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jueves, junio 20, 2019

La Prisión de la Reina Amalia o la toma de la Bastilla catalana

Prisión de la Reina Amalia
Prisión de la Reina Amalia
Uno de los pasajes más conocidos de la Revolución Francesa es el de la Toma de la Bastilla, uno de los presidios más negros y represivos de la Francia borbónica. Durante este episodio acaecido el 14 de julio de 1789, las masas enfervorizadas asaltaron la fortaleza-prisión, liberaron a los presos que en ella se encontraban y, antes de acabar el año, procedieron a su derribo. El símbolo de la opresión de la monarquía quedaba reducido a escombros. Este conocido pasaje histórico ha quedado en el acervo popular como uno de los grandes símbolos de la lucha revolucionaria (ver Condorcet, Robespierre y la tortilla que delató a un matemático fugitivo). Sin embargo, lo que posiblemente no conozca tanto es que, en Barcelona, también hubo una prisión que fue asaltada por el pueblo, que fueron liberados sus presos y, como su homóloga francesa, fue demolida hasta los cimientos. Se llamaba la Prisión de la Reina Amalia.

Un edificio tétrico
Un edificio tétrico
Durante el siglo XIX, las (malas) costumbres que se arrastraban de siglos anteriores por unos gobernantes que se adaptaban como podían a los nuevos aires en derechos humanos provenientes de la Francia republicana, seguían plenamente vigentes en múltiples facetas de la vida pública. Una de ellas, por corresponder a un elemento tan poco dado a lucimiento para los políticos como son las instituciones penitenciarias, no se habían actualizado lo más mínimo, y ellas se reducían a embutir cuanta más gente mejor en prisiones sin las mínimas condiciones y sin ningún tipo de higiene. Talmente como en plena Edad Media.

Plano de la prisión
Plano de la prisión
En la Barcelona de aquel tiempo las cosas no eran muy diferentes y las prisiones no eran exactamente un hotel de cinco estrellas. La prisión de Amalia o de la Reina Amalia, llamada así porque se encontraba entre la muralla (actual Ronda de Sant Pau) y la calle de la Reina Amàlia de la Ciudad Condal, era uno de estos incómodos almacenes de pobres desgraciados, delincuentes y gente de mal vivir. Gestionado con mano de hierro por religiosas, ocupaba el espacio que había dejado el convento de San Vicente de Paul, convento incendiado el 1835 y que fue rehabilitado en 1839 para acoger la que tendría que ser la Prisión General de Barcelona. El único problema fue que, en 1847, el espacio dedicado para 287 reclusos ya lo ocupaban casi 1.500 personas... con todos los problemas que ello comporta, claro.

Pasillo de celdas
Pasillo de celdas
Las condiciones en que se encontraban los reclusos eran infernales. La falta total de salubridad, de ventilación de las celdas, la mala comida y el hacinamiento eran tal, que el olor que desprendía la prisión se olía a varias calles de distancia. Todo ello, sumado a la corrupción de los funcionarios y el pésimo estado del edificio, convertía aquella prisión en un sitio horrendo en que los más desgraciados de la sociedad (los más ricos se podían permitir pagar unas condiciones más “humanas”) sufrían la brutalidad de sus carceleros, provocando continuos motines que volvían incontrolable aquella prisión.

"El Garrote Vil" de Ramón Casas
"El Garrote Vil" de Ramón Casas
La cárcel de Reina Amalia, por si fuera poco, utilizaba los patios adyacentes para el tejido de sogas por empresas privadas que utilizaban los y las reclusas (la prisión era mixta) como mano de obra esclava; con la excusa de tener a los presos haciendo trabajos forzados, más de uno hizo el gran negocio a su costa. No obstante, lo que realmente volvía aquel lugar en algo tétrico para el grueso de la sociedad era que, en sus patios, tenían lugar ejecuciones públicas con la “humanísima” técnica del garrote vil. La reputación del presidio entre los barceloneses era pésima; la prensa criticaba duramente la prisión y sus prácticas y hasta el pintor Ramón Casas retrató aquel morboso espectáculo en su cuadro “El Garrote Vil” (1892). La presión mediática consiguió que la última ejecución pública fuera en 1897, pero ello no mejoró ni un ápice su imagen.

Deseada demolición
Deseada demolición
La situación dentro de aquella cárcel era insostenible, hasta el punto que las autoridades decidieron crear un nuevo recinto carcelario en la Ciudad Condal que diera cabida a aquella cantidad ingente de “descarriados” y, así las cosas, en 1904 se inauguró la Cárcel Modelo. Una cárcel que tenía que haber sido un “modelo” de gestión (por eso se le puso ese nombre) pero que el tiempo la convirtió justamente en un modelo de lo que no debía ser una prisión. Sea como fuere, a ella se trasladaron todos los reclusos masculinos de Reina Amalia, convirtiéndola en un presidio femenino donde se encerraban mujeres por delitos tan “horrendos” como eran el lesbianismo, el adulterio, la prostitución, la rebeldía contra el marido… por no hablar de presas políticas (básicamente anarquistas, a raíz de la Semana Trágica, ver La trágica semana en que las momias bailaron con los obreros), blasfemias o escándalo público. Razón esta última que hizo que La Bella Dorita, la conocida artista de revista del Paralelo barcelonés, diera con sus huesos durante una temporada en esta infame prisión.

