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lunes, junio 30, 2014

Aztecas, sacrificios humanos y los salvadores conquistadores españoles

Sacrificio humano
La conquista de América por parte de los españoles, ha sido famosa por los excesos que los conquistadores tenían para con los nativos americanos, lo cual siempre ha generado polémica entre los defensores de la bondad de la colonización del Nuevo Mundo y los que la han visto como un simple genocidio. Desde un punto de vista historiográfico, no se puede negar la evidencia del trato despectivo o incluso con visos genocidas de algunos conquistadores españoles, sin embargo, no todo es tan simple como aparenta, ya que uno de los primeros territorios conquistados por los españoles, México, no hubiera sido posible conquistarlo sin la inestimable ayuda de los propios pueblos nativos, que vieron en los españoles a unos salvadores. No, no es que los vieran como enviados de los dioses -que también-, sino que estaban bajo dominación del Imperio Azteca y estos, tenían la mala costumbre de hacer sacrificios a su costa.¿Donde estaba el problema? Pues en que podían llegar a ser 250.000 al año. Los españoles, a su lado, eran el club de amigas de la Madre Teresa de Calcuta.

Banquete canibal
Los sacrificios humanos eran una costumbre que con mayor o menor importancia estaba ampliamente extendida por todo el continente americano. Desde los indios del Canadá, hasta los nativos de la Patagonia, todos ellos, contemplaban el sacrificio humano y la antropofagia como rito tradicional en sus culturas, y si bien un gran número de los pueblos americanos los ejercían, también se ha de reconocer que en su mayoría era de tipo excepcional y aislado. No obstante, con los aztecas -en el corazón de lo que hoy sería México- el asunto de los sacrificios humanos era algo que pasaba de castaño oscuro, incluso para las comunidades vecinas.

Códice Ramirez
La afición de los aztecas por el sacrificio humano era de impresión, ya que aunque no sacrificaban cada día, lo hacían con profusión y prolijo en los días festivos y en caso de inauguraciones de monumentos. Si tenemos en cuenta que el año azteca estaba dividido en 18 meses y cada mes tenía un día festivo dedicado a un dios al cual estaba dedicado ese mes, podrá imaginar la "jartá" de gente que llegaba a caer bajo los cuchillos de obsidiana de los sacerdotes aztecas. Eso sí, imaginativos lo eran un rato.

Muestra de sacrficios
Las técnicas que utilizaban para hacer estas judiadas eran de lo más variopinto e implicaban a todo tipo de estamentos, clases sociales, edades, sexos y situaciones: todo quisque era susceptible de donar su corazón batiente al dios... o al guisado para el emperador. Desde el que se ataba, se abría en canal y se le sacaban las vísceras en vivo y en directo (sobre todo en vivo); al que se degollaba, se despellejaba y el sacerdote se vestía con su pellejo; al que se ataba a un palo y se le disparaban flechas hasta parecerse el alfiletero de un sastre; al que se ataba de pies y manos y se le tiraba rulando abajo por las empinadas escaleras de la pirámide, o al que se le hacía luchar con defensas de mentirijillas contra un guerrero armado hasta los dientes... todo valía para brindar un alma a los dioses.

Guerrero de mentirijillas
Tal cantidad de sacrificios, necesitaban una gran cantidad de gente dispuesta -o no- a ser sacrificados, y si bien había un cierto número que no dudaba en autoinmolarse como sacrificio al dios de turno, lo más normal era que el elegido lo fuera por la técnica "digital", y si era un soldado enemigo, mejor que mejor. En este sentido, los aztecas, cuando hacían alguna guerra con sus vecinos, no dudaban en tomar cuantos más prisioneros mejor, ya que ellos ya se encargarían de darles un "buen" fin, con la consiguiente alegría del bando que había sido el perdedor, claro está, que veía perder a sus mejores hombres, no en el campo de batalla, sino a manos de los sacerdotes de los vencedores. Pero la perversidad aún podía tener una vuelta de tuerca.

Imperio Azteca
Los aztecas, cuando conquistaban a un pueblo vecino, le imponían un tributo consistente en cuerpos humanos para sacrificar ritualmente y que debían proporcionar con cierta periodicidad. Si no querías tener que enviar a los tuyos al desolladero azteca, no tenías más tutía que cogerlos de otros, de tal forma que hacían guerras contra sus propios vecinos de cara a conseguir prisioneros que dar a los aztecas. De esta forma, el Imperio Azteca se extendía a base de miedo y sacrificios... hasta que llegó Hernán Cortés.

Hernán Cortés
En 1518, Hernán Cortés decidió entrar en contacto (bélico, se entiende) con los pueblos que ocupaban la costa del Caribe de lo que hoy es México, de cara a unir estos territorios a la corona castellana. Sin embargo, pronto estableció alianzas con pueblos que tenían a los aztecas como principales enemigos, los cuales, visto lo visto, vieron en los españoles unos aliados perfectos para acabar con la tiranía azteca. 

Las fuerzas españolas a pesar de disponer de más de 1300 soldados,100 caballos y 6 cañones, eran totalmente insuficientes para unos experimentadísimos y belicosos 300.000 soldados aztecas, que, a pesar de sus rudimentarias armas -desde el punto de vista de un español del 1500-, habían sido capaces de desarrollar mazas con puntas de obsidiana capaces de atravesar las corazas españolas y chalecos anti-flechas gracias a capas de algodón compactadas. Obvia decir que, español prisionero, español que pasaba por el matarife.

