Publicidad

sábado, enero 03, 2015

El cornuallés, la resurrección milagrosa de una lengua perdida

Rótulo en córnico
En los últimos años, la tendencia uniformadora del ser humano ha entrado en una espiral de destrucción caníbal que está acabando con todo atisbo de diferencia, ya sea cultural, medioambiental o social. La diferencia, lejos de ser promovida, está siendo anihilada a pesar de que, justamente, la diversidad y no la uniformidad es lo que nos ha hecho llegar a ser lo que somos. Esta locura afecta a todo, incluso a las lenguas que hablamos los humanos, las cuales estan siendo diezmadas y erradicadas en beneficio de unas pocas y potentes lenguas. Sin embargo, como en el cómic de Asterix, hay una pequeña zona en la que un grupo de gente ha conseguido recuperar una lengua que hacía 200 años que había desaparecido como tal. No, no están en la Galia, pero no están muy lejos: están en Cornualles, en Inglaterra.

Cornualles en Gran Bretaña
Cornualles es un condado de Inglaterra que ocupa la punta suroeste de la isla de Gran Bretaña. En esta zona, hasta el siglo XVIII se hablaba una lengua celta llamada córnico o cornuallés, siendo hablado en su máximo auge por unos 35.000 personas. Este idioma estaba emparentado con el resto de lenguas celtas de las islas británicas (gaélico, escocés, galés...) y, sobre todo, con el bretón francés, con el cual era comprensible en un 80%, pero cayó en desgracia debido al empuje del inglés, viéndose abocado a un lento pero inexorable declive.

Escrito en córnico s.XIV
El último hablante nativo de córnico del que se tiene noticia se piensa que fue Dolly Pentreath, una pescadora cornuallesa que murió en 1777 de la que se dice que sus últimas palabras fueron "Me ne vidn cewsel sawznek!" que traducido significaría "¡No quiero hablar inglés!". Su conciencia  y resistencia de la lengua cornuallesa le hicieron, años a venir, merecedores de un monumento.

Dolly Pentreath
No obstante, cuando una lengua muere, no lo hace del todo, por lo que siempre quedan retazos de la antigua lengua como substrato en la lengua sustituta, en este caso el inglés. Palabras específicas, topónimos, rondallas y cantares populares subsistieron en el imaginario de la gente de Cornualles, que si bien no hablaban su viejo idioma, aún tenían cierta conciencia de ella. Ello condujo durante el siglo XIX a la edición de diversos vocabularios de córnico-inglés, pero pronto las cosas iban a dar un vuelco en su rumbo.

Proceso de extinción
En 1904, Henry Jenner -un estudioso de esta lengua- escribió un manual en el cual se explicaba cómo se hablaba córnico durante el siglo XVIII y enseñaba a hacerlo. Este libro fue la espoleta para que la gente de Cornualles se interesara en su idioma muerto y algunos de ellos hicieran el esfuerzo de aprenderlo y, lo que es mejor, de usarlo habitualmente. Durante los años siguientes se formaron toda una serie de agrupaciones de defensa y promoción del cornuallés, que llevaron a Robert Morton a publicar una gramática en 1929 que estandarizaba  las diferentes versiones de la lengua, si bien las diferencias de criterio entre los lingüistas y estudiosos han provocado un cierto cisma en la forma de enseñarlo.

Señalización bilingüe
Las mejoras crecientes en las comunicaciones -que facilitaba el uso entre los nuevos hablantes- y la lucha de los defensores por universalizar su uso y conocimiento, hicieron que en 1933 se comenzaran a hacer misas en córnico. Tanto la música, como la literatura y la poesía disfrutaron de un fuerte empuje social que permitió que más gente se incorporara al conocimiento y uso de la lengua, de tal forma que son numerosas las escuelas en las que se imparte el cornuallés como materia optativa. Pero no acaba aquí.

Expansión britona
Existen emisoras de radio que emiten en córnico, así como tres periódicos que publican exclusivamente en dicha lengua. Asimismo, en 1979 se creó una asociación que se dedica a promocionar guarderías que usen como base la lengua cornuallesa, al estilo de las ikastolas vascas, por lo que existe incluso una cierta cantidad de niños que han crecido con el córnico como lengua nativa junto con el inglés... y la cosa sigue avanzando incluso con cierta producción cinematográfica. También hay rotulación de carreteras y de poblaciones en cornuallés.

En 2002, el córnico fue reconocido oficialmente en la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales, dándole un fuerte espaldarazo a los esfuerzos de la comunidad de hablantes, ya que ello les permite acceder a las ayudas para poder seguir adelante en la reintroducción del cornuallés como identidad y lengua propia de Cornualles.

% de hablantes habituales
Según los estudios datados de 2008, existen unos 2.000 hablantes fluentes en el idioma, pero es que en 2006 habían tan solo 500 y en el 2000, únicamente 300, lo que marca una tendencia al alza muy importante, si tenemos en cuenta que se estima que unas 300.000 personas tienen algún conocimiento -por básico que sea- de córnico. Un éxito que se reflejó en 2014 cuando la UNESCO lo declaró en "peligro crítico" después de haber estado oficialmente "extinto".

En conclusión, que en esta época en que la homogeneización es la norma, unos pocos y tozudos románticos han tenido la capacidad no tan solo de conseguir que una lengua muerta vuelva a la vida, sino que progrese en su uso como medio de comunicación válido entre las personas. 

¿Alguien dudaba de que quien quiere, puede?

¡Esta muerta está muy viva!
Art. Rev. 13/12/10 21:04 61v

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Eri tu nocres que a qui mismo en España no se llega a tanto como con los de Córnico, pero le falta poco por que el Castellano antiguo se esta perdiendo mucho, y eran también muy bonitas algunas palabras, que ahora cuando las sientes pronunciar suenan raras.