La prisión perdió la batalla
La prisión perdió la batalla
La impopularidad de la prisión de Reina Amalia -ubicada en el conflictivo Barrio Chino- convirtió su cierre en un auténtico objetivo social para las clases populares. Ello llevó a que el día 19 de julio de 1936, una vez que el alzamiento militar franquista fue sofocado en Barcelona, un numeroso grupo de hombres y mujeres armados, asaltasen la prisión de Reina Amalia y abriesen puertas a todas las presas; eso sí, algunas que no querían irse (para las pobres de solemnidad el exterior no era mucho mejor que el interior) fueron desalojadas a la fuerza. Sin embargo, el asalto no quedó aquí y los propios asaltantes, una vez evacuado el edificio, comenzaron a demolerlo a base de pico y pala, para que no pudiera ser reocupado.

Un antro derribado a pico
Un antro derribado a pico
El clamor popular por la desaparición definitiva de aquel antro inhumano (y la presión de la anarquista Agrupación Libertaria de Mujeres Libres) hizo que, el 21 de agosto de aquel mismo año, comenzasen con cierta pompa las obras oficiales de derribo de la prisión de Reina Amalia. Carles Pi i Sunyer, el alcalde de Barcelona en aquel momento, “inauguró” las obras quitando con sus manos una reja de aquella cárcel que ya había sido empezada a derribar por el propio pueblo un mes antes.

Solar dejado por la cárcel
Solar dejado por la cárcel
Fruto de aquel derribo quedó el solar que ocupa desde 1963 la plaza Josep Maria Folch i Torres. Un solar que, debido al follón de la Guerra Civil (ver La explosión de Cosme Toda, la fortuna que evitó la destrucción de L'Hospitalet) no pudo ser reutilizado en su momento y que actualmente está ocupado por una desangelada plaza, reflejo fiel de un espacio siniestro y morboso de la capital catalana que, derribado por los mismos barceloneses, durante más de un siglo fue símbolo de represión, de injusticia y de la ignominia humana más vergonzosa.

Escenario desangelado para una historia vergonzosa
Escenario desangelado para una historia vergonzosa

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sábado, junio 15, 2019

Las uñas del hoacín, el eslabón perdido entre aves y dinosaurios

Hoacín adulto
Hoacín adulto
Cuando vemos la belleza y delicadeza de un canario, de un jilguero o de una golondrina en vuelo, cuesta horrores llegar a imaginar que estos auténticos prodigios de la naturaleza puedan proceder, evolutivamente hablando, de los dinosaurios. Más de uno puede llegar a ponerlo en duda y, dados los tiempos que corren, en que la gente, imbuidos en su ignorancia infinita de ideas preconcebidas, creen que la tierra es plana, que nos bombardean con químicos desde 15 kilómetros de altura o que reenviando ese mensaje a 200 personas le regalarán un iPad, demostrar según qué cosas puede llegar a ser cansino. Sin embargo, la misma naturaleza muestra a quién quiera verlas, pistas que nos indican que ese lindo pajarito está más emparentado con los velocirraptores del Jurásico de lo que le pueda parecer. Y una de estas pistas extraordinarias la encontramos en uno de los pájaros más raros que existen: el hoacín.

Reproducción de Archaeopteryx
Reproducción de un Archaeopteryx
A mi, que me gusta la cocina, cuando tengo en las manos una pata de un pavo o de un pollo, no puedo, por menos, que pensar en un reptil. Esas uñas... esas escamas... retrotraen mi mente a la época de los dinosaurios y, aunque la pepitoria me devuelve a la realidad, no dejo de ver claro que los ancestros de estas aves se movían entre brontosaurios, triceratops y helechos arborescentes. En otras ocasiones ya he hablado de este raro emparentamiento (ver La letal belleza emplumada del casuario) pero el caso del hoacín es especial ya que, a parte de otras particularidades, cuando es una cría, tiene garras en sus alas. Detalle que solo se conoce en aves fósiles (es el caso del Archaeopteryx) y lo convierte en un auténtico eslabón perdido de la evolución entre pájaros y dinosaurios.

Aspecto desaliñado
Aspecto desaliñado
El hoacín (Opisthocomus hoazin), también conocida como chenchena o pava hedionda, es una curiosa ave que vive en las zonas pantanosas del Amazonas (ver Caño Cristales, el río donde se derritió el arco iris) y que, si se la tengo que describir, sería como un faisán "punky" después de correrse una juerga gitana de tres días. O dicho de otra forma, rolliza, con los ojos rojos, con una cresta enhiesta y con un plumaje multicolor de aspecto desaliñado. Como podrá fácilmente imaginar, la tal ave tampoco es que sea muy buena voladora, pero tampoco es que lo necesite demasiado porque el bicho que la ataque ha de estar muy apurado para hacerlo. Y es que, como el hoacín es vegetariano, tiene un singular sistema digestivo muy parecido al de una vaca, en el que hace fermentar su alimento con una serie de bacterias que le hacen parte de la digestión y cuyo fétido olor inunda todo su cuerpo. ¿Comprende ahora por qué lo de "pava hedionda" y por qué tiene pocos enemigos? No obstante, no acaban aquí sus originalidades...

