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jueves, marzo 21, 2019

Condorcet, Robespierre y la tortilla que delató a un matemático fugitivo

Una tortilla tuvo la culpa
Una tortilla tuvo la culpa
Aunque la lógica indica que la tendencia de la humanidad tendría que ser eliminar las diferencias entre ricos y pobres, la verdad es que esta utopía cada día es más utópica porque en vez de bajar, el número de pobres no hace más que subir. Esta situación hace que los ricos y poderosos formen una élite cada vez más exclusiva que copa las parcelas de poder y los encierra en su Olimpo particular, dándose casos tan sorprendentes como el de Zapatero ignorando el precio de un café en la calle. Si a esto se le une un componente intelectual, ya el asunto llega al cúlmen y pasa lo que le pasó al político, matemático y filósofo francés Nicolas de Condorcet, el cual, huyendo de Robespierre y sus secuaces, fue capturado por haber pedido una tortilla para comer. Le invito a seguir leyéndome, porque le aseguro que tiene huevos la cosa.

Rey Luis XVI
Rey Luis XVI
A finales del siglo XVIII, Francia era un auténtico caos. La monarquía borbónica representada por un Luís XVI en quiebra se aferraba al poder pese a que sus súbditos pasaban más hambre que un caracol en un espejo. Paralelamente, la burguesía, enriquecida gracias al comercio y a la incipiente industria reclamaba su espacio de poder, pero chocaba con la aristocracia y el clero, los cuales, ejerciendo sus privilegios tradicionales, copaban el poder pese a estar más arruinados que don pepito. Y, como era de esperar, todo este potaje social acabó explotando en 1789 en forma de revolución. La Revolución Francesa, más concretamente.

Toma de la Bastilla
Toma de la Bastilla
Tras la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, una élite social, política e intelectual -en parte procedente de la misma aristocracia- vio la posibilidad de dar un vuelco a la situación y, apoyando la revolución, emprender toda una serie de mejoras sociales que hicieran una sociedad más justa y equitativa (ver La historia del metro o cuando la globalización se volvió necesaria). Reventada la antigua estructura en que estaba dividido su parlamento (la Asamblea Nacional), la nueva asamblea, elegida por sufragio universal -masculino, claro- promulgó la Declaración de los Derechos Humanos como ley fundamental a partir de la cual crear una nueva sociedad. Una nueva constitución fue también preceptiva  aunque a no todo el mundo le gustaba.

Nicolas de Condorcet
Nicolas de Condorcet
El rey Luís XVI, que no había sido depuesto, sino forzado a aceptar el nuevo orden social, no era muy amigo de estas exquisiteces sociales, más que nada porque a nadie le gusta que, de la noche a la mañana, le quiten todo el poder y se lo den a cuatro desarrapados -por más que fueran el 80% de la población (ver ¡Muera la libertad!... y no era una broma). Ello implicó que, si bien por delante hacía el paripé democrático (aunque vetaba todas las resoluciones que no le interesaban), por detrás se entretenía en buscar -y encontrar- el apoyo de todas las monarquías absolutistas europeas contra el nuevo orden francés. No por ninguna simpatía con el rey francés, sino porque no les llegaba la camisa al cuerpo de pensar que el ejemplo revolucionario galo llegase a sus países. Amenaza muy real, ya que era uno de los objetivos de los políticos revolucionarios. No obstante, el intento fallido de huida de Luís XVI y María Antonieta el 21 de junio de 1791, dejó claro del palo que iba el rey, provocando su detención. El invento de la monarquía constitucional había fracasado.

Ejecución de Luis XVI
Ejecución de Luis XVI
Ante la traición del rey, la Asamblea Nacional abolió la monarquía y declaró la república, por lo que el futuro de Luís XVI pendía de un hilo. No obstante, el control de la asamblea por parte de los girondinos, burgueses federalistas y a favor de una monarquía constitucional -entre los que destacaba  Nicolas de Condorcet- permitía que el monarca permaneciera con vida. Una posición que, como puede imaginar, hacía las delicias de los radicales jacobinos que, liderados por Maximilien de Robespierre, eran centralistas, republicanos, favorables a la ejecución del rey y con el apoyo de las capas más populares de la sociedad. La amenaza de intervención exterior provoca la radicalización del pueblo, que ve peligrar la revolución, lo que lleva a los diputados a juzgar a Luís XVI y, el 21 de enero de 1793, a hacerle perder la cabeza. Literalmente.

