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jueves, diciembre 19, 2013

La injusta discriminación de la cruz gamada


Cruz gamada
La cruz gamada o esvástica, hoy día es, en el mundo occidental, un símbolo proscrito que tan solo los grupos más radicales y violentos se atreven a usar. Su relación con todo el pasado sangriento del régimen nazi de Hitler, lo ha convertido en un símbolo demoníaco e infernal, el cual lo hace digno de ser borrado de la memoria de la sociedad como si fuera pasto de una "damnatio memoriae" al mejor estilo romano. Sin embargo, haciendo esto, estaríamos siendo injustos con el símbolo en sí, ya que la Alemania nazi, simplemente se apropió de un símbolo milenario cuyo significado real está en las antípodas del que le quiso dar el nazismo.

Símbolo de buena suerte
Hoy es un gran día para una familia en la India. Después de mucho tiempo ahorrando, han podido finalmente comprarse un coche y para celebrarlo han hecho una pequeña fiesta. Los mejores deseos corren arriba y abajo y, como ritual, para proteger al coche y a sus ocupantes de un accidente, se le ha pintado en el capó un símbolo en rojo: una cruz gamada. Efectivamente, la tan odiada esvástica para la cultura occidental es un símbolo de buenos augurios y prosperidad para los hindúes, los cuales la conocen y la utilizan desde el principio de los tiempos. Pero... ¿cómo pudo pasar de ser una alegoría del bien a una representación de la peor inhumanidad del ser humano?

Mosaico romano en La Olmeda
La esvástica, como símbolo de bien, es conocida -y utilizada- por la humanidad desde antiguo, incluso especulándose que los hombres primitivos ya la hicieran servir hace más de 10.000 años. Sea como sea, representaciones de la cruz gamada se han encontrado en prácticamente todas las culturas indoeuropeas, orientales e incluso en África, donde, ya fuera en su forma dextrógira o en la levógira, siempre ha tenido un significado mágico y propiciatorio.

Lauburu vasco
Sin ir más lejos, el lauburu vasco o el triskel bretón son herederos directos de esta tradición, la cual podemos encontrar hoy día en templos budistas en Corea, Tibet y Japón, en iglesias cristianas ortodoxas búlgaras, coptas en Etiopía, como elemento cabalístico judío e incluso como símbolo religioso de los indios nativos americanos. Los restos arqueológicos griegos, romanos, bizantinos, escandinavos y celtas representando la cruz gamada, son innumerables, lo que da una idea de su popularidad y profusión durante la historia de la humanidad, la cual llegó en la cultura occidental con todo su significado positivo hasta bien entrado el siglo XX. Por ejemplo, Rudyard Kipling decoraba las tapas de "El libro de la Selva" con una esvástica, pero el ascenso del nazismo vino a estropearlo todo.

Equipo de basket indio (1909)
Cuando a finales del siglo XIX, los lingüistas empezaron a relacionar las diversas lenguas europeas con el sánscrito, el persa y el hindi, surgió la idea de la existencia de una cultura base que se había distribuido por Europa y Asia, haciendo creer que había habido una raza precursora del hombre blanco, la raza aria, y que se había impuesto a todas las demás. Esta idea -sin validez a nivel científico- fue propagada en el periodo de entreguerras por los movimientos etnicistas y antisemitas alemanes que pocos años después desembocaron en el nazismo. Inmersos en su paranoia racista, este movimiento encontró en la esvástica una tradición puramente aria y, por extensión, un símbolo de la superioridad de la raza blanca y de todo el deleznable ideario que el partido nazi promulgaba.

Iglesia copta en Etiopía
De esta forma, al reproducir el símbolo hasta la nausea, la psicópata ideología de Hitler violó y prostituyó para siempre un símbolo que hasta entonces, y durante miles de años, había significado paz y buena suerte para quien lo poseyera, sin importar ni la raza ni la religión de quien lo usaba

Amuleto de buena suerte
Seria de justicia, por tanto, rehabilitar el significado tradicional de la cruz gamada arrebatándoselo a quien la bañó en sangre inocente, usándolo normalmente como antaño pese a las reticencias iniciales. Así, recuperando para el bien nuestros símbolos más ancestrales y negándoselos a quien los violentó, conseguiremos lanzar al pozo del olvido más ignominioso una historia, una ideología y unos individuos abyectos que jamás tenían que haber nacido.

Esperemos que, un día, la humanidad sea capaz de hacerlo.



No vea una incongruencia donde no la hay





Webgrafía

3 comentarios:

Raül O. dijo...

Llevo meses leyendo tus artículos con placer, y no sé por qué, esperaba que algún día abordaras precisamente esta cuestión. Una vez más, lo has bordado.

Pablo dijo...

Perdona puedo hacer dos apostillas a tu entrada? desde la ignorancia más inocente; cuando dices "la ideología de Hitler prostituyó", yo diría que es nuestra ideología la que prostituye el símbolo, dado que Hitler muerto ya nada hace con dicho símbolo...y segundo notarás que el antisemitismo este que mencionas no solo era alemán sino humano en general. Y mucho de ese antisemitismo sigue hoy tan vigente como ayer. Es a este al que nos recuerda la cruz gamada. Pero esto es en occidente cosa tan distinta a oriente que no podríamos comparar la carga simbólica de cada objeto o acto. Abrazos buena entrada.

Marybel Galaaz dijo...

Exacto, injusto. Pero fue tal el alcance, la carnicería, esa matanza indiscriminada que irremediablemente quedará unida para siempre a aquella barbarie que asoló a Europa.
Un saludo