porqué la gente salió a la calle a pesar de que los vallas publicitarias se doblaban como si fuera mantequilla? ¿No notó la gente que el clima del viernes por la noche, con un calor horrible y un viento en calma, no era normal? Pues no. Por lo visto nadie lo vio.

Los políticos, por el miedo a las críticas por si equivocaban la predicción, no creyeron oportuno dar el aviso de peligro ya que era, simplemente, probable. Y ante la duda, callaron. Máxime cuando hace unos días se alertó la población por la posibilidad de nevadas a cotas bajas y el alud de críticas fue de las que hacen época porque al final no nevó. Para contrastar, en Madrid no avisaron de nevada y como nevó, la bronca fue igual de espectacular, sin darnos cuenta que tan irresponsable resulta el coartar a un gobierno por un exceso de prevención como el hecho de que éste no avise a la población.

Lo hecho, hecho está. El viento hizo lo suyo, el gobierno la cagó, mucha gente fue imprudente. No hay nada que se pueda hacer ya. A los muertos no se les puede volver a la vida y eso ya es lo suficientemente impactante para cualquiera con un atisbo de sensibilidad. La naturaleza es dura y lo ha demostrado una vez más.

El golpe más fuerte te lo llevas cuando ves las fotos y ves a los 4 niños víctimas, y una imagen de una chaqueta de béisbol entre los escombros de aquella instalación. El vacío es inmenso, atroz, cruel.

Yo vendí esa chaqueta.

Idos con el viento.

3 comentarios:

cosmofonio dijo...

Tremendo...

Lo siento mucho por esos niños, por sus familias...

dezaragoza dijo...

Solo mandaros abrazos por lo que habéis pasado. Un saludo.

Ireneu dijo...

Muchas gracias, compis!

Lo peor de todo es que se sabía, pero la relativa calma durante la noche hizo bajar la guardia a todo el mundo , y cuando vino, pilló a todo el mundo de sorpresa.

En fin... que no se puede subestimar la fuerza de la naturaleza jamás.