Las guillotinas sacaban humo
Las guillotinas sacaban humo
Las escaramuzas bélicas de los países amigos del descabezado rey, España y Austria sobre todo, y el caos interno de la sociedad francesa, hace que el pueblo bajo más revolucionario -los sans culottes- acabe por hacer que la rama más radical de los jacobinos domine la Asamblea. De esta forma, Robespierre y sus acólitos, para asegurar la pureza de la revolución, instauran un régimen terrorífico (La Terreur) en que las guillotinas sacan humo de tanto eliminar elementos contrarrevolucionarios. El único inconveniente era que todo el que no era favorable a sus ideas, era contrario y, por tanto, aspirante a decapitado. Y los girondinos, en tanto que contrarios a la pena de muerte del rey, eran unos candidatos perfectos. Nicolas de Condorcet, cumpliendo todos los requisitos necesarios (moderado, contrario a la pena capital, a favor del voto femenino y ex-presidente de la Asamblea), teniendo un especial cariño a su cuello, por el cual habían puesto precio, decide huir.

Maximilien de Robespierre
Maximilien de Robespierre
Así las cosas, Condorcet se refugia en París en casa de la viuda del escultor Louis-François Vernet durante 9 meses, donde aprovecha para escribir su libro más famoso. No obstante, los revolucionarios le estaban pisando los talones, por lo que permanecer en casa de Madame Vernet la ponía en un riesgo que no estaba dispuesto a permitir. Nicolas de Condorcet, visto lo visto, el día 5 de abril de 1794 escapa vestido de forma harapienta esperando llegar a casa de unos amigos, pero no los encuentra y se pasa todo el día vagando por ahí... hasta que le entra “gazuza”. 

Revolucionarios Sans-culottes
Revolucionarios Sans-culottes
Como el hambre le apretaba, entró en una tasca de mala muerte del pueblo de Clamart (a pocos kilómetros de París), donde pidió para comer una tortilla, pero no se esperaba la pregunta del mesonero: ¿De cuantos huevos? Cagada la hemos. Acostumbrado a la vida cómoda de la alta política y la intelectualidad, si algo ignoraba de forma total eran las cosas de casa y, sobre todo, las cosas de cocina de la clase más baja. Y como la ignorancia es atrevida, sin encomendarse a ningún santo, respondió al mesonero: ¡Doce huevos! El mesonero, ojiplático ante el tamaño bárbaro de aquella tortilla para una sola persona, procedió al servicio. Y no fue al único al que llamó la atención.

Tantos huevos llamaron la atención
Tantos huevos llamaron la atención
En la mesa de al lado, un par de sans-culottes estaban tan sorprendidos como el camarero, porque aquello no era ni medio normal. Pero fue cuando Condorcet pagó el servicio con una moneda de oro, que los dos hombres vieron que aquel andrajoso, de pobre tenía poco. Y como la caza del aristócrata en fuga estaba de moda durante aquellos días, procedieron a su detención. Una detención que duró tan solo tres días, dado que, al tercero, apareció en su celda muerto en extrañas circunstancias.

Muerte de Condorcet
Muerte de Condorcet
Ya se hubiera suicidado o por haber sido “suicidado”, la revolución acabó con uno de los intelectuales moderados más valiosos del país por el simple hecho de pensar diferente y ver enemigos en todas las esquinas. Condorcet, se descubrió por no saber de cuantos huevos se hacía una tortilla para uno, encerrado como estaba en su particular burbuja intelectual que algunos confundieron con un elitista y contrarrevolucionario Olimpo. Sin duda, un ejemplo más de lo malo que es la ignorancia -en cualquiera de sus formas- y, sobre todo, de lo malo que es que la radicalidad -en cualquiera de sus formas- tome el mando porque, cuando la estupidez congénita toma el poder, la misma sociedad que la ha provocado será la que la sufra (ver Rumanía o cuando la austeridad extrema destruyó un país).

¿El karma? No lo se, pero Robespierre acabó guillotinado. Piense usted lo que quiera.


