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sábado, noviembre 13, 2010

El dulce mar de La Falconera.

Hace unos días os hablaba del río subterráneo de los Uelhs deth Joeu, y de la maravilla geológica e hidrológica que ello significaba. Este río se encuentra en el Pirineo, en los contrafuertes del Aneto, pero si vives en el área metropolitana de Barcelona y quieres visitar otra maravilla en forma de río subterráneo, no hará falta que hagas muchos kilómetros, simplemente cogiendo el tren y bajándote en la parada de Garraf tendrás bastante.

Roca de La Falconera
Los que visiten Sitges con una cierta asiduidad se habrán dado cuenta que un poco antes de llegar al pueblo está el puerto deportivo de Aiguadolç (Aguadulce), el cual está ubicado en la cala homónima. Este nombre, como tantos otros topónimos, no tiene un origen casual, ya que al encontrarse esta zona en el macizo kárstico del Garraf, hay una gran cantidad de galerías y cavidades subterráneas que desembocan a nivel de mar, o incluso por debajo de él. Los pescadores, desde la antigüedad conocían diversos puntos en que el agua dulce surgía directamente en el mar. Uno de los puntos es el anteriormente nombrado Aiguadolç, pero el más importante está unos cuantos kilómetros más al norte, creando la surgencia de La Falconera.

La Falconera en sí es un promontorio rocoso que cae a pico sobre el Mediterráneo a unos metros del casco urbano del pueblo de Garraf. Es en este lugar, justo a nivel de costa, en una zona sólo alcanzable por mar o haciendo escalada, que se encuentra la entrada semisumergida de una cueva que corresponde a la desembocadura de un gran río subterráneo de agua dulce. Este río, el curso del cual está formado por la intersección de las múltiples cavidades que recorren todo el macizo del Garraf, lleva al mar buena parte de las aguas de lluvia que se recogen en él. No sin razón se ha dado a comparar este macizo con una inmensa esponja, debido al avanzado grado de karstificación de sus rocas calizas.

El conducto de La Falconera no se ha podido explorar más que en una pequeña parte, pero aún así sus dimensiones son de impresión, desconociéndose cual es el verdadero nacimiento del río y conjeturando que la verdadera desembocadura se encontraría a casi un kilómetro mar adentro. Los estudios efectuados hasta el momento indican que la boca de la cueva no es más que la salida al exterior de un sifón kárstico que se hunde hasta 81 metros por debajo del nivel del mar y del cual se han explorado unos 600 metros. Esta falta aparente de exploración viene provocada por la dificultad de progresar por debajo del agua y la no despreciable fuerza de la corriente.

El caudal que transporta tampoco es baladí, ya que se calcula en unos 500 litros/segundo, muy influenciado por las lluvias en el exterior, ya que en épocas de avenidas puede alcanzar hasta los 10000 litros/segundo. Si el caudal medio del río Llobregat es de 19.000, se puede entender porqué, a finales del siglo XIX el Conde de Güell intentara aprovechar este río para abastecer la ciudad de Barcelona, haciendo una serie de pozos que llegasen a la corriente y le permitieran bombearla. Sin embargo, la dura competencia del proyecto de aportación de agua desde el Ter -proyecto que al final resultó ganador- y el hecho de que el cauce importante de La Falconera se sumergiese bajo el mar más de lo previsto, encareciendo la extracción, hicieron desestimar la empresa hasta la actualidad. No obstante, no todo iba a ir por buen camino.

En 1972, Barcelona no tenía problemas de aguas como los había tenido a principios de siglo XX, pero sí los tenía de basuras. El alcalde franquista de la Ciudad Condal, el polémico Porcioles, no tuvo mejor idea que apañar uno de los valles del macizo del Garraf como vertedero de basuras de todo el área metropolitana. La oposición de los vecinos y los grupos ecologistas, a pesar de la dictadura, fue muy importante habida cuenta que la ubicación del vertedero hipotecaba toda la hidrografía de la zona, al drenar todos los lixiviados y contaminar todos los acuíferos debido a la estructura kárstica de la sierra. La respuesta del régimen fue contundente -incluso con visitas intimidatorias de la policía a casa de los cabecillas-, construyéndose el citado vertedero en la peor zona posible a pesar de la oposición al proyecto. 

Por desgracia, tal como se predijo, ocurrió. La falta de impermeabilización de la zona de vertido produjo que los lixiviados se filtrasen incontroladamente en el subsuelo contaminando con materia orgánica y metales pesados todo el sistema kárstico que drena hacia La Falconera y del cual se abastecía el pueblo de Garraf, el cual tuvo que abandonar su utilización: el régimen atribuyó el hecho a una succión de agua de mar durante unos cuantos días (ver ABC del 5/1/75), pero en ningún caso al hecho evidente de la existencia del vertedero. 

El sistema hidráulico de La Falconera, desde entonces, quedó inutilizado tanto para el consumo como para el baño recreativo y si bien los trabajos posteriores de impermeabilización del vertedero emprendidos durante la democracia, han permitido controlar en buena parte la escorrentía de lixiviados, el mal ya está hecho y la recuperación será muy lenta y trabajosa.

En la actualidad, La Falconera continúa su curso habitual como durante los últimos miles de años. Esperemos que el cierre definitivo del vertedero del Garraf le permita volver rápidamente a recuperar el nombre de "La Dolça" (la dulce) que los pescadores le dieron a esta maravilla geológica que tenemos los barceloneses a un paso de casa.


Corte en planta del río subterráneo de La Falconera

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Eri cada día quedo mas enamorado de tus escritos, sobre ríos y corrientes ocultas yo creo que si editaras todas las que as escrito seria una coa así como el Triangulo de las bermudas que que a mucha gentes les fascinan estos relatos que parecen de ciencia ficción,

FELICIDADES

Trini dijo...

M'encanta el nou look!
Gràcies pels texts, m'encanta anar-te llegint!
Petons des de l'Ametlla! :)

Anónimo dijo...

Això vol dir que l'aigua de mar de la platja de Garraf pot estar contaminada de productes tòxics que s'han filtrat en el subsòl de l'abocament del Garraf?