Las crías se agarran con sus uñas
Las crías se agarran con sus uñas
Este curioso pájaro, que pesa cerca de un kilo, hace unos nidos igual de desaliñados que su apariencia donde incuba dos o tres huevos de los que salen unos polluelos grises -muy feuchos también- pero que tienen la particularidad de tener dos uñas en las alas que, como si fueran las patas de un mono, utilizan para trepar entre las ramas de los árboles que les sirven de soporte para el nido. Lo gracioso del asunto es que el hoacín es el único pájaro que dispone de estas curiosísimas garras delanteras, las cuales son totalmente funcionales durante su infancia, si bien las van perdiendo conforme que alcanzan la vida adulta.

Uñas de hoacín infantil
Uñas de hoacín juvenil
Estas uñas, según los científicos, corresponderían a vestigios de cuando las aves eran cuadrúpedas y aún no habían deformado sus patas delanteras en beneficio de desarrollar unas potentes alas que les permitieran conquistar el más seguro (al menos a priori) espacio aéreo. Una adaptación que, si bien en general ha hecho que las patas delanteras se perdieran durante los millones de años de la evolución (ver Las ballenas de 4 patas o cuando la Evolución se manifiesta tercamente), en algunos pocos casos, como en el del hoacín, se vuelven una ventaja evolutiva y se han mantenido hasta la actualidad. Tal vez sea por eso que este pájaro desgreñado, desde que fue descrito por primera vez en 1776 por el zoólogo alemán Statius Müller, no ha habido quien lo clasifique y esté incluido en un género (el Opisthocomus) en que está representado él solo, correspondiendo a uno de los linajes aviares más antiguos existentes.

Adulto incubando en su nido
Adulto incubando en su nido
En definitiva, que si quiere seguir creyendo que el ser humano tiene algo de especial en este universo (a parte de su capacidad infinita de depredación) y que hace 4.000 años que apareció por ciencia infusa, por mí, siéntase libre de hacerlo. Eso si, los hoacines seguirán naciendo -si no nos los hemos cargado antes- con sus uñas reptilianas para recordarle que el ser humano no es ni un dios, ni una obra divina, sino un vulgar animal que en lo único que nos destacamos del resto es que hemos desarrollado un músculo diferente para sobrevivir. Aunque, viendo el poco uso que hacemos de él y cómo estamos destruyendo nuestro medio ambiente con alegría e impunidad, más pronto que tarde acabaremos por sucumbir.

Al hoacín, créalo o no, le va a dar absolutamente lo mismo.

Anatomía comparada de dinosaurios y aves (entre ellos, los hoacines)
Anatomía comparada de dinosaurios y aves (entre ellos, los hoacines)

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domingo, junio 02, 2019

Las rayas de la cebra, el repelente de insectos más eficaz de la sabana

Unas vistosas rayas antipicaduras
Unas vistosas rayas antipicaduras
Cuando llega el verano y el calor, a parte del molesto sudor llegan con él nuestros queridísimos amigos los mosquitos, con sus ganas locas de hacer de nuestros rollizos cuerpos unos incomparables alfileteros de sastre. Sea como sea, y aunque sintamos que somos una diana con patas para ellos (o mejor dicho, ellas), estos adorables bichitos no solamente nos atacan a nosotros, sino que todo bicho viviente -sobre todo mamíferos- más grandes que ellos somos susceptibles de sucumbir a su picadura, algunos literalemente (ver Una solución al mosquito tigre). Y hasta tal punto son molestos o peligrosos que algunas especies han desarrollado técnicas para evadirse de ellos, es el caso de las cebras y sus vistosas rayas.

El picotazo del tábano es temible
El picotazo del tábano es temible
Quien haya tenido oportunidad de “disfrutar” del picotazo de un tábano, seguro que lo recordará durante una buena temporada. No por nada, sino porque este moscardón del tamaño de una avispa, cuando te pica, te pega un castañazo aún más fuerte que el de la avispa, roncha aparte. Por suerte, en las ciudades no son muy habituales, y acostumbran a concentrarse en las zonas rurales, donde los grandes animales, sobre todo los caballos, tienden a atraerlos como si fueran la miel. Ahora, imagínese tener que soportar decenas de estos bichos, junto a moscas piconas y otros mosquitos, todos ellos sedientos de sangre día sí y día también; por muy dura que sea tu piel, al final la vida se te hace imposible. E igual que los domésticos, los salvajes.

Caballo rascándose las picaduras
Caballo rascándose el lomo
En el caso de las cebras, lo que siempre ha atraído de ellas han sido sus curiosas rayas blancas y negras, las cuales han llevando de cráneo a los investigadores para adivinar cual era la finalidad de dicho “discretito” estampado. La teoría de que era para equivocar a sus enemigos parecía ser la que tenía más éxito -aunque tampoco tenía demasiado sentido “camuflarse” con unos colores tan llamativos- , pero en 2014, un equipo de investigadores de la Universidad de California llegó a una curiosa conclusión: eran para espantar a los tábanos y las moscas tse-tse. Pero... ¿cómo llegaron a semejante conclusión? La estadística y la geografía tenían mucho que decir en este asunto.

