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lunes, noviembre 01, 2010

Maëlstrom, el torbellino del infierno.

Todo el mundo sabe que pocas cosas hay más impresionantes que la naturaleza en toda su fuerza. Volcanes en erupción, terremotos, huracanes,...modelan la superficie de la tierra con una potencia impresionante para el ser humano, pero hay una manifestación de la naturaleza que es tan impactante que ha llegado a ser tema central en la mitología e incluso en la literatura: el Maelstrom.


El  Maëlstrom, ubicado en los lúgubres mares árticos, se ha descrito históricamente como un remolino en el mar capaz de tragarse a los barcos que osaran acercarse a él y que, en su caída, comunicaba directamente con el infierno. Este auténtico agujero negro marino se ha descrito en la mitología escandinava y escritores como Edgar Allan Poe, Julio Verne o Herman Melville se han hecho eco de su existencia, y si bien esta imagen es una deformación exagerada, el fenómeno existe.




Saltstraumen
Este torbellino "diabólico" se encuentra al norte de Noruega, en Saltstraumen, cerca de Bodø, en una zona de fiordos relativamente cercana a las islas Lofoten. En esta zona, caracterizada por ser una zona con una gran cantidad de islas y pasos estrechos modelados por la acción glaciar, se originan grandes corrientes debido al ascenso y descenso de la marea que producen fuertes turbulencias en la superficie del mar. Estas turbulencias son realmente muy peligrosas y, de hecho, se han producido no pocas muertes y desapariciones misteriosas debido a la formación súbita de fuertes vórtices que han absorbido a los incautos pescadores que se encontraban en el sitio y en el momento oportunos, generando el mito del Maelstrom.


Si bien el efecto del Maëlstrom se produce en diversos pasos entre fiordos, el más importante se produce en el paso entre el Saltenfjord y el Skjerstadfjord, un paso de unos 3 kilómetros de largo y unos 150 metros de ancho que sufre unas mareas de hasta cuatro metros de altura. Este paso, al conectar dos zonas marinas a modo de reloj de arena, genera corrientes fortísimas al desplazar más de 400 millones de metros cúbicos de agua cada seis horas a una velocidad de 40 kms/h (20 nudos).

 

El descomunal choque de la masa de agua que entra, con la que sale -sobretodo en la marea alta- produce torbellinos que pueden llegar a ser de 10 metros de diámetro y de 5 metros de profundidad. Si hoy día estos vórtices pueden poner en serios aprietos a barcos de medidas considerables, es fácil de comprender el miedo atávico que podían despertar desde la más remota antigüedad en los habitantes de una zona eminentemente pesquera, un fenómeno tan desconocido y de tal magnitud como es el Maelstrom.

En la actualidad, el Maelstrom, lejos de ser la maldición de los navegantes de antaño, ha pasado a ser una atracción turística de primer orden en aquella zona de Noruega, la cual junto a la pesca -las aguas del Maelstrom son extraordinariamente ricas- da vida a aquellas tierras tan aisladas. El conocimiento de los horarios de las mareas y del funcionamiento del fenómeno, hace que muchos visitantes se acerquen a sus orillas para ver el magnífico espectáculo de una naturaleza en plena acción, indómita y llena de fuerza.

Inquietante entrada al infierno.


6 comentarios:

RAFA GARCIA dijo...

UNA COSA MAS QUE HE APRENDIDO HOY COMPANY!!! ESTOS FENOMENOS SOLO LO HABIA VISTO EN PELICULAS PERO NO SABIA QUE EXISTIAN EN LA NATURAÑEZA DE MANERA FORTUITA.
UN ABRAZO!!!

Ireneu dijo...

Gracias a tí por la visita, Rafa! :-)

Anónimo dijo...

Deunidò!! quina passada! amb lo poc que m'agrada el mar (més que res perquè es mou molt i jo tins vertígen), només em faltava veure això!! quina por!! Gràcies per la informació

Anónimo dijo...

ja havia sentit parlar d´aquesta zona.
també hi han moltes encalmades de vent, i això és el que ens fa més por als mariners... perdre els vents portants atalàntics...

felicitats plel teu blog.

david fluxà, argonauta www.midamazul.blogspot.es

Anónimo dijo...

Joder Joder Eri esto le hace poner a uno los pelos de punta, y a partir de ahora a la ducha y vas que te matas, FELICIDADES por estos relatos

Amibela dijo...

¡Ala! Siempre me habían dicho que los trovellinos de grandes dimensiones no existían realmente. que como mucho me esperara algún remolino pequeño en un río de manera fortuita. Me alegro que sigue quedando algo que nos pueda sorprender en este mundo^^