Casa en Bourg-la-reine donde murió Condorcet (1914)
Casa en Bourg-la-reine donde murió Condorcet (1914)

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jueves, marzo 07, 2019

El Charrán ártico, 22.000 km en busca del sol eterno

Charrán ártico
Charrán ártico
Las migraciones de los animales son un espectáculo natural que muy frecuentemente podemos ver en nuestras pantallas debido al especial atractivo que produce a nuestros profanos y urbanitas ojos. Todo tipo de animales, desde ñus a palomas o de golondrinas a tortugas nos ofrecen una exhibición de esfuerzo y constancia que les hace desplazarse miles de kilómetros en busca de mejores terrenos donde criar o alimentarse. No obstante, entre todos los animales que se dedican a viajar por el planeta periódicamente, hay uno que es, con diferencia, el rey: el charrán ártico.

Charrán alimentándose
Charrán alimentándose
El charrán ártico (Sterna paradisaea) es un pájaro mediano de la familia de las gaviotas que, con sus 100 gm de peso, 35 cm de largo y 80 cm de punta a punta de las alas, ostenta el récord mundial de migración anual más larga por encima de cualquier otro animal (ver El mito no tan mito del suicidio masivo de los lemmings) sobre la superficie de la Tierra. Y, la verdad, que no es para menos, ya que para esta pequeña bola de plumas el planeta se le queda pequeño.

El hielo es su medio ambiente
El hielo es su medio ambiente
Nuestro pequeño héroe, como bien dice su nombre, acostumbra a vivir en las orillas del Océano Glacial Ártico, por lo que se puede encontrar en las costas boreales de Siberia, Canadá, Groenlandia o Escandinavia (ver El curioso efecto de las aguas muertas). Sin embargo, en cuanto se acaba el verano, coge la familia, el hatillo y se va a buscar tierras más benignas para él. En el caso del charrán, esto significa irse a las costas de... la Antártida.

Nidos pequeños y poco elaborados
Nidos pequeños y poco elaborados
Efectivamente, el charrán cuando acaba el verano boreal y ha terminado la temporada de reproducción en el gran norte, se va en busca del verano austral, donde tiene sus territorios de invernada, haciendo la friolera de más de 22.000 km en un viaje que le lleva unos dos meses. Lo más asombroso del caso es que, en cuanto acaba el verano austral, el charrán vuelve a su terruño de origen en las tierras árticas, lo que comporta hacer una vuelta completa a la Tierra cada año. Y es que, parece que le guste tanto el sol, que va constantemente buscando aquellos sitios donde no se llega a poner nunca el astro rey.

Polluelo de charrán ártico
Polluelo de charrán ártico
Justamente por el hecho de vivir en las zonas circunárticas el camino que tome para ir hacia la Antártida le es un poco igual, si bien al ser un ave marina, utiliza el Atlántico y el Pacífico para dirigirse a sus "pastos" de invierno. Ello implica que una gran parte del trayecto los pase sobre mar abierto, por lo que su migración es una auténtica proeza biológica, y más si tenemos en cuenta la extrema precocidad de los polluelos de estas aves para comenzar a volar y emigrar.

Rutas de migración
Rutas de migración
En 1928, un pequeño charrán anillado en las costas de Labrador (Canadá) el 23 de julio, fue encontrado en las costas de Natal (Sudáfrica) poco más de 3 meses después. Pero no es el único ejemplo; un charrán anillado en las islas Farne (al sur de Escocia) durante el verano de 1982 cuando todavía no había emplumado, se encontró en Melbourne (Australia) en octubre de ese mismo año. Tanta distancia recorrida anualmente hace que durante su larga vida (puede vivir hasta 34 años), este animalejo pueda recorrer perfectamente la distancia Tierra-Luna de ida y de vuelta, o lo que es lo mismo, casi 800.000 km. Ahí es nada.

Se emparejan para toda la vida
Se emparejan para toda la vida
Sea como sea, el pobre bicho no hace los 22.000 km de una tacada, sino que después de una serie de jornadas por mar abierto, aprovecha las ricas aguas costeras del trópico para hacer un pequeño receso. Así las cosas, se han encontrado charranes en la costa del delta del Níger en África, donde se alimentan a base de pequeños peces y recargan las pilas para poder acabar el viaje, el cual, para más inri, no hacen en linea recta norte-sur. Ello es debido a que aprovechan las zonas de mejores vientos para hacer el gasto mínimo de energía y aprovechar, de paso, la riqueza biológica de las aguas por donde pasan. Auténtica ingeniería viajera.