Profesor Tim Caro
Profesor Tim Caro
Conocido el serio problema que tenían los caballos y otros equinos en todo el mundo a cuenta de los tábanos, el equipo comandado por el biólogo norteamericano Tim Caro, se dedicó a cruzar los datos estadísticos entre las zonas del mundo con mayor concentración de moscas picadoras, y las zonas de mayor profusión de equinos salvajes rayados (subespecies de cebras, asnos y caballos). Los resultados fueron sorprendentes.

Las moscas son un serio problema
Las moscas son un serio problema
Efectivamente, el estudio dio como resultado que la gran mayoría de caballos con rayas se concentraban en las zonas más expuestas a las picaduras de grandes moscas, extrapolándose que los equinos salvajes de aquellas zonas habían desarrollado aquellos estampados como forma de evitar el picotazo continuo de aquellos insectos. Y es que, a una mayor proporción de picotazos, no solo era mayor la molestia, sino también la posibilidad de morir por el contagio de una enfermedad transmitida por esos molestos animales, por lo que la evolución (ver El curioso trampantojo biológico de la pata de un caballo) se dirigió hacia la dirección en que las cebras se ahorraban un tanto por ciento importante de posibles picaduras mortales. No obstante... ¿cómo puede afectar el color del pelaje de las cebras en las moscas, aún sabiendo que el pelo es más corto que el pico del tábano?

En la cebra, las moscas atacan menos
En la cebra, las moscas atacan menos
Según estudios efectuados a posteriori con moscas y mosquitos, a parte de que se puedan sentir atraídos por nuestros cuerpos por el CO2 expelido con la respiración o por nuestro calor corporal, estos simpáticos amiguitos alados se ven atraídos en un primer momento por lo que ven. De esta forma, maniquíes de color marrón atraían a primera vista a los “chupópteros” hasta 10 veces más que sus homólogos rayados, por lo que se demostraría la eficacia del estampado del pelaje de las cebras para garantizar un mayor grado de supervivencia de la especie.

Así, que ya lo sabe, cuando en verano se sienta el foco de atracción de moscas, mosquitos y bichitos picadores varios, vístase a rayas blancas y negras para emular a las cebras. Igual no evitará que le dejen hecho un cristo (aunque yo he comprobado empíricamente que con ropas blancas, los mosquitos tigre atacan menos), pero siempre podrá decir que el “animal print” es tendencia: las rayas de las cebras lo demuestran y millones de años las avalan.

Una forma de evitar los picotazos imitando a las cebras
Una forma de evitar los picotazos imitando a las cebras

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sábado, mayo 25, 2019

El impuesto sobre las barbas o la forma de modernizar Rusia a la fuerza

El zar no gustaba de las barbas
El zar no gustaba de las barbas
Aunque ahora parece que ya va de bajada, hace no mucho que se puso de moda que los hombres lleváramos barbas pobladas, convirtiéndose poco menos que en una obligación social. El fenómeno, conocido como "hipster" hizo que allí donde se mirara que había un hombre, las barbas fueran las reinas. Barbas por aquí, barbas por allá, barbas por acullá... el hecho de calzar una poblada melena en el mentón se convirtió en algo que superaba la opción personal y, bien al contrario, era el síntoma evidente de la falta de criterio de la masa frente a las interesadas modas que marcaban los cuatro "influencers" del momento. Personalmente gasto una permanente perilla desde el 2010, pero cuando el rebaño masculino empezó a dejarse las barbas sin ton ni son, yo mismo hubiera rapado las barbas al cero a más de uno. Sea como sea, esta fobia por las barbas (también conocida como pogonofobia) no es cosa nueva, y el mismo zar Pedro el Grande llegó a estar tan en contra del pelo facial que puso un impuesto a aquellos que llevaran barbas. No obstante, aunque el asunto puede parecerle una banalidad, le puedo asegurar que tan conocido zar tenía sus poderosas razones para hacerlo.

Popes ortodoxos
Popes ortodoxos
La Rusia del siglo XVII, si bien era casi tan grande como lo es en la actualidad, la realidad era que, a nivel internacional, su peso específico era poco, por no decir nulo. El hecho de ser un país en que las tradiciones asiáticas se mezclaban sin solución de continuidad con las europeas hacía que la sociedad rusa, eminentemente rural y pobre, fuera tradicionalista y religiosa hasta el extremo. Esta situación, propiciada por el aislamiento secular de los pueblos perdidos en la inmensidad de las grandes estepas rusas, acabó creando un país de espaldas a la modernidad y alejado de los escenarios donde se disputaba la geoestrategia mundial.

Pedro I de Rusia
Pedro I de Rusia
Cuando Pedro el Grande accedió al poder en solitario en 1696 (desde 1682 había sido zar junto con su hermano, Iván V), él, que había viajado por Alemania, Francia e Inglaterra y había visto la grandeza de las culturas de esos países, decidió que ya estaba bien de tanta tontería. Quería que Rusia formase parte de los países más desarrollados de Europa, pero para ello tenía que actualizarse de forma urgente, tanto a nivel de administración del estado como social (ver La Tsar Kolokol, la campana más grande del mundo). Evidentemente, una sociedad cerrada, neofóbica y tradicionalista hasta la nausea como era la rusa de aquel entonces, no iba a poner las cosas fáciles. Y lo sabía.