Decapitado con chorros de sangre
Tras su política de alianzas, Cortés consiguió añadir a su ejército hasta 200.000 guerreros más procedentes de las comunidades nativas que, entre lo malo y lo peor, prefirieron dar apoyo a los españoles antes que seguir teniendo que soportar las sangrientas veleidades de los jefes aztecas. En 1521, finalmente, con la caída de Tenochtitlan, los españoles con ayuda de sus aliados acabaron con el sangriento imperio azteca y con él, con los cultos con sacrificios humanos y canibalismo.
Los especialistas no se ponen de acuerdo con cual era la razón de tal cantidad de derramamiento gratuito de sangre humana. Unos piensan que era debido al culto al sol, el cual pensaban que sufría una batalla diaria y que tras perder su sangre, supersticiosamente tenia que ser repuesta con la sangre de los sacrificios, no fuera el caso que no volviera a salir. Otros piensan que era para mantener la población a raya en momentos de hambruna y otros que eran utilizados de manera política para -al estilo vikingo- imponer miedo a sus vecinos habida cuenta la inferioridad numérica de los aztecas para con ellos. 

Sea como fuere, los sacrificios humanos acabaron con la penetración de la iglesia católica en los terrenos conquistados, y si bien los nativos no lo iban a pasar bien de ahora en adelante (ya que en muchas de las ocasiones los españoles aprovecharon las estructuras socio-represivas que habían anteriormente) sí hubieron muchos que prefirieron los malos por conocer que a los peores conocidos. Al menos, muertos por muertos, mejor no hacerlo viendo como te arrancaban tu propio corazón, claro está...

Todo ventajas.

viernes, junio 27, 2014

Los 17 años de canto invisible de la cigarra

Cigarra
Sabemos que estamos en verano cuando, en un pinar, escondidos del justiciero sol y sumergidos en el ambiente denso de un aire cargado de resina escuchamos el taladrante sonido de las cigarras en nuestras sudorosas orejas. Este paisaje tan típico del mediterráneo no sería lo mismo sin esos animalejos escandalosos que todo el mundo (urbanitas recalcitrantes a parte) ha escuchado, pero muy poca gente atina a poder ver. A pesar de esta estampa tan familiar, la fama que precede a las cigarras es pésima, sobre todo gracias a la conocida fábula de La Cigarra y la Hormiga, la cual nos ha transmitido la imagen de una indolente cigarra en contraposición de la trabajadora hormiga. La realidad es otra muy distinta, sobre todo si tenemos en cuenta que las cigarras que oigamos este verano nacieron cuando Van Gaal debutaba como entrenador del F.C. Barcelona.

Exuvias en un árbol
Efectivamente, 17 años hace que el inefable entrenador holandés hizo su estreno en la liga española y hace 17 años que eclosionaron los huevos que, un tórrido verano de 1997, puso una hembra de cigarra después de ser atraída por la estridente llamada del macho en una alta rama de un árbol. Edad que no puede llegar ni a imaginar la hormiga, la cual, si no es una reina (la monarquía siempre tiene privilegios) raramente pasa de los dos años de vida.

Aparato succionador
La cigarra (Cicada orni), por si no las ha visto en vivo y en directo, es un bicho relativamente grande, de color pardo -se camufla perfectamente en la corteza de los árboles-, que hace unos 2'5 cm de largo y hasta 7 cms si contamos sus grandes alas. Es de la familia de las chinches y los pulgones y, como ellos, se alimenta "picando" las ramas y chupando la savia que puede absorber con su boca en forma de jeringuilla. No se preocupe, no le va a picar; le va más el dulce que lo salado.

Este particular bichejo tiene uno de los ciclos vitales más largos entre los insectos, por lo que lejos de la imagen de brevedad que tradicionalmente se ha transmitido de ella, es uno de los más longevos. Y es que su vida es muy particular, sobre todo porque el 99% de su tiempo lo pasa lejos de nuestra vista.

Haciendo sus cosas
Con la llegada de los calores, el "cigarro" -el macho de la cigarra, no se confunda- se enciende al mismo ritmo que lo hacen las temperaturas estivales. Es en este punto cuando, con un par de membranas que tiene en su abdomen y las cuales se relajan y contraen rápidamente, que el macho genera el típico sonido del canto de la cigarra, llegando a veces a morir del exagerado cambio de presión interno en el momento de hacer su canto. Las hembras, que no hacen este ruido, se sienten atraídas por los "encantos" del macho con el cual hacen "tralarí" en cuanto lo enganchan. Pasados unos días, la hembra pone los huevos en las ramas y hojas de los árboles donde quedarán hasta eclosionar tras algo más de un mes de maduración.

Emergiendo de la larva
Tras eclosionar, las pequeñas larvas que salen de los huevos caen a peso contra el suelo, y tras rebotar como si fuera una pelota de goma, se introducen entre la hojarasca e inician un viaje hacia el interior de la tierra hasta llegar a una raíz de un árbol. En esta fase, la larva se engancha a la raíz, alimentándose de la savia que transporta el árbol gracias a su boca succionadora, y pasando (dependiendo de las especies) hasta 17 años enterradas.

