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domingo, octubre 17, 2010

Racismo, crisis y mesías.

Llama la atención la subida del racismo y la xenofobia en Europa, y aunque no guste verlo, la razón es la incapacidad de los políticos para poner en orden la economía mundial y su servilismo con los grandes capitales, a los cuales, además de insuflarles dinero público alegremente, permiten que desangren a la gente impunemente. Ningún banco, ni ningún especulador financiero va a pagar por sus culpas: cerrando y dejando a miles de personas en la calle y sin ahorros, ya tienen suficiente. Poca vergüenza es lo que hay.

En este punto de crisis generalizada, los pobres no dejan de ver a los otros pobres como una amenaza real y, sumidos en su ignorancia o desinformación interesada, no son capaces de ver cual es el verdadero origen de sus penalidades y hacen recaer el peso de las culpas en todos aquellos que pueden ser su competencia, ya sean negros, inmigrantes, gitanos o musulmanes. No importa ser injusto, lo que importa es sobrevivir.

Y mientras que los grandes capitales siguen su frenético ritmo ascendente, la base de la pirámide de los más pobres no hace más que crecer y crecer. Los recursos son cada vez más cortos, no hay futuro ni esperanza para millones de personas y los políticos, rehenes de la poltrona, son incapaces de poner las cosas en orden. 

Poco hay, y somos muchos a repartir; la lucha por la supervivencia se vuelve cada vez más violenta, y mientras nosotros nos matamos entre nosotros por poder llegar a fin de mes, hay gente que sin ningún pudor obtienen más y más beneficios a costa de más y más gente del montón, conduciéndola progresivamente al abismo de un mundo sin ley, émulo de Mad Max .

Los mesías no existen. Miedo me da que aparezca alguno.


Siempre habrá quién se aproveche.

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