Boyardos rusos
Boyardos rusos
En el convencimiento de que el hábito no hace al monje, pero ayuda a hacérselo creer, Pedro el Grande impuso a su corte toda una serie de reformas en el vestir tradicional de esas élites, con la intención de dar una imagen más occidental de lo que estaba dando hasta el momento. La idea era que la aristocracia, en tanto que “vip's” de la vida social rusa, sirviesen de ejemplo para sus súbditos y, por mimetismo, éstos modernizasen sus vestimentas hacia un estilo más “civilizado”, dejando de lado la imagen de mongoles de las estepas que llevaban por costumbre. Los jóvenes, más abiertos a cambios y novedades que los mayores, enseguida adoptaron los nuevos estilismos, pero los adultos no estaban tan dispuestos a ceder ante las nuevas tendencias. Una de esas costumbres ancestrales que los refractarios nobles rusos no estaban dispuestos a admitir era la de raparse las tradicionales y largas barbas. Barbas que los hombres mantenían en sus caras desde que se casaban debido a que, para aquella gente era algo sagrado. Según ellos, había muchos ejemplos en la Biblia sobre las barbas y, sobre todos ellos, la historia de Sansón, el cual perdió su fuerza con el corte de su pelo.

Barba tradicional boyarda
Barba tradicional boyarda
Pedro I, ante la negativa de una parte de su corte (los boyardos) a admitir ningún cambio modernizador -eran eslavos y rehuían de cualquier contacto con el occidente europeo- decidió ponerlos a la moda por fuerza, imponiendo toda una serie de gravosos impuestos a los que se entestaran en seguir con su estilo “garrulo”. Y uno de ellos, implantado en 1698, fue destinado a gravar las barbas. No hace falta decir que, en cuanto les tocaron el bolsillo, las pelambreras faciales cayeron como las hojas en otoño. La verdad es que, calzar una barba, fueras o no noble (el impuesto valía tanto para los pobres como para los ricos), no era exactamente barato.

Moneda acreditativa del pago del impuesto sobre las barbas
Moneda acreditativa del pago
Según la documentación que nos ha llegado hasta la actualidad, los ricos empresarios tenían que pagar 100 rublos al año, la gente de la corte y militares, 60 rublos, los ciudadanos de Moscú, 30 rublos y los campesinos, que no tenían para pagar una tasa anual, tenían un peaje de 2 medios kopek (un kopek, vamos) cada vez que entraban ¡o salían! de las ciudades. Si tenemos en cuenta que un rublo de aquel entonces valdría hoy unos 12 euros y un kopek valdría 0,12 euros, hagan ustedes cuenta del pico que les costaba mantener la barba a los ricos y a los pobres de solemnidad.

Cosacos tradicionalistas (1899)
Cosacos tradicionalistas (1899)
De esta forma, a las puertas de las ciudades más grandes de Rusia -más que nada Moscú- los funcionarios del zar controlaban que la gente vistiera según la etiqueta impuesta por Pedro el Grande y los barbudos se dejaran su peludo peaje. Los que habían pagado su impuesto, enseñaban  una ficha especial en plata que demostraba que estaba al corriente de pago ¿Y si se negaban a pagar? Sencillo... se les rapaba la barba quisieran o no. Para algunos era tan doloroso desprenderse de ellas, que las recuperaban cuidadosamente para que fueran incluidas en sus ataúdes ya que, según cuentan los cronistas, pensaban que no entrarían al cielo si no tenían sus barbas con ellos en el momento de su entierro. La medida, como puede comprender, funcionó a la perfección pese a la oposición frontal de algunos barbudos recalcitrantes. Tal fue el caso de los aguerridos -y muy tradicionalistas- cosacos.

Estatua de Pedro I en San Petersburgo
Estatua de Pedro I en San Petersburgo
El impuesto a las barbas se mantuvo hasta 1772 y sirvió para que el zar Pedro I forzara a la población a modernizarse, así como para minar el poder de los aristócratas más reaccionarios que se oponían a su acercamiento hacia las potencias occidentales. El zar, además de la vestimenta y las barbas, dio la vuelta a Rusia como si fuera un calcetín, haciendo una renovación total de la administración rusa, la educación impartida, la economía, el ejército y la estructura de la corte, modificando incluso los títulos nobiliarios. La occidentalización forzada por Pedro el Grande llegó hasta la creación de una ciudad a orillas del Báltico, San Petersburgo (también conocida durante muchos años como Leningrado), para poder tener una comunicación directa con las potencias europeas.

Antigua estatua de Pedro I en Riga
Antigua estatua de Pedro I en Riga
El zar Pedro I, de esta manera, está considerado el gran modernizador de Rusia, ordenando su reino respecto los estándares más avanzados que se daban en aquel momento. No obstante tanto avance, si algo no avanzó en nada fueron los derechos y libertades de la ciudadanía, ya que, lejos de suprimir barreras, Pedro el Grande quiso remarcar las diferencias de clase para asegurar su poder. Sus siervos, sin barbas y vistiendo a la moda occidental, fueron acogotados aún más si cabe, condenados a vivir unas vidas miserables que se diferenciaban bien poco de las de los esclavos. Una situación que, tiempo a venir, formaría el explosivo caldo de cultivo (ver Khodinka 1896, cuando hambre y postureo se unieron mortalmente) que acabó en una de las revoluciones más famosas y trascendentes de la Historia: La revolución rusa.