Metamorfosis completada
Llegando un momento dado, las larvas que han pasado todo este tiempo creciendo tranquilamente sabiendo del exterior solamente por los cambios químicos de la savia del árbol, se desenganchan y ascienden por la tierra, saliendo al exterior. Lo mejor es que, no se sabe ni cómo ni porqué, toda la generación que nació en la misma temporada, emerge de las profundidades a la vez, como si algo les incitara a hacerlo de forma unitaria. 

Detalle de la exuvia
Las larvas, ascienden por los troncos y a una altura prudencial, se produce una eclosión tipo mariposa, saliendo el adulto listo para aparearse y dejando un extraño cascarón vacío con la forma de la larva (llamada exuvia). La vida de los adultos es corta -un mes y medio a lo sumo- y mueren una vez que se han reproducido, independientemente del frío, de lo que hayan recolectado... o de la generosidad -o no- de la hormiga, claro.

En definitiva, la cigarra, es uno de los insectos más conocidos y a la vez más desconocidos de nuestras latitudes. Si tiene la oportunidad de verlas en los troncos, disfrute de su efímera presencia, ya que sus descendientes desaparecerán de su vista durante muchos años. 

Normal que se lo tomen con tranquilidad, ¿no cree?



La cigarra, un canto invisible

Webgrafía

jueves, junio 26, 2014

Rizal o cómo un pacifista hizo perder las Filipinas a España

José Rizal
Que la administración de las colonias españolas fue un auténtico desastre durante el último tercio del siglo XIX, es un asunto harto conocido, pero lo que no es tal vez tan conocido es el caso de las Filipinas. Para un profano cuesta mucho de entender cómo un territorio con presencia continuada española desde 1521, cuya independencia se produjo hace poco más de 100 años y que hasta 1987 tuvo el español como idioma oficial, se haya convertido en un país tan ajeno a la hispanidad como Afganistán o Mongolia. Y es que las cosas, si se habían hecho mal con Cuba (ver El negado derecho a decidir que independizó Cuba de España) en las Filipinas ya se tocó el Olimpo de lo rematadamente mal. Hasta tal punto que sólo así se comprende que un médico oftalmólogo, pacifista, que incluso quiso ayudar a las tropas españolas en Cuba, acabara siendo el héroe nacional filipino: José Rizal.

Archipiélago de Filipinas
El archipiélago de las Filipinas, para el gobierno español, era poco menos que un caos. Si para él ya era complicado controlar un territorio continuo como la península, el hecho de tener que administrar un territorio discontinuo formado por 7000 islas y en la otra punta del mundo, ya se convertía en una auténtica entelequia (ver  La Corbeta Narváez, el barco español que se comieron las termitas). Para solventar esta falta de acción, la administración española había delegado el grueso del poder a la Iglesia (que ejercía el poder político de forma oficiosa) y al Ejército, dejando a los autóctonos básicamente agricultores -más preocupados por los monzones y los tifones que por los españoles- una cierta libertad de acción, más que nada por imposibilidad de llevar la administración peninsular a todos los rincones de Filipinas.

Filipinos en 1899
Esta situación anómala hizo que, mientras que los autóctonos se encargaban de la administración del día a día local, el Ejército y, sobre todo, la Iglesia, acapararan cada vez más poder. No obstante, los nativos filipinos no tenían prácticamente ningún derecho de ningún tipo, llegando a no poseer ni la tierra que trabajaban, lo cual los dejaba a expensas de la mafia y corrupción de los grandes hacendados, e incluso de los mismos frailes que gestionaban las tierras. Desde la metrópoli, la administración de las Filipinas era secundaria, y ya se sabe que cuando el gato no está, los ratones bailan. Bueno, en este caso, es que el gato era de trapo y los ratones eran ratas en pleno "Monegros Desert Festival".

Rizal en su época de Madrid
Todo este follón provocaba que los nativos hicieran revueltas continuamente contra los españoles, habida cuenta que las injusticias sufridas eran repetidas y, si bien tenían el poder local, todos los derechos los copaban los peninsulares. El Ejército, desperdigado en pequeños destacamentos entre las islas (casi había más islas que soldados) tenía que hacer frente a los estallidos revolucionarios a golpe de pelotón de fusilamiento, lo cual le hacía ganarse la amistad a ultranza de los filipinos (nótese la ironía, claro).

En esta situación, un joven filipino, José Protasio Rizal Mercado y Alonso Realonda (Pepe para los amigos. No es coña), hijo de una rica familia criolla y el cual había estudiado medicina en Madrid, durante su estancia en la península se dedicó a escribir multitud de artículos en que proponía una cierta reforma política para las Filipinas, habida cuenta la iniquidad del sistema político imperante.

Las Filipinas tenían el estatus de provincia, pero el archipiélago era controlado desde la península tal y como si fuera una colonia comercial pura y dura: un "apartheid" que beneficiaba a los peninsulares por encima de todos los demás, los cuales no tenían ni derecho de reunión, ni libertad de expresión, ni representación parlamentaria en Madrid. 

