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martes, octubre 05, 2010

Las rositas del incivismo.

Cuando encontramos a alguien haciendo algún acto incívico, no son pocas las veces que a pesar de recriminar la acción, quien lo está cometiendo se rie en las narices del que le está reprendiendo. Si no tienes muchas ganas de gresca, lo dejas estar con el sentimiento de cabreo en el cuerpo. Tú te encuentras indignado y el incívico, más tranquilo que un ajo, ya que si tiene cara para hacerlo, tiene cara para que le resbale lo que le dices. Sin embargo, no siempre se sigue el guión.

En Logroño, un hombre que paseaba con un niño vio como el dueño de un pitbull lo llevaba suelto y sin bozal, cosa que está prohibida ya que dicho perro está considerado una raza peligrosa. Ni corto, ni perezoso, el señor que llevaba el niño le recriminó su proceder y le pidió que lo atara, más que nada porque habían niños en la zona. El andoba del perro se pasó el aviso del hombre por el arco del triunfo y ni lo ató, ni le puso el bozal. La cara de cemento armado, que no falte.

Todo habría quedado en un rifirrafe habitual si el hombre, indignado con el jeta del pitbull -que para más INRI, había sido ya denunciado varias veces por el mismo hecho-, no se hubiese ido a casa, hubiese cargado la escopeta, bajase de nuevo donde estaba el perro (perra, en este caso, y preñada) y sin mediar palabra, le metiera los dos tiros al bicho. Con dos cojones.

El dueño del perro denunció al "vengador" -del disgusto, claro- y en un juicio rápido ha sido condenado por falta leve al pago de 72 euros de multa (12 días a 6 euros cada día) y de 400 euros en concepto de indemnización por la muerte del pitbull, además del decomiso de la escopeta y el posible retiro del permiso de armas.

Es una temeridad disparar un arma en plena calle, pero lo que no puede ser es que gente sin ningún respeto por el más mínimo civismo haga de su capa un sayo y se mofe de las reiteradas denuncias, aún poniendo en riesgo la vida de los demás, ya que no es el primer niño que ha muerto víctima de las dentelladas de perros de presa. 

El dueño del perro se ha encontrado con la horma de su zapato y lo que con desprecio y chulería prepotente él creía que era una bravata, resulta que ha significado la muerte de su perro y de la camada que sin duda vendería a un buen precio. Y aún tuvo suerte, porque si al hombre que disparó se le cruzan un poco más los cables, podíamos estar hablando de alguna víctima no perruna.

Atentos, incívicos del mundo, si creéis que saldréis de rositas. Hay locos sueltos que no amenazan en broma.

Por suerte.

Recuerde: El pitbull... ¡siempre con bozal!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

conste que no soy partidario de este tipo de acciones tan drasticas por justificadas que parezcan pero cada vez hay mas gente que parece que no entiende mas que aquello de que "la letra con sangre entra" y que no aprenden la lección hasta que encuentran a alguien que demuestra que es tan bruto ó más que el .
en cualquier caso ,
es necesario llegar a estos extremos?
se podria pensar que por la desidia de unos pocos parece mas necesario dia a dia.
en cualquier caso, lamentable.

Anónimo dijo...

Que conste que el sujeto que le dezerrajo dos tiros es de raza gitana

Ireneu dijo...

Al menos tuvo las narices de hacer algo que los payos no tuvieron valor de hacer.