Caricatura de la época sobre el corte de barbas
Caricatura de la época sobre el corte de barbas

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domingo, mayo 19, 2019

Eurovisión 2019: la venda que no cae

Los 22. Nada nuevo bajo el sol
Los 22. Nada nuevo bajo el sol
He de reconocer que esta edición del festival de Eurovisión, que le ha tocado celebrar a Israel, me ha dejado bastante frío. La calidad de las canciones presentadas era muy bajo y habían pocas que salieran del marasmo general. De hecho, he tenido verdaderos problemas para escoger cuáles serían las posibles ganadoras, pero es que, cuando he visto la favorita del público y la de las casas de apuestas, poco menos que me he echado a temblar. La española, saliendo en el número 26 y último (la cosa ya prometía), por simple contraste me ha hecho pensar que quedaría entre el 10 y el 13. Finalmente ha quedado el 22 con 60 puntos; nada nuevo bajo el sol.

John Lundvik (Suecia)
John Lundvik (Suecia)
Dentro de una edición mediocre, en que había demasiada cosa insulsa y mala de solemnidad (Grecia, Eslovenia, Israel, Malta, Alemania...) pocas canciones destacaban de la tabla rasa general del festival. Los suecos más negros que Legrá, el guaperas amante del flamenco de Azerbaiyán, el musulmán italiano y el grupo de Noruega con un rapero lapón nieto de un onubense de Ayamonte, eran de lo poquito que se salvaban, aunque ninguna llegará a quedar en el olimpo de las eurovisivas inolvidables.

La australiana... pinchada de un palo
La australiana... pinchada de un palo
En el sector “friki” tan solo han aparecido el "tecno-punk anticapitalista" de los islandeses -que han provocado la ira del público durante las votaciones cuando han salido con sendas banderas palestinas-, el inclasificable representante francés con bailarina obesa incluida, las australianas colgadas de un palo y, como destacable, la representación española, que con el pegadizo ska “La venda” interpretada por Miki, encandiló al público pero, visto lo visto, no a los jurados ni votantes. Si la venda no cae y nos entestamos en llevar productos de consumo interno, pasan esas cosas. Por suerte, ya ni se dignan a comentar la jugada en el "postpartido". Como diría el juez Marchena, mucho mejor.

Duncan Laurence (Países Bajos)
Duncan Laurence (Países Bajos)
Esta mediocridad se ha hecho patente en el momento de las votaciones, en que los 6 primeros han ido muy a la zaga, siendo al final el televoto el que ha decantado el ganador, dando la victoria al favorito y, para mi gusto, soso representante de Países Bajos. Televoto que ha permitido sacar a España del último puesto en que estaba -los 41 jurados profesionales solo le han dado 7 puntos- y meter a Alemania con sus “hermanas Sister” -al no darle ni un punto el televoto- en el farolillo rojo. El ser del Big Five siempre es un handicap (ver Eurovisión 2016: el handicap de ser del Big Five).

Madonna...¿o Sara Montiel?
Madonna...¿o Sara Montiel?
Curiosamente, la máxima expectación estaba fuera del escenario israelita, no solo por las amenazas yihadistas, sino por la presencia en directo de la sexagenaria e incombustible Madonna. Una Madonna que, sin despeinarse y con su nuevo look de parche en el ojo al estilo pirata, ha cantado (como una graja, todo sea el decirlo) el "Like a Prayer" y, ya un poco más en su línea, una nueva canción de su último trabajo Madame X. Los años no pasan en balde, aunque resulta curioso que cada vez más se parezca a Sara Montiel.

En definitiva, una edición que no pasará a la historia, pero que, seguro no olvidará este verano cuando, en todas las ferias de pueblo y bares musicales salte hasta la extenuación la canción española. Eso de ganar Eurovisión, si acaso, ya se lo dejamos a otros países.

Mejor.

Divertida, pero no gustó en Europa
Divertida, pero no gustó en Europa

martes, abril 23, 2019

Sant Jordi 2019, Día del Libro y de la Rosa

Hoy, 23 de abril, es Sant Jordi (San Jorge para los hispanoparlantes), y en Catalunya -como ya sabéis todos- es tradición que los hombres regalen una rosa a las mujeres y las mujeres, a su vez, regalen un libro a los hombres. Ello ha sido óbice para que este día se haya convertido en el Día del Libro. Y aunque el día se ha levantado pirriosillo por estos lares, la gente está cumpliendo con la tradición. Tradición que cada uno se toma como mejor les parece, y así, como hay tantos tipos de familia como personas, hay parejas que se regalan libros, rosas, lo uno y lo otro, o lo que mejor les venga en gusto... sin olvidar a los más "siesos", los cuales, "desaboríos" como ellos solos, no se regalan nada.

Sea como fuere, no quisiera, en tanto que un servidor es perteneciente al gremio de los ajuntaletras, dejar de felicitaros este día con las pertinentes rosas...

Manojo de rosas
Para ellas o ellos, al mejor gusto

...y el pertinente libro que, para qué nos vamos a complicar, os ofrezco mi última obra "1001 Curiositats del Baix Llobregat i l'Hospitalet" y que os invito a leer.