Vivienda de un poblado
Rizal, sin poner en ningún momento en cuestión la españolidad de las Filipinas, lo denunciaba y reclamaba estos derechos para los nativos, así como que los religiosos nativos pudieran ascender al escalafón eclesiástico, exclusivo de la alta curia peninsular. El summum fueron dos novelas costumbristas, en que describía el pisoteo institucionalizado de los no peninsulares y la consiguiente revuelta contra la metrópoli.  Evidentemente, la cosa tocó lo que no suena a los anquilosados y conservadores resortes coloniales filipinos, que vieron en Rizal un riesgo para el statu quo imperante.

Rizal era masón, e imbuido por el espíritu libertario de la entidad, cuando volvió a Filipinas en 1892, fundó una sociedad, la Liga Filipina, que siguiendo los principios de libertad, igualdad y fraternidad para las Filipinas, daba educación igualitaria, luchaba contra la injusticia y propugnaba la no violencia (según parece tuvo contactos con Gandhi).¿Respuesta? A los 4 días (cuatro) fue detenido por las autoridades españolas con el cargo de subversión y desterrado a Dapitan, donde -para más subversión- además de atender sus consultas de oftalmología, se dedicó a fundar una escuela y un hospital. Un auténtico terrorista, vamos.

Distrito de las Filipinas y posesiones del Pacífico
Sus seguidores más radicales, al ver la injusticia para con Pepe, fundaron una sociedad independentista llamada Katipunan, abiertamente bélica contra los intereses españoles, e intentaron conseguir el apoyo de Rizal. Éste, contrariamente a lo que esperaban, se negó a darles su "bendición", ya que consideraba que ni el pueblo -eminentemente analfabeto- estaba preparado para la independencia, ni consideraba que la lucha armada fuera el camino a seguir. Visto lo visto, los katipunan ya estaban lanzados e hicieron oídos sordos a la opinión de su "lider" e iniciaron un levantamiento.

Cansado de su destierro, en agosto de 1896, Rizal aceptó el ofrecimiento del ejército para ir a Cuba para tratar a los soldados españoles afectados de Fiebre Amarilla que allí luchaban y, cuando ya estaba de camino, fue detenido y acusado de sedición, subversión y de todos los pecados contra la patria habidos y por haber. Los estamentos militares, presionados por el arzobispado de Manila, forzaron su detención y la destitución del Gobernador General Ramón Blanco que había escrito incluso una carta de recomendación para Rizal para cuando llegara a Cuba. 

Imagen de la ejecución de José Rizal en Manila
Devuelto a Filipinas, el 30 de diciembre de 1896 José Rizal, de 36 años, fue condenado a muerte y fusilado por un pelotón de nativos del ejército -vigilados de cerca, eso sí, por otro pelotón armado formado por peninsulares, no fuera el caso que no se atreviesen a dispararle. A Rizal se lo "pelaban" fuese como fuese... y lo hicieron.

El fusilamiento y el consiguiente "ascenso" a héroe nacional por la interpretación de sus escritos, fue la espita que dio alas a los independentistas que armaron una revuelta generalizada que el ejército no pudo reprimir al estar en plena lucha con los americanos en Cuba y no tener suficientes efectivos, hecho que acabó con la independencia efectiva de Filipinas. Independencia que duró poco, porque los americanos, tras ganar la Guerra de Cuba en 1898, aprovecharon el mismo pack de rendición para comprarle los territorios de Filipinas a España por 20 millones de dólares a pagar en tres veces. Así, manu militari, tomaban posesión del archipiélago a pesar de la oposición armada de los filipinos, erradicando el español que se hablaba en el archipiélago a base de endiñar el inglés como idioma oficial.

Nada se pudo hacer peor por parte de las autoridades peninsulares, y así, de esta forma tan penosa, acabaron 377 años de presencia continua española en las colonias asiáticas de las Filipinas. Presencia que, posiblemente, hubiese subsistido caso de no haber dado la espalda sistemáticamente a los derechos de los españoles filipinos, y hubiese mantenido a raya la corrupción y los excesos de los recalcitrantes e inmovilistas terratenientes peninsulares.

Cosas de la memoria histórica.


Monumento a Rizal en Manila

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miércoles, junio 25, 2014

1518, cuando el baile se convirtió en una epidemia

Baile popular
En verano, el calor y el buen tiempo invita a la gente a salir a la calle y disfrutar de las noches cortas y los largos días. Es en esta época del año cuando las verbenas y fiestas de barrios, pueblos y ciudades se reproducen por doquier, no faltando en ninguna de ellas la música de fiesta -ya sea en directo o en lata- que invita a todo el mundo a bailar al ritmo que se toca. Ritmo que directamente se te lleva los pies en el momento en que los efectos inhibidores del alcohol hacen su efecto. A quien no guste de este tipo de manifestaciones de asueto social, tanta proliferación de gente bailando por todos lados puede llegar a molestar e, incluso, a verla como si fuera una auténtica plaga. No obstante, si hubiera vivido a principios del s.XVI , posiblemente no habría ido muy desencaminado ya que una fuerza extraña mantuvo bailando noche y día unas 400 personas durante casi dos meses. Estoy hablando de la epidemia -sí, sí, epidemia- de baile de 1518.

