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jueves, noviembre 18, 2010

El Cagalell, una marisma a pie de Colón.

Los catalanes, en general, tenemos fama de ser escatológicos, y posiblemente tengan razón. La presencia de los "caganers" en los pesebres navideños o los "cagarros" de golosina -con su orinal correspondiente, faltaría más- que se regalan para Reyes dan testimonio de esta rara afición que se remonta  más allá de la Edad Media. Esta costumbre llevó a los barceloneses a dar un curioso nombre a una antigua zona de marismas cerca de la ciudad: La Laguna del Cagalell.

El Cagalell era una zona de albuferas de la cual se tiene constancia de su existencia por mapas de la ciudad hasta el siglo XIII, y que ocuparía el triángulo que formarían en la actualidad la Avenida del Paral·lel, las Ramblas y la calle de Sant Pau. Es decir, el actual barrio de El Raval, anteriormente llamado peyorativamente Barrio Chino.

Esta zona de marismas quedaba en el exterior de las murallas de Barcelona y recibía la escorrentía de diversas rieras y torrentes que bajaban  desde el Tibidabo, tales como la Riera de Valldonzella, la de Magoria, la de la Creu d'En Malla y, posteriormente, se hizo desembocar la Riera de Collserola (la actual Rambla).

El origen de esta zona de albufera se encuentra en el final de la última glaciación, cuando la subida del nivel del mar dejó una pequeña bahía entre la montaña de Montjuïc  y la pequeña colina del Monte Taber, situada donde hoy se encuentra la plaza Sant Jaume. Con el tiempo, las corrientes de norte a sur que circulan por la costa barcelonesa, cerraron esta pequeña bahía con una barra de arena -más o menos ubicada a la altura del actual monumento a Colón- dejando tras de si una zona de lagunas litorales.

Aquella laguna, con el desarrollo de Barcino, empezó a recibir las aguas residuales de la ciudad que bajaban por los diversos torrentes que la atravesaban. Si las zonas de marismas ya eran de por sí zonas insanas, fuente de infinidad de enfermedades, el hecho de recibir todas las "miserias" humanas, lo convertía en un auténtico estercolero, lo que llevó a la población a bautizarlo como "Cagalell".

Con el crecimiento de la ciudad, las tan insalubres lagunas quedaron a un paso de las murallas y, una parte por el aporte sedimentario de las rieras y otra por el aporte "humano", las marismas se colmataron, permitiendo su urbanización durante los siglos XIV y XV, desapareciendo de las cartografías de la ciudad a partir del siglo XVI.

Hoy en día, la zona del Cagalell es una zona que da especiales quebraderos de cabeza a los arquitectos a la hora de construir, ya que entre los 5 y los 15 metros hay una capa de arcillas y limos grises con mucha materia orgánica, que produce problemas en la cimentación de las edificaciones y que corresponden a restos de aquella albufera litoral hoy desaparecida.

La ciudad ha modificado totalmente su entorno natural primigenio, pero el hecho de que no seamos capaces de imaginarlo viendo el actual trazado urbano, no significa que no haya existido, y merece la pena recordar que bajo nuestros pies un mundo vivo nos aguanta.

Una Barcelona así existió, aunque parezca mentira.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

JaJaJaJa Eri ahora si que entiendo por que les llaman CULES y CAGANES a los del FARSA por que ellos sean criado entre estas Rieras y ellos sin saberlo pobrecillos.

Fermin Villar dijo...

Gràcies per tan detallada explicació. La meva família ha tingut negoci els últims 47 just a tocar del pasatge Cagalell I ara hi veig l'origen del nom!