1001 Curiositats del Baix Llobregat i l'Hospitalet
Para todo el mundo

Eso sí, mi especial recomendación para los 4 jinetes de la "poca leche" del debate electoral de TVE1 de ayer -y que tendremos el inmenso disgusto de volver a padecer hoy en Antena 3-, es el siguiente libro...

Libro "Me tenéis hasta los cojones"

Que, aunque parezca mentira, no es un meme, sino un libro verdadero que, como el mío, podréis encontrar en la FNAC.

¡¡¡Feliz Sant Jordi!!!

miércoles, abril 10, 2019

Hoy, cuento: El refresco

La necesidad de aquella empresa era acuciante. Las ventas de aquellos refrescos, que antaño tenían tanta tirada, habían bajado estrepitosamente y, si no eran capaces de remontarlas, acabarían por tener que cerrar. Toda la gente que trabajaba allí, caso de no variar el negro rumbo de colisión que se preveía en el horizonte, se verían sin su única forma de vida. Se tenía que hacer alguna cosa.

Ante la perspectiva de echar el negocio al traste, los "capos" decidieron poner el grupo de científicos encargados del I+D de la empresa a mover sus neuronas para, así, conseguir mejorar los resultados de sus ventas. Los agentes comerciales ya hacían su trabajo con fruición y ahínco, pero el producto también tenía que tener una calidad suficiente que facilitase su venta. Y la que tenía en aquel momento no era suficiente.

Así las cosas, aquellos científicos, presionados por sus superiores y por el peligro de verse en la calle de la noche a la mañana, decidieron poner toda su alma, todo su conocimiento, toda su diligencia, en conseguir la perfección hecha refresco.

Trabajaron mañana, tarde y noche durante días. Mezclaron todo tipo de hierbas buscando la excelencia en aquella bebida. Una bebida tan buena, refrescante y adictiva que consiguiera enganchar a quien lo probase.

Agua de aquí, agua de allá, este aditivo, aquel otro, esta mezcla de raíces, aquella infusión de cortezas, aquella receta, aquella otra...

De improviso, en una de aquellas miles de catas, vomitivas unas, mediocres otras, se encendió la luz. Una de las combinaciones, forzosamente estrambóticas de puro desespero por no poder hallar la piedra filosofal de los refrescos, tenía la proporción áurea del éxito. ¡La habían encontrado!

La bebida era tan efectiva, tan especial, que todo aquel que la probaba quedaba prendado por su olor, por su sabor, por su textura... por todo. Maridaba con cualquier alimento que se comiera e incluso era el complemento ideal para muchos perfumes. Era un auténtico milagro de la naturaleza que los jefes de aquella empresa, prendados como estaban de su propio refresco, no vacilaron un momento en ponerlo a la venta de forma masiva. Las ventas se dispararon.

Tal fue el éxito, que la fábrica no solo no expulsó a la gente, sino que amplió la plantilla, amplió la planta embotelladora y hasta agotó la fuente de agua que suministraba el líquido elemento base del refresco. Una mañana, sin previo aviso, un tremendo ruido invadió el edificio. La policía, armada hasta los dientes, había penetrado en el interior de las oficinas y, apuntándoles con sus armas automáticas, a gritos hicieron tirarse a todo el mundo al suelo. Detenidos, fueron juzgados y encarcelados de por vida.

Sin pretenderlo, habían dado con la droga más potente del mundo.


Tenían que conseguir la perfección hecha refresco
Tenían que conseguir la perfección hecha refresco

sábado, abril 06, 2019

Matome Ugaki, el épico último kamikaze de la Segunda Guerra Mundial

Ataque kamikaze
Ataque kamikaze
Una de las principales limitaciones que tienen las policías y los cuerpos de seguridad para luchar contra el integrismo es que muchos de sus adeptos, a falta de mejor herramienta, no dudan en inmolarse en mor de sus convicciones, ya sean religiosas, políticas o éticas, y ante esto no hay negociación posible. Los japoneses, durante la Segunda Guerra Mundial, fueron el ejemplo más claro de esta casuística, con los conocidos como kamikazes. Soldados que, atrapados entre la espada del honor ancestral del guerrero samurai y la pared del avance del ejército norteamericano, no dudaron en sacrificarse de forma épica lanzándose contra el enemigo por tierra, mar (ver Los Kaiten, los kamikazes submarinos japoneses) y aire cuando vieron la partida perdida. Tal fue el caso del vicealmirante Matome Ugaki, el cual, tras la rendición de Hirohito, hizo caso omiso a su mandato y se lanzó contra las fuerzas yanquis en un viaje sin retorno. Es el conocido como "último kamikaze".

Tuvieron efectos psicológicos
Tuvieron efectos psicológicos
A principios de febrero de 1945, las fuerzas japonesas en el Pacífico, a pesar de luchar contra los aliados como gato panza arriba, veían que la guerra estaba perdida. La imposibilidad de construir barcos, aviones y diferente material de guerra al mismo ritmo que lo hacían sus contrincantes hacía que, a cada día que pasaba, se encontrasen un poco más en desventaja. La dificultad de aplicar novedades tecnológicas en el campo de batalla tal y como estaban haciendo los EE.UU., era un plus de inconveniente que era imposible de superar. En esta situación tan desesperada, en que el código de honor del soldado japonés (el bushido) no observaba la rendición en ningún caso, el lanzar aviones pilotados por pilotos suicidas contra los barcos americanos se vio como la única forma de parar la más que posible intención aliada de invadir Japón.