Estrasburgo
El siglo XVI, en Centroeuropa, había empezado con mal pie. Las guerras y las plagas de enfermedades de todo tipo azotaban el viejo continente y tenían a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis al borde de la extenuación de tantas horas extras que tenían que hacer para satisfacer la demanda de la humanidad. Estrasburgo, la actual capital de la Comunidad Europea, situada en el meollo de Europa, no era una excepción a esta situación, ya que la hambruna golpeaba con fuerza a sus 30.000 habitantes, sobre todo -y como siempre- a los más pobres. En este escenario de hambre y desesperación, en julio de 1518, la señora Troffea (Frau Troffea, para los germanoparlantes) comenzó a bailar descontroladamente y como si estuviera poseída, en medio de la calle sin más ni más.

Plano de Estrasburgo 1572
El hecho de que a un zumbado (o a una zumbada, no hay que ser sexistas) le dé por ponerse a bailar en medio de la calle, no tiene mucho interés más allá del espectáculo callejero más o menos vergonzoso que el interfecto pueda dar, pero cuando el bailecito de marras se prolonga día y noche y, encima, se le va añadiendo gente a la danza, quedando igualmente enganchada, la cosa ya comienza a convertirse en alarmante. Y más, en una sociedad tan religiosa, ignorante y supersticiosa como la de aquel momento.

San Vito
Frau Troffea se estuvo entre 4 y 6 días en danza perenne emulando a Alaska y su "Bailando", pero es que al finalizar la semana ya habían 34 personas que, totalmente ajenas a su voluntad y con momentos de alucinaciones, estaban bailando absolutamente dislocadas. La gente de Estrasburgo, viendo el espectáculo -el cual era la noticia de portada en sermones, gacetas y notas oficiales del ayuntamiento-, atribuyó al baile de San Vito la autoría de dicha afección (a pesar de no serlo)  y se encomendó a este y a todos los santos habidos y por haber.

Baile de San Vito
Las autoridades imbuidas del temor de la población, llamó a doctores en medicina y en religión para dar un diagnóstico, los cuales llegaron a la misma conclusión que había llegado la gente: era el baile de San Vito, y como tal, reparador y sanador, por lo que en el momento que el afectado hubiese hecho limpieza espiritual, este pararía finalmente. O lo que es lo mismo, que en plena paranoia supersticiosa y, encomendándose al inquieto San Vito, las autoridades no solo no pararon el baile, sino que pusieron un escenario, una orquesta y bailarines profesionales para acompañar la cada vez más numerosa comitiva bailonga. Fue echar gasolina al fuego.

Casi dos meses bailando en Estrasburgo
El paroxismo danzante no amainaba, y si acaso paraba era porque el o la danzante había muerto por un ataque al corazón, derrames cerebrales, inanición o, directamente, por fatiga después de estar días o semanas sin parar de bailar. No fue hasta principios de septiembre de aquel año que, llegando al summum de unas 400 personas bailando como posesas, la epidemia empezó a remitir... más que nada porque los bailarines iban cayendo como moscas, claro.

Bailaban hasta morir
No se sabe qué fue lo que lo provocó, porque el estudio de las numerosas fuentes documentales que lo atestiguan no dan una única razón clara. Sin embargo, los estudiosos creen mayoritariamente que tal fervor danzarín se debió a la superposición de diversos elementos de origen psiquiátrico que acabaron por desembocar en este insólito episodio de histeria colectiva. La desesperación psicológica por la situación social del momento, junto a una excesiva y supersticiosa fe en los santos, además de las fiebres provenientes de la hambruna que se estaba sufriendo, serían los ingredientes de un cóctel molotov perfecto que explotó en forma de enfermizo baile público.

Después de esta epidemia de baile (la cual se dio también en siglos anteriores en Centroeuropa, pero mucho peor documentadas), no se ha vuelto a tener conocimiento de ninguna otra que tuviera el baile como protagonista masivo. Los expertos apuntan que ello fue debido a que Estrasburgo se convirtió en pocos años al protestantismo -rama cristiana que no cree en los santos- por lo que el factor de superstición santurrona que influyó en todos estos sucesos anteriores ya no volvería a producirse. Asimismo, el advenimiento de la Edad Moderna, mucho más abierta y racional que la Edad Media ayudaría a que la gente, a pesar de pasarlo igual de mal, al menos tuviera recursos psicológicos para no caer en el foso de la histeria colectiva.

O si no, que se lo digan a los coreanos del norte cuando se murió Kim Jong Il.


3 mujeres afectadas por la epidemia (Hondius 1564)

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lunes, junio 23, 2014

Straperlo, la ruleta que hizo caer el gobierno de España

Jugando con la Straperlo
En un momento de crisis como el actual, la gente se las ingenia para poder salir adelante a pesar de todos los obstáculos que se encuentre a su paso. Unas veces con iniciativas imaginativas y otras veces trapicheando como se pueda, coqueteando con la ilegalidad cuando no lanzándose apasionadamente a sus brazos. Esto que pasa en la actualidad, no es nuevo, ya que tras la Guerra Civil, la durísima posguerra hizo que la gente agudizara las meninges para ganarse la vida a base del mercado negro de productos racionados o directamente prohibidos. Fue la conocida España del Estraperlo. Del "estraperlo" hemos oído hablar ampliamente, sobre todo a padres y abuelos, pero... ¿sabe de donde viene el término? Una ruleta amañada ligada a sobornos al más alto nivel del gobierno español durante la II República son los culpables.

