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martes, noviembre 19, 2013

El triste origen de la palabra "quilombo"

Quilombo
Una de las palabras que más en boga está últimamente es "quilombo". Esta palabreja ha hecho fortuna gracias al programa "¿Quién quiere casarse con mi hijo?", un reality show bastante tonto pero entretenido, en el cual unos cuantos chicos se rifan la estima de otras tantas chicas. Cuestiones de calidad del programa a parte, en esta última edición había un concursante argentino el cual utilizaba la palabra "quilombo" con bastante profusión. Dicha palabreja es (o era) absolutamente desconocida en España, pero es de uso común en Argentina y resto de países del cono sur, designando follón, gresca, lío o alboroto, que es el significado con el cual se está utilizando por estos lares. No obstante el significado actual de la palabra, quilombo tiene un origen que poco tiene que ver con la juerga y la jarana, y sí con la inhumanidad del tráfico de esclavos.

La palabra "quilombo", en español argentino, procede de la palabra homónima portuguesa, la cual denomina a las aldeas enclavadas en el interior de la selva amazónica que habían sido fundadas por esclavos de origen africano que habían podido huir de la esclavitud de las grandes haciendas costeras a las que estaban sometidos. De hecho "quilombo" (campamento) simplemente es un préstamo del kimbundu, una lengua africana que se habla hoy día en el norte de Angola y que era nativa de muchos de los esclavos negros que se vieron obligados a atravesar el Atlántico.

Plan de carga de un barco negrero
Se estima que más de 60 millones de personas -se dice pronto- fueron las que se "importaron" desde África hacia América (sobre todo Brasil) para trabajar de mano de obra esclava desde mediados del siglo XVI hasta principios del s. XIX, habida cuenta que la mano de obra indígena americana era cada día más escasa, debido a las enfermedades y su exterminio sistemático. Grandes barcos negreros cruzaban el mar de la forma más inhumana e indecente posible cargados con su mercancía, llegando vivo tan solo uno de cada cinco esclavos embarcados. Estamos hablando de casi 50 millones de almas masacradas durante casi tres siglos.

Plano del Quilombo de San Gonçalo
Al llegar a su destino, como no podía ser de otra forma, las ganas de libertad eran muchas y se las ingeniaban para escaparse, huyendo selva adentro lejos de las garras de los esclavistas. Estos negros libres (llamados cimarrones, como los caballos escapados) se organizaban en pequeñas aldeas en claros de la selva amazónica que tomaron el nombre de quilombos en portugués y palenques en los territorios españoles.

Los quilombos, la mayoría de ellos empalizados, se dedicaban a la agricultura y se fueron desarrollando a base de la suma de esclavos negros escapados, así como de todo tipo de proscritos y huidos de la justicia portuguesa de toda raza y condición, llegando a alcanzar en algunos casos, como en el caso del Quilombo de los Palmares (estado de Alagoas, Brasil), casi los 20.000 habitantes y un perímetro fortificado de 6 km.

Máquinas para extraer el azúcar
Estos focos de resistencia, que ponían en jaque a las fuerzas del orden al esconderse en lo más profundo de la selva, se organizaron incluso militarmente (como guerrillas al principio, más organizados después), gracias al comercio con las poblaciones cercanas y con los asaltos a haciendas, donde liberaban a los esclavos y tomaban las armas que encontraban. Todo ello se convertía en un problema para la administración portuguesa y para los hacendados esclavistas, los cuales no dudaron en utilizar infames mercenarios caza-cimarrones que se dedicaban a la recuperación de esclavos, habida cuenta que cada esclavo negro liberado, era, simplemente, una inversión pecuniaria perdida para el hacendado.

Líder asesinado de los Palmares
La represión por parte del ejército portugués de los quilombos -algunos de los cuales llegaron a durar varias décadas y acabaron por tener población nacida en ellos que no habían tenido ningún trato con la esclavitud- fue in crescendo durante finales del siglo XVII y  principios del XVIII. Ello fue el resultado de la presión de los hacendados esclavistas y al riesgo que suponía para el sistema productivo brasileño (basado en la caña de azúcar y en la mano de obra esclava) el hecho de que existieran focos rebeldes que animaban a la lucha contra la esclavitud. A mediados del siglo XVIII ya habían desaparecido casi todos los quilombos brasileños con una gran represión ejercida sobre sus líderes y devolviendo a la esclavitud los negros que habían podido volver a la libertad durante un tiempo.

Estampa del cultivo de caña
A pesar de ello, la palabra sigue viva, ya que hasta la abolición de la esclavitud en Brasil en 1888, los esclavos siguieron escapándose y escondiéndose en la selva, aunque no de forma tan organizada ni importante. Quilombo, en español, debido al contacto con el portugués brasileño, pasa entonces a ser sinónimo de lugar proscrito y problemático e incluso de burdel, llegando hasta hoy día como sinónimo de problema, lío o follón.

Vida en los quilombos
El lenguaje, como elemento vivo de la cultura humana, modifica a su antojo las palabras, como la herramienta de comunicación adaptable en el tiempo que es. Sea como sea, y aunque hayamos olvidado completamente el origen último de esta palabra, vale la pena recordar que tras una palabra intrascendente hoy día, se oculta todo el sufrimiento humano gratuito de una época que no debemos borrar de nuestra memoria histórica. 


Quilombo, una palabra de moda con un triste origen

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