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viernes, diciembre 13, 2013

El escueto nombre oficial de Los Ángeles

Los Ángeles
Quien más y quien menos conoce o ha oído hablar de la ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos. Este hecho no es casual, debido a su gran vitalidad e importancia dentro de la Unión, pero un detalle de ella y que llama la atención a no pocos hispanohablantes (sobretodo españoles) es el hecho de que una ciudad tan genuinamente americana lleve un nombre tan español como "Los Ángeles", con la dificultad que supone su pronunciación para un angloparlante. Posiblemente más de uno conozca que fue fundada por españoles y de aquí su origen, pero pocos sabrán que "Los Ángeles" es la reducción -casi extrema- de su nombre original, el cual es infinitamente más largo.

Carlos III
Ciertamente, Los Ángeles es simplemente una reducción del rimbombante "El Pueblo de Nuestra Señora Reina de los Ángeles sobre el Río Porciúncula", escueto nombre que le endilgaron los monjes Franciscanos en 1781 cuando, por orden del rey Carlos III, se construyó un asentamiento cerca de la misión que esta orden tenía allí desde hacía unos 10 años. Como el gobernador de California, Felipe de Neve, diseñó la ciudad siguiendo la sistemática que tradicionalmente utilizaba el Imperio Romano en sus asentamientos de nueva construcción, es de suponer que un nombre largo como el que ponían oficialmente los romanos a sus ciudades, tampoco llamaría demasiado la atención. Sea como fuere, el nombre puede hacer daño a la vista pero, como todo en esta vida tiene un sentido, tan breve nombre tenía una razón de ser.

Gaspar de Portolà
12 años antes de la fundación de El Pueblo de Nuestra Señora Reina de los Ángeles sobre el Río Porciúncula, más concretamente el día 2 de agosto de 1769, el explorador de California, el catalán (de Os de Balaguer) Gaspar de Portolà, acompañado de dos monjes franciscanos de origen mallorquín, Fray Junípero Serra y Joan Crespí, descubrieron un río al que llamaron el Río de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de la Porciúncula, junto al cual establecieron su misión. El río acabó por llamarse "Porciúncula" por simple economía oral, y en el momento de bautizar el nuevo pueblo utilizaron el "sobre el río Porciúncula", habida cuenta que llamar el pueblo "El Pueblo de Nuestra Señora Reina de los Ángeles sobre el Río de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de la Porciúncula" hubiera sido excederse un poco.

Fra Juniper Serra
Llegados a este punto ya estará hasta el gorro de la obsesión de los Franciscanos con "Nuestra Señora Reina de los Ángeles de la Porciúncula" y se preguntará sobre el origen de dicha devoción... y qué diantres es la Porciúncula. No se me alteren, a continuación trato de explicárselo.

Nuestra Señora Reina de los Ángeles de la Porciúncula, se trata de la denominación mariana de Santa María de los Ángeles de la Porciúncula, la patrona de los Franciscanos. La cual toma, a su vez la denominación de la iglesia de Santa Maria de los Ángeles de la ciudad italiana de Asís, patria chica del fundador de la Orden de los Franciscanos, San Francisco de Asís. Vale...¿y qué pinta la Porciúncula en todo esto? se preguntará.

La Porciúncula
Cuando en 1209, San Francisco de Asís fundó la Orden Franciscana, no tenían nada, ya que al ser una orden mendicante, hacían voto de pobreza. Durante dos años, San Francisco y 11 cofrades estuvieron viviendo en un pequeño chamizo rehabilitado a las afueras de Asís, en Rivotorto. Sin embargo, la orden iba creciendo y aquello ya no daba más de sí, ya que por no tener, no tenían ni sito para rezar, por lo que en 1211, el abad del monasterio de San Benito del Monte Subasio, le concedió una pequeña ermita abandonada dedicada a Santa María, llamada "La Porciúncula" por ocupar un espacio muy pequeño de terreno (Portiuncula, "porción minúscula" en latín).

Basílica de Sta. María de los Ángeles
Esta ermita fue rehabilitada por el santo, convertida en nueva sede de la orden y consagrada al culto el 2 de agosto de 1215, fecha desde entonces celebrada como festividad por los Franciscanos y motivo por el cual aquel río californiano fue bautizado como lo fue. Pero...¿y los ángeles? ¿donde metemos a los ángeles en todo este embrollo? ¡Que no panique el cundo!

S. Francisco de Asís
Cuando San Francisco estaba en Rivatorto le llegaron noticias de que los lugareños escuchaban cantos de ángeles en las cercanías de La Porciúncula, lo cual confirmaba la advocación de la capilla a Santa María "de los Ángeles". Ello entusiasmó a San Francisco, por lo que cuando le dieron aquella ermita, la hizo su preferida, desencadenando todo el curioso "efecto mariposa" que les he descrito.

Los Ángeles, por tanto, pasó a ser la menos mala de las denominaciones de la ciudad tanto para hispanos como angloparlantes, más que nada porque llamarla de la forma oficial era una auténtica penitencia. Sea como sea, si aún así le parece largo el nombre de "Los Ángeles", siempre puede reducirlo al acrónimo "LA".

Sabiendo que San Francisco de Asís era mendicante, seguro que tanta economía nominal no se la tendrá en cuenta.


LA

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