Alejandro Lerroux
A mediados de 1934, la convulsa vida política de la España republicana estaba en plena ebullición. El Partido Radical (centro-derecha) y el CEDA (derecha) habían formado una coalición que tenía la misma solidez que una torre de gelatina, habida cuenta que lo único que los unía eran las ganas de pillar la poltrona y poco más. La oposición de los partidos de izquierdas, tampoco ayudaba mucho a dar estabilidad a un gobierno que se meneaba más que el rabo de una lagartija.

En medio de este meollo político-social, un empresario alemán nacionalizado mexicano llamado Daniel Strauss, intentó instalar en España una ruleta eléctrica que tenía que ser la sensación: la Straperlo. Esta ruleta, la cual funcionaba a monedas como una tragaperras cualquiera, tomaba el nombre del acrónimo de los socios que la habían construido Stra (de Daniel Strauss), Per (de Joachim Perlowitz) y Lo (de Frieda Lowann, la esposa de Strauss). No obstante, el juego estaba prohibido en el país por lo que no parecía demasiado factible hacerlo, aunque sabido es que los billetes de banco tienen la facilidad de abrir puertas en las más sólidas murallas... y aquí hay auténtico furor por estas "llaves".

Perlowitz (Izq), Strauss (der) y Companys
Strauss, tocando sus teclas magistralmente -incluso se codeó con Companys-, contactó con Aurelio Lerroux -Delegado del Estado en Telefónica, sobrino e hijo adoptivo del primer ministro español, Alejandro Lerroux- ofreciéndole el producto y consensuando unos pingües beneficios caso de poder introducir la ruleta. La idea era explotar el hecho de que la maquinita de marras no era de "azar" -lo cual estaba estrictamente prohibido-, sino de habilidad (se tenia que hacer circular una bolita por un circuito y hacer coincidir su caída sobre la ruleta con el número deseado) para conseguir el permiso de instalación. En realidad era una ruleta sensu strictu que estaba amañada para que la banca siempre ganase, pero este sutil detalle tampoco importaba demasiado, porque lo importante era conseguir el permiso... y eran muchas las "puertas" a abrir.

Strauss, Joaquín Gasa (centro) y Perlowitz

Tras una serie de exhibiciones con gente conocida que participaría en el negocio, en el cual se encontraba Aurelio Lerroux -que decía ser representante de Alejandro Lerroux-, el diputado Sigfrido Blasco-Ibañez (el hijo del escritor), el mítico boxeador Paulino Uzcudun y toda una pléyade de altos cargos del gobierno, se llega a la conclusión que la dicha ruleta es de destreza y habilidad (el azar no intervenía en absoluto, lo cual era verdad, pero no en el sentido original). Tras muchas negociaciones y sobres diversos encarados a hacer que las bisagras de las puertas no chirriasen, se determinaron los porcentajes a repartirse: 50% para Strauss y el 50% para Lerroux y resto de "beneficiarios". La ruleta se inauguró en un Gran Casino de San Sebastián atestado de gente para la ocasión el 12 de septiembre de 1934. No obstante poco duraría la alegría.

Anuncio del Hotel Formentor
A pesar de haber conseguido fraudulentamente los permisos, el Ministro de Gobernación aquel mismo día forzó al cierre del casino, ya que no había ninguna ley que permitiese el juego en España. Frustrado este primer intento, en diciembre se instaló en el Hotel Formentor de la isla de Mallorca, pero pasó exactamente lo mismo pasados unos días. La instalacion de la Straperlo en España, había sido abortada.

Niceto Alcalá-Zamora
Strauss, cabreado como una mona después de haber "ensobrado" a la mitad de los políticos del país y ver que sus intenciones de poder instalar su "juego de habilidad" no se podrían llevar a cabo definitivamente, en septiembre de 1935 escribió una carta al presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, denunciando el caso y reclamando -con toda la jeta del mundo y una poca más- que se le compensara con 85.000 florines holandeses por los gastos incurridos (unas 400.000 pesetas de la época). La carta acabó filtrada a todos los medios de comunicación, armándose la marimorena y abriéndose la veda de la caza del político corrupto tan pronto como llegó a la opinión pública.

Indalecio Prieto
El escándalo de la Straperlo, utilizado desde la oposición de forma muy hábil -hay quien sostiene incluso que la carta fue escrita por Indalecio Prieto, entonces en el exilio, quien sospechosamente tenía contactos con Strauss- sirvió para hacer caer un incómodo y corrupto Partido Radical entre las fauces de la oposición izquierdista y la derecha más beligerante. 

La oposición (Socialistas e Izquierda Republicana) se lanzó a degüello contra el gobierno, pero no solo la oposición, sino que la propia CEDA -socios del Partido Radical en el poder- se tiraron a la yugular de Lerroux y su partido. Las investigaciones parlamentarias -dudosamente ecuánimes o directamente partidistas-  y el escándalo mayúsculo subsecuente acabaron con la dimisión del gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones en 1936, que ganadas por la izquierda por los pelos, fueron el prolegómeno de la Guerra Civil.