En definitiva, la vida del charrán ártico es un auténtico ejemplo de constancia y determinación (ver La inaudita proeza de Shackleton), en la cual, por buscar su mejor opción en la vida, no duda en recorrer el mundo entero para alcanzarlo. Un ejemplo a tener en cuenta la próxima vez que se queje porque tiene que desplazarse 20 minutos a su lugar de trabajo.

Un incansable buscador del sol eterno
Un incansable buscador del sol eterno
Art. Rev. 23/12/13 15.47 261v

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domingo, marzo 03, 2019

Hoy, cuento: El bulevar

Aquella plomiza mañana me pesaba en el alma como sólo la soledad sabe hacerlo: con una aplastante frialdad. Pensaba que tomar un poco el aire me permitiría salir, al menos un rato, del agujero negro en que se había convertido mi vida, pero no. El gris asfalto, la contaminación tóxica de los tubos de escape y las macilentas plantas del desértico parterre, no colaboraban a despejarme. Al contrario, me arrastraban a un marasmo de patetismo y decrepitud que me angustiaba. Me asfixiaba.

Sin saber hacia dónde dirigirme, ni si valía la pena seguir adelante, me encontré arrastrando mis pies y mi alma por una larga avenida jalonada de árboles pelados y llenos de cicatrices que tenía los carriles de circulación a los lados. Extrañamente estrecha, si mi melancolía me lo hubiese permitido, hubiera podido tocar ambas hileras de árboles con solo poner los brazos en cruz. Bastante calvario llevaba, como para, encima, haberlo hecho patente para los demás... Caso de que hubiera habido alguien, claro.

Una explosión detrás mío, me extrajo de golpe de mi tupida nebulosa mental. ¿Qué había pasado?

El estallido, que se había producido a un centenar de metros en medio de aquel desolado bulevar, había provocado que el pavimento saltase por los aires levantando una columna de agua de varios metros, tal como si fuese una mina en el mar. Quedé flipando.

Todavía no estaba repuesto del shock que, una segunda explosión se produjo unos metros más adelante, en mi dirección. A los pocos segundos, una tercera, una cuarta y una quinta. Las explosiones se dirigían a toda velocidad hacia mi. Mis ojos no creían lo que estaban viendo; querían huir, pero mi paralizado cuerpo no reaccionaba. Una nueva detonación a menos de cinco metros me hizo reaccionar al final. Huir. Huir a todo trapo. Huir.

Mis cortas piernas no corrían lo suficiente como para dejar atrás aquellas explosiones que me pisaban los talones y una de ellas, de tan cerca, me dejó empapado. Y corrí. Como nunca lo había hecho. Corrí en busca de una salida entre aquella jaula de árboles y setos que dejara zafarme, pero sólo la huida hacia adelante estaba permitida. Correr o morir. No había más escapatoria.

Una eternidad pasó a la vez que mi corazón latía hasta salirse por la boca. Finalmente, un paso cebra me permitió girar y cruzar la calle. ¡Mi salvación! Pero no fue más que un espejismo. Las detonaciones cruzaron por el mismo sitio por donde lo había hecho yo. ¿Qué endemoniada pesadilla estaba viviendo? Estaba muerto en vida, pero tenía que seguir corriendo. Un paso más, un metro más, una pulgada más.

Tomé una calle, tomé otra, giré a izquierda, giré a derecha, pero no podía escapar. Aquellas malditas explosiones que me perseguían de aquella forma tan inmisericorde, me acabarían por coger y volaría por los aires borrando mi triste existencia de este valle de lágrimas. Un exhausto e inoportuno tropezón dio con mis huesos en el suelo. Ya no podía levantarme y rompí a llorar. Un estallido a mis pies que me llenó de miedo, agua y cascotes me dijo que allí se acababa todo. Era el final. Pero...

Había cerrado los ojos y estaba temblando esperando la detonación que me despanzurrara, cuando me di cuenta de que algo raro pasaba. Aquella explosión temida estaba tardando más de lo que debiera. No es que la deseara exactamente, pero me extrañó. Primero el uno y después el otro, abrí los ojos y pude ver que los estallidos habían cesado. Una oleada de alegría nerviosa recorrió mi extenuado y dolorido cuerpo, dándome fuerzas para levantarlo.