Despedida con flores
Despedida con flores
En esta tesitura, el vicealmirante Matome Ugaki fue encargado por el alto mando nipón de comandar la 5ª flota aérea japonesa, situada en la isla de Kyushu (al sur de Japón) dedicándose desde este punto a enviar centenares de operaciones kamikazes contra la marina norteamericana -sobre todo contra barcos de transporte y portaaviones, que eran especialmente delicados y estratégicos- que se estaba acercando peligrosamente a la isla de Okinawa, a unos 550 km al sur del archipiélago japonés.

Matome Ugaki
Matome Ugaki
Los efectos de estos ataques eran devastadores para los aliados, no tanto a nivel material como psicológico, aunque para quien resultaron catastróficos fueron para los propios japoneses, ya que perdían los aviones y, lo que era peor, los pilotos y su valiosísima experiencia. Una fuerza técnica y humana que era totalmente irremplazable. La toma de Okinawa, la entrada en la guerra de la Unión Soviética y los dos bombazos atómicos acabaron por convencer al emperador Hirohito de que no valía la pena seguir con la guerra, por lo que el 15 de agosto de 1945 a las 12 del mediodía, y tras una declaración radiodifundida, Japón se rindió.

Bebiendo sake antes de morir
Bebiendo sake antes de morir
Semejante golpe bajo al honor castrense japonés hizo que hubiera, entre los altos mandos, conatos de rebelión para impedir la rendición a toda costa (ver El golpe de estado contra Hirohito para evitar que Japón se rindiera) y una auténtica "epidemia" de suicidios rituales entre las más altas figuras militares japonesas, al no poder haber evitado la vergüenza de la deshonrosa derrota y no poder soportar el verse juzgados y humillados por los vencedores (ver El periodístico festín de hienas del suicidio del General Tojo).

Firma de la rendición
Firma de la rendición
Tras oír el comunicado del emperador, Ugaki, desoyendo el mensaje de Hirohito, decidió que, como no había recibido ninguna comunicación "oficial" obligándole a finalizar los ataques, decidió comandar él mismo un último ataque contra los invasores norteamericanos. Pese a las protestas de sus subalternos, que le reprocharon que tomara tan drástica decisión cuando la posguerra necesitaría de su experiencia y liderazgo, Ugaki se preparó para el ataque, encontrando el apoyo de 22 soldados nipones dispuestos a pilotar sendos 11 biplazas hacia su trágico destino.

Ugaki antes de su "última misión"
Ugaki antes de su "última misión"
De esta forma, Ugaki, vestido de verde oscuro, sin ninguna condecoración ni emblema de su rango y equipado simplemente con unos binoculares y una ceremonial espada corta, se hizo una última honrosa foto y tomó el lugar de un suboficial encargado de la radio en uno de los aviones. El suboficial, un tal Akiyoshi Endo, se enfadó como una mona y se negó a ser dejado en tierra por lo que, encastrados tres en un avión de dos plazas, emprendieron, tras los rituales tradicionales, su última batalla por el honor japonés. Tres de los once aviones volvieron por problemas técnicos y, a las 19.24 h se recibió un último mensaje del bombardero Yokosuka D4Y de Ugaki, en que se informaba de que iniciaba un ataque a un barco americano. Nunca más se supo de ellos.

Bombardero Yokosuka D4Y
Bombardero Yokosuka D4Y
A la mañana siguiente, una patrulla americana en la isla de Iheya, en Okinawa, descubría los restos de un avión humeante con tres tripulantes muertos, uno de los cuales, vestido de verde oscuro, tenía la cabeza destrozada, le faltaba un brazo y estaba acompañado por una espada corta. No se sabe exactamente qué pasó ya que, durante aquellas horas, la marina estadounidense no documentó ningún ataque kamikaze a sus tropas. Sea como sea, algunas versiones apuntan a que, ante la falta de objetivos a su alcance, intentó impactar contra un transporte de tropas, sin mucho éxito. Los otros siete habrían caído al mar, posiblemente derribados por cazas americanos, aunque no ha quedado documentación al respecto.

Pilotos kamikazes preparados
Pilotos kamikazes preparados
Según parece el vicealmirante Ugaki se suicidó no tanto por una cuestión de honor personal -que también- sino por la vergüenza de haber sacrificado la vida de tantos valientes pilotos y no haber sido capaz de conseguir los objetivos propuestos. Sea como sea, Japón resultó derrotada en una guerra en que el fanatismo imperialista y un arcaico modo de concebir la guerra no le dejó más salida que luchar hasta el final. Matome Ugaki, de esta forma, ha quedado para la historia como el último de los  kamikazes de la Segunda Guerra Mundial. Kamikazes que, si bien no fueron capaces de dar la vuelta a la tortilla, marcaron con su sacrificio el espíritu de toda la sociedad nipona posterior; convirtiéndose, de rebote, en un ejemplo de abnegación, disciplina y dignidad humanas que jamás ha de volverse a utilizar para hacer el mal, sino para hacer avanzar la humanidad.

Morir matando. Una cuestión de honor
Morir matando. Una cuestión de honor

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