El tremendo escándalo que se formó acabó por hacer que la gente acuñase la palabra "estraperlo" como forma de definir un chanchullo o negocio ilegal, en definitiva, una forma de vida al margen de la oficialidad que, años después casi se institucionaliza hasta mediados de los años 50 y, a pesar de estar en pleno siglo XXI, desgraciadamente sigue vigente en la España de nuestros días. 





La ruleta Straperlo, un juego de habilidad... para la banca

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viernes, junio 20, 2014

La terquedad que hizo que un obispo estuviera 366 años insepulto

Obispo Alonso Suárez
El tesón es uno de aquellos valores humanos que se ha invocado repetidamente en los momentos más duros de la historia. La capacidad de tirar adelante con una tarea que pudiera parecer inalcanzable, pese a todos los obstáculos habidos y por haber es algo que es digno de encomio para cualquier persona. En España, el tesón anónimo de sus habitantes ha sacado adelante el país en los peores momentos repetidamente, pero, cuando este sano valor se convierte en algo enfermizo, el tesón se convierte en tozudez y cabezonería. Cabezonería, en la cual también somos maestros cum laude. O si no, que se lo digan al obispo de Jaén, don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, el cual, por diferencias entre la Iglesia y los familiares que no se llegaban a solventar, se estuvo 366 años insepulto. Cabezones, no; lo siguiente.

El bueno de don Alonso fue un obispo abulense (de Ávila, vamos) que ocupó el obispado de Jaén desde el año 1500 hasta el año 1520, en que murió. Fue muy conocido en la época porque le dio la vena de construir a troche y moche, desde puentes, a iglesias, pasando por capillas y fachadas de iglesias, ante la sorpresa general de la gente que no se explicaba de dónde sacaba el dinero para tanta obra. Sea como fuere, cuando el obispo dijo que ya estaba bien de tanto construir, fue enterrado en la Capilla Mayor de la catedral jiennense tal como había sido su expreso deseo. Hasta aquí, todo normal, pero en 1635 la cosa iba a cambiar un poco.

Catedral de Jaén
Poco después de morir el obispo, el cimborrio de la catedral amenazó ruina, por lo que se propuso la demolición de la antigua y construir una nueva, pero los presupuestos iban y venían en proporción de las crisis económicas del momento, por lo que se iban haciendo por partes. En 1635 se procedió a la construcción de la capilla mayor, para lo que fue preciso, primeramente sacar a todos los "inquilinos" que la ocupaban hasta entonces, el primero, el obispo Alonso Suárez.

Los restos del obispo se pusieron entonces en un cajón de madera y se llevaron a la sacristía donde quedaron arrinconados hasta que se acabaran las obras de la capilla, pero las obras se demoraron un poquillo... es decir, nada más que 29 años. La nueva capilla mayor se había reconstruido en estilo barroco y el cabildo consideró que el obispo había perdido todo derecho a ser enterrado en tierra, habida cuenta que sus derechos se circunscribían a la antigua iglesia gótica que ya no existía. La familia se quejó, por lo que reclamó el derecho de su antecesor a ser enterrado allí donde había pedido y, en vez de llegar a un acuerdo, la terquedad de unos y otros hizo que interpusieran un pleito.

Interior de la catedral
Al final, el pleito acabó con una sentencia salomónica, según el cual la familia tendría que hacer una ofrenda anual consistente en una vaca, ovejas, aceite, vino, miel y cera para hacer velas. Si el Cabildo aceptaba esta ofrenda, el cuerpo sería enterrado en tierra; si la familia no hacía la ofrenda, el obispo sería enterrado en el coro de la catedral con el resto de obispos allí enterrados. Eso sí, como don Alonso había sido tan importante para la catedral, se accedió a dejar la cajonera en la capilla mayor, pero en un lateral.

La familia empezó a hacer las ofrendas, pero la Iglesia las rechazaba sistemáticamente, por lo que el cuerpo, ni se enterraba en el coro, ni en la capilla, de tal forma que el obispo insepulto permanecía en su sitio un año más. Los años, los lustros y los siglos empezaron a pasar sin que ninguno de los dos "contendientes" dieran su brazo a torcer, hasta tal punto, que el hecho de rechazar las ofrendas de la familia se convirtió en una tradición. Tradición que casi se rompe cuando a principios del siglo XX, un deán que llegó nuevo, desconocedor del litigio, estuvo apunto de aceptar la ofrenda al no ver ningún inconveniente en ello. Por "suerte" el arcipreste se enteró a punto para abortar la aceptación y todo siguió como hasta entonces. No era cuestión que, después de tantos años de tira y afloja, encima perdieran por un novato.
Momia insepulta

Los años pasaron con su ofrenda y su correspondiente rechazo, hasta la Guerra Civil, en que la confrontación hizo que durante unos cuantos años no se hicieran las ofrendas. Una vez acabada la guerra, en 1941, el Conde de Benalúa, descendiente familiar del obispo desahuciado, decide que ya basta con la tontería y decide establecer contactos con la Iglesia de cara a solucionar el problema. El Cabildo, por su parte, al final decide dar carpetazo al asunto que lleva 300 años dando por saco a todo el mundo y acepta que sea inhumado en tierra, en el centro de la Capilla Mayor, pero siempre y cuando que lo paguen los familiares y la lápida sea de su agrado. 