Una vez incorporado, me di la vuelta y pude ver algo maravilloso: me encontraba delante de un canal por el que discurría una corriente de agua tan límpida y cristalina que se veían los numerosos peces que nadaban dentro de ella. Un sentimiento de felicidad me llenó el alma.

Ese canal reseguía exactamente el recorrido de mi desesperada huida y, cuando deshice el camino, vi que todo había cambiado. El día, como por arte de magia, se había abierto y lucía un sol despampanante, pero no solo eso, sino que todo aquel gris y mortecino bulevar se había convertido en un canal lleno de vida, donde los antaño mustios árboles flanqueaban el curso de agua henchidos de salud y verdor. Los pájaros revoloteaban y cantaban hasta quedarse roncos, atrayendo un numeroso público que se sentaba a orillas del canal y se bañaba, y pescaba, y se reía... y vivía.

Aquel canal que, en su grito de escape, a punto estuvo de matarme, irónicamente me devolvió a la vida. Una vida que llenó toda la ciudad. Una vida que, jamás, jamás, tenía que haber sido enterrada bajo la ignominiosa lápida del cemento y el asfalto.

¿Qué endemoniada pesadilla estaba viviendo?
¿Qué endemoniada pesadilla estaba viviendo?

jueves, febrero 28, 2019

Devil's Marbles: el desierto donde el diablo juega a las canicas

Las canicas del Diablo
Las canicas del Diablo
Australia, medio isla, medio continente, es una de las regiones más especiales del mundo. El hecho de ser tan grande y tan aislado han desarrollado en ella toda una fauna endémica y una serie de paisajes que difícilmente se pueden encontrar en otros parajes en el mundo. Una de estas zonas curiosas y poco conocidas en pleno centro de Australia, en el medio de la nada más absoluta, a 100 kms del pueblo más cercano, podremos encontrar el paisaje de Las Canicas del Diablo.

Rocas sagradas
Rocas sagradas
Las Devil's Marbles (Canicas del Diablo, en inglés) o Karlu Karlu en idioma aborigen ocupan una extensión de unos 18 km2 en el interior del llamado Territorios del Norte, a unos 100 km al sur del pueblo de Tennant Creek. Esta zona -que recuerda vagamente a La Pedriza de Madrid- se caracteriza porque, repartidas por toda ella, se encuentran una miríada de bloques redondos de granito con una sorprendente forma esférica, con tamaños que oscilan entre los 50 cm y los 6 metros de diámetro, con la característica añadida de que muchas de ellas se encuentran en un equilibrio más que precario.

Las sagradas Karlu Karlu
Las sagradas Karlu Karlu
Estas "canicas" desde antiguo han sido veneradas como sagradas por las tribus aborígenes del centro de Australia (ver El rancho más grande del mundo: Anna Creek Station) ya que, según la leyenda, el diablo Arrange se estaba haciendo una trenza ritual de los hombres aborígenes, cuando se le cayó un mechón de cabello al suelo, dando origen a estas curiosas formas pétreas. Sin embargo el origen de esta formación geológica es un poco menos romántica.

Erosión del paisaje granítico
Erosión del paisaje granítico
Formado hace unos 1.700 millones de años, el escudo australiano está formado por una intrusión de magma desde el manto que no llegó a salir a la superficie, convirtiéndose cuando enfrió en una masa granítica. Los movimientos telúricos del desplazamiento de la Placa Australiana así como la descompresión por la erosión de los sedimentos depositados encima (ver Las bacterias, los fósiles más antiguos y más pequeños del mundo), produjeron el agrietamiento y fragmentación del granito subyacente. Éste, al entrar en contacto con los agentes ambientales se fue erosionando siguiendo las fracturas preexistentes y dando origen, al cabo de los milenios, al curioso paisaje de Devil's Marbles.

"Canica" partida
"Canica" partida
La zona de las Canicas del Diablo, fue declarada Reserva en 1961, y con los años ha ido cambiando de denominación hasta la actual Devil's Marble Conservation Reserve (Reserva de conservación de Devil's Marble), adoptada en 2011. En la actualidad la gestión de la reserva la efectúan al alimón la Traditional Aborigin Owners (Propietarios Aborígenes Tradicionales) y el Servicio de Parques y Fauna Salvaje de los Territorios del Norte.

