Publicidad

lunes, marzo 24, 2014

El rey de España llamado Paquita

Francisco de Asís
Los reyes y reinas, hasta hace muy poco, no sabían lo que era casarse por amor. Las bodas reales eran meros mercadeos de territorios y súbditos al mejor postor, por lo que los enlaces matrimoniales entre los reyes estaban absolutamente pactados en mor del juego de poderes y los intereses del momento. Estos casorios contra natura sometían a los recién casados a situaciones surrealistas (ver Las "fogosas" noches de boda de los reyes europeos) y hacían parejas de lo más estrambóticas. Tal es el caso que se dio a mediados del s. XIX, en que durante 22 años España tuvo un rey llamado Paquita. Y no, no me he equivocado de géneros.

Fernando VII
En la convulsa España de principios del s. XIX, la monarquía española era cualquier cosa menos estable y apacible. El rey Fernando VII, a parte de idas y venidas de Francia a cargo de Napoleón, se las vio y deseó para tener un descendiente directo con el cual evitar el acceso al trono de su hermano Carlos María Isidro (el de los carlistas). Cuando al final lo consiguió, tuvo la "suerte" de que era mujer, con lo cual no podía heredar el trono, y, encima, al pobre Fernando VII le quedaban dos telediarios. A pesar de ello, cambió la ley e hizo que las mujeres pudieran heredar el trono -para orgullo y satisfacción del eterno aspirante Carlos, claro está. Esta niña tiempo a venir, se convertiría en la reina Isabel II, la cual reinaría en España desde 1833 al 1868.

Cuadro de Isabel II
Los follones por la sucesión se sumaron al problema de que cuando el rey murió, Isabel II tan solo tenia 3 años, por lo que no podía reinar a pesar de ser reina y no fue hasta los 13 años cuando se le dio la mayoría de edad, en un país que era un auténtico caos por las luchas por la regencia. La verdad sea dicha que Isabel II, reinar reinaba poco, ya que todo lo llevaba el bidé lleno de pirañas que era su corte, por lo que ella, no muy ducha como era en intelectualidades, decidió desarrollar otras habilidades un tanto... casquivanas. Dicho de otra forma, que de política de país, nada, pero de política de cama, una auténtica enciclopedia.

Francisco de Asís de Borbón
En esta real precocidad, la corte decidió que a la reina se la tenía que casar cuanto antes y no se le ocurrió otra cosa más que casarla a los16 años con un primo hermano suyo, Francisco de Asís de Borbón (hijo de Luisa Carlota de Borbón, la del Canal de la Infanta), que era 8 años mayor. Hasta aquí no tendría más importancia, pero el problema es que el hombre... era homosexual.

Cuando Isabel II se enteró de quién le había tocado "en gracia", le faltó tiempo para gritar... "¡Noooo! ¡Con "Paquita", noooooo!". La homosexualidad entonces no estaba tolerada, pero poner puertas al campo resulta imposible y Francisco de Asís -Paquita Natillas para el pueblo- más que un campo eran las Grandes Llanuras para la opinión pública española.

El pobre hombre, pasaba por ahí
Evidentemente y habida cuenta el peculiar enlace entre una mujer que rozaba (si no traspasaba ampliamente) la ninfomanía y un gay, el matrimonio no pegaba ni con cola, y la "pobre" Isabel se quejaba amargamente de tenerse que acostar en la noche de bodas con alguien que dormía con más encajes que ella.

Foto de circunstancias
Sea como sea, se mantuvieron unidos durante todo el reinado y, como cosa habitual, cada uno se buscó la vida -sexual- más allá de los momentos protocolarios. Isabel II se trajinaba a todo lo que se le ponía por delante, mientras que "Paquita" encontró la estabilidad emocional con Antonio Ramón Meneses, posiblemente como contraposición extrema a la licenciosa vida de su mujer. Los embarazos y los abortos eran continuos, y de los padres más variopintos del mercado político y militar español.

Naturalidad total
A pesar de ello, y oficialmente, el matrimonio tuvo 12 hijos, de los cuales tan solo sobrevivieron cinco. Francisco de Asís, ya puestos a pasar por el aro, confirmó la "autoría" de tan concurrida prole a pesar de que actualmente existe una seria duda razonable sobre la paternidad real de todos sus descendientes. Hasta tal punto era evidente que los mentideros cuentan que la propia Isabel II le dijo a su hijo, el posterior Alfonso XII, que por sus venas, la única sangre real que corría era la de su madre. El colmo ya llegaba de la mano del rey regente, el cual llegaba a avisar a su mujer de que uno de sus amantes le ponía los cuernos. En fin... de oreja, rabo y vuelta al ruedo.

Isabel II, la frescachona
El caos interno del país hizo que Isabel II fuera derrocada en 1868, instaurándose la Primera República Española y haciendo que la familia real se trasladase al exilio en Francia. A partir de ese momento, las obligaciones monárquicas entre la pareja dejaron de existir, por lo que dejaron de convivir bajo el mismo techo. Francisco de Asís, "Paquita", el rey (consorte) de España, se dedicó a su querido Meneses y la ex-reina, a tener la entrepierna ocupada y a malmeter en la política española desde el exilio. Fue el fin de una pareja fruto de las circunstancias, los intereses creados y la represión moral en que, sin dudarlo un instante, el elemento a priori más díscolo -Paquita- acabó por ser el más sensato y honesto.

Actualmente Francisco de Asís, muerto en 1904, yace en el Panteón de los Reyes del Monasterio del Escorial, como fruto de una ironía de la vida (o de la mala leche de alguien), rodeado de todas las reinas consorte allí enterradas. 



Satírica imagen de la corte de Isabel II 
("Los borbones en pelota" de Gustavo Adolfo Becquer y hermano) 
 

Webgrafía

3 comentarios:

Juanma dijo...

Se explica que Francisco de Asís recibía, cada vez que la reina paría, una "subvención" de 300.000 reales de vellón.

Eva Mercader dijo...

¡Hola Ireneu!¡Y yo que creía saberlo todo sobre el reinado de Isabel II! Me has dejado de piedra pómez. La verdad es que la historia bastarda que no aparece en los libros oficiales, no solo es curiosa, divertida o impactante. A menudo son la explicación más lógica y coherente para comprender ciertos hechos históricos que se escapan a nuestro conocimiento sencillamente por omisión. Por supuesto que el caos de la España isabelina no se explica con los detalles de la vida sexual del matrimonio pero, ¿quién puede separar al 100% la vida privada de la social?
Enhorabuena por tu artículo. Estoy deseando ver tus próximas publicaciones. Un saludo.

Ireneu Castillo dijo...

Gracias, Eva! :-)

La verdad es que la época isabelina fue un auténtico follón a nivel político en que la guinda eran las correrías sexuales de la propia reina. Con todo, hemos de contar que Isabel II mandaba más bien poco, por lo que no se hasta qué punto lo uno era reflejo de lo otro, sino un efecto del pasotismo de la reina por todo lo que no fuera una cama.

Sea uno o sea otro, gracias por tus amables comentarios y, si bien ahora ando un poco ocupado, espero poder publicar nuevos artículos en breve.

Muchas gracias! :-)