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jueves, marzo 20, 2014

El campechano origen de la palabra "campechano"

Juan Carlos I, "el Campechano"
Juan Carlos I, Rey de España, ha tenido siempre fama de ser una persona afable y simpática. Este carácter más o menos abierto y distendido del monarca español ha hecho que la gente le defina como un hombre campechano debido a su cercanía (impostada o no, ya queda en el debate político personal) con el pueblo llano. Este adjetivo que en lengua castellana determina una persona sencilla, cordial y que no gusta de formalismos de trato, ha hecho fortuna en los últimos años, sobretodo en referencia al rey de España, pero no todo el mundo conoce que el origen de esta palabra, que desprende simpatía y amabilidad a partes iguales, lo hemos de buscar en México.

Estado de Campeche
Ya sea con cierta sorna, ya sea con sentimiento sincero, campechano ha sido un apelativo que ha sido profusamente utilizado en los últimos tiempos para calificar a Juan Carlos I. Esta palabra que desprende "buen rollo" a quien se le relaciona con ella, tiene su origen en el estado de Campeche, en la península de Yucatán, uno de los 32 estados en que se dividen los Estados Unidos Mexicanos (México, para los amigos). Sin embargo... ¿porqué esta relación de un adjetivo calificativo tan positivo con un gentilicio?

San Francisco de Campeche
El término campechano, en un principio, no definía nada más que un gentilicio, es decir, a la gente que era o vivía en el estado de Campeche, sobre todo en su capital, San Francisco de Campeche (o Campeche, a secas) pero a mediados del siglo XIX empezó a expresar también el significado actual. Este cambio se propició desde los círculos de indianos -emigrantes españoles enriquecidos tras haber tenido éxito en los negocios en América- cuando estos, al volver a sus casas, hablaban maravillas de la amabilidad y acogida de los nativos de Campeche, donde muchos de estos indianos habían amasado sus fortunas. No obstante, no solo fue debido a esta afabilidad de trato la que hizo que "campechano" adquiriera su significado actual.

Palo de Campeche
Uno de los productos que fueron el motor económico e industrial de Campeche fue el llamado Palo de Tinte o Palo de Campeche (Haematoxylum campechianum), un  pequeño árbol de hasta 6 metros de la familia de las leguminosas, nativo de las selvas de la península de Yucatán. Este árbol, tenía la característica de tener una leña de la cual, tras tenerla en infusión como un té cualquiera durante un tiempo, se podía extraer industrialmente un colorante de color rojo que era extensamente utilizado en las empresas textiles como tinte antes del desarrollo de los colorantes artificiales.

Canal de la Infanta
La producción de esta madera, llegó a las 100.000 toneladas en 1896 distribuyéndose por todo el mundo incluso en Catalunya, donde la potente industria textil de finales del s.XIX demandaba una gran cantidad de este producto. Sin ir más lejos, en Hospitalet de Llobregat habían molinos que, movidos por el agua del Canal de la Infanta (ver Canal de la Infanta: Memoria histórica en estado terminal) se dedicaban a trinchar la madera de Campeche a medida milimétrica para extraer de su interior la preciada tintura natural y generar pingües beneficios. Si a este rentable aprovechamiento se le suma que era una buena madera para ebanistería y la fama de amables de los habitantes de su zona de extracción, el hecho de relacionar "campeche" con algo positivo era prácticamente una obviedad.

Tintura del campeche
El rápido desarrollo de los tintes químicos, más baratos y eficaces, acabaron en menos de 20 años con el negocio del campeche y los campechanos. Los indianos volvieron a sus tierras de origen dejando en el baúl de los recuerdos aquellos momentos de efervescencia económica. Sin embargo, no todo se perdió, y el adjetivo "campechano" queda, aún hoy día, como testimonio fósil de un pasado y una tierra que llamó la atención por su riqueza, cordialidad y simpatía.





Campeche listo para sacar su contenido en tinte

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