¡Al fin!
Sin embargo, la ejecución de las obras no tenían fecha de finalización... y conociendo como somos por estos lares, se pueden imaginar el resultado. Efectivamente, no fue hasta el 13 de mayo de 2001, 366 años después, en que se procedió al sepelio, ahora sí, definitivo de los restos de don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, los cuales habían estado, sin comerlo ni beberlo en un cajón de nogal rulando por la catedral de Jaén por los siglos de los siglos.

La familia declaró que "por fin". Seguro que don Alonso, si hubiese podido hablar, también les hubiera dicho unas palabritas al Cabildo y a los familiares.

...y seguro que ninguna buena.

Lápida definitiva de don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce

Webgrafía

jueves, junio 19, 2014

Pingelap, la isla del blanco y el negro

Felipe VI y Letizia
Una de las cosas que más se criticó al recién coronado Felipe VI cuando se casó, fue que lo hiciera con alguien que no venía de casa real y que, encima, era divorciada: la periodista y actual reina Letizia. Esto que puede parecer para el profano una auténtica veleidad del corazón, atiende a una razón mucho más obvia, que es la necesidad de hacer que la casa real mezcle genes con gente ajena a la corte para evitar los problemas de salud por consanguinidad; y más si tenemos en cuenta que todas las familias reales europeas estén emparentadas con ellas mismas. Ejemplos en la historia de los reyes españoles y europeos hay para parar un carro, por lo que desde que se conoce el mecanismo, se intenta evitar al máximo no sea que pase como en una isla en el Pacífico en que, por culpa de la consanguinidad, a una gran parte de su población le da lo mismo pintar las paredes de marrón o de verde. Es el curioso caso de la isla del blanco y negro.

El atolón de Pingelap
Pohnpei es un pequeño estado insular de Micronesia que está formado por unas pocas decenas de islas y atolones perdidas en mitad del Océano Pacífico. En esta remota región de nuestro planeta se encuentra el atolón de Pingelap, el cual está formado por tres islas que juntan entre todas 1'75 km2, o lo que es lo mismo, un poco más grande que el Parque del Retiro de Madrid. Esta zona no tendría mayor aliciente más que el ver cuanto va a tardar en quedar bajo las aguas por la subida del nivel del mar por el calentamiento global, pero los científicos en los años 90 encontraron que, más de un 10% de sus 750 habitantes no son capaces de ver en color, sino únicamente en blanco y negro. ¿A qué podía deberse esta extensión de una enfermedad que habitualmente se presenta una vez cada 33.000 personas? Las investigaciones dieron un curioso origen.

Pingelap, una isla a ras de mar
En 1775, la zona se vio afectada por un potente tifón que acabó por arrasar la isla, la cual se levanta tan solo unos pocos palmos por encima del nivel del mar. El tifón, llamado Lengkieki, acabó con buena parte de la población que vivía precariamente en aquella isla, la cual, encima, tuvo que padecer la hambruna consiguiente al paso de tan destructivo meteoro. Total, que tras el paso del Lengkieki, solamente quedaron unos 20 supervivientes, de los cuales uno, un tal Nahnmwarki Mwanenised, padecía esta rara enfermedad. Enfermedad que, para más cachondeo, había sido llevada a la comunidad por un marinero irlandés que años atrás se había dedicado a poner "la pica en Flandes" por la isla.

Ven en blanco y negro
Las generaciones pasaron, y debido al aislamiento, a lo reducido de la población superviviente y a la necesidad de darle marcha al bajo vientre, la enfermedad -llamada acromatopsia- empezó a reproducirse como los habitantes de la isla, hasta llegar al 10% de afectados directos y superar el 30% de habitantes sanos que son portadores del gen pero no la han desarrollado. Esto pudiera parecer bastante grave como para estudiarlo sin embargo, la consanguinidad no solo ha transmitido el hecho de ver en blanco y negro.

Los estudios realizados por los científicos durante los años 2000, han dado que la población de Pingelap, a parte de la acromatopsia, una gran parte tiene falta de agudeza visual, fotofobia y que un 85% de ellos padece un trastorno que hace que las pupilas se abran con luz fuerte y se cierren con poca luz, justamente al revés de lo que lo hace todo el mundo. Afectaciones derivadas de la endogamia forzada que la población lleva con resignación y, a la vez, son un disloque para los oftalmólogos y una auténtica delicia para los genetistas.

Carlos II "el hechizado"
El caso de  Pingelap, en que una malformación genética ha entrado en bucle dentro de un pequeño grupo, es ni más ni menos que el reflejo de lo que ha estado pasando durante siglos con las monarquías hereditarias del viejo mundo, en que un tradicional elitismo malsano ha convertido un grupo humano en poco menos que una caricatura de sí mismo por propia voluntad. Los reyes y reinas, buscan ahora como desesperados genes frescos que mejoren la raza que ellos solos, durante siglos, se han encargado de degenerar.

Viendo que la tradición es potencialmente perniciosa para ellos mismos, y que necesitan romper el quiste que los separa del pueblo para poder sobrevivir... ¿no sería momento de abolir dicha tradición?

Creo que no hay que ser ciego (de colores) para dar con la respuesta.


Aquí la acromatopsia es noticia. En Pingelap es normal.

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