En definitiva, un paraje insólito en el cual, la tranquilidad está asegurada. Eso sí, llévese usted su agua y su combustible, porque si no, el diablo seguro que se lo llevará a hacer una partida de canicas con él.

Un venerado patrimonio cultural y natural australiano
Un venerado patrimonio cultural y natural australiano
Art. Rev. 29/04/14 19.28 690 v

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sábado, febrero 23, 2019

La Medusa, el símbolo hospitalense que nunca volverá a la ciudad

La Medusa original en el MAC
La Medusa original en el MAC
Que L'Hospitalet no es el mejor sitio para los yacimientos arqueológicos es harto sabido de todo el mundo, y solo con ver lo desangelado que, en este campo, tenemos nuestro museo municipal, queda más que confirmado. Las luchas de las entidades patrimonialistas de la ciudad para que el ayuntamiento ponga algo de interés en estar ojo avizor en lo que pueda salir del subsuelo hospitalense, son duras y con resultados escuetos. Con todo, irónicamente, el mayor símbolo de L'Hospitalet, no es ni la "barcelonesa" Plaza Europa, ni las tapas (ejem), sino una pieza de arqueología romana del siglo II d.C.: la cabeza de Medusa. No obstante, ésta escultura emblemática no está en la ciudad, sino en el Museo de Arqueología de Catalunya en Barcelona... ¿por qué no la tenemos en casa? Aunque le parezca mentira, la secular falta de política arqueológica del consistorio hospitalense tienen la culpa y, le adelanto, que posiblemente no la podamos tener en muuuucho tiempo, si es que la podemos tener algún día. Ojo al dato.

Ermita de Provençana (1910)
Ermita de Provençana (1910)
Si usted es de los frikis a los que les gustan los museos y, se da una vuelta por el Museo de Arqueología de Barcelona -el que está al lado del Mercat de les Flors-, en la primera planta, y rodeado de todo tipo de lápidas, esculturas e inscripciones romanas, encontrará un bloque redondo de mármol amarillento de 52 x 54 x 30 cm que presenta esculpida la cara de Medusa, el personaje mitológico que por cabellos tiene serpientes y que convertía en piedra a todo aquel que la miraba a los ojos. Pues bien, esta escultura -también conocida como "gorgoneion"- que se ha atribuido a un clípeo o medallón para alejar los malos augurios (los romanos eran muy supersticiosos) y que se cree que debía formar parte de un conjunto funerario más complejo, fue hallado por un agricultor durante la segunda mitad del siglo XIX en un punto indeterminado en los alrededores de la ermita de Santa Eulalia de Provenzana (ver Buigas y la olvidada "fuente mágica" de L'Hospitalet).

Capella de Sta. Àgata (Pl. del Rei)
Capella de Sta. Àgata (Pl. del Rei)
La verdad es que, a ciencia cierta, no se sabe ni quién, ni cuando, ni dónde se encontró (al fin y al cabo, para quien la encontrase, no dejaba de ser más que una piedra vieja que le molestaba para labrar), pero la Medusa, propiedad de un tal Francesc de P. Villas, fue depositada en el Museo Provincial de Antigüedades, primer museo oficial de arqueología de Barcelona y que aprovechaba desde 1879 la desamortizada Capella de Santa Àgata como lugar de exposición y almacenaje de los hallazgos arqueológicos que se hacían en el momento. Este museo y sus colecciones se mantuvieron en la capilla hasta 1935, en que, aprovechando el Palacio de las Artes Gráficas que se había construido para la Exposición del 1929, se instaló el actual Museu d'Arqueologia de Catalunya (MAC) y, con él, nuestra Medusa.

La Medusa como logotipo
La Medusa como logotipo
La cabeza de Medusa desde entonces quedó expuesta en el museo, siendo una auténtica desconocida para la población hospitalense a excepción hecha de los pocos estudiosos que tenían conocimiento de este elemento patrimonial de primer orden. Con todo, la fundación del Museu d'Història de L'Hospitalet en 1972 y el fin del franquismo, dio alas a que la Medusa obtuviera visibilidad, tomándose ésta durante los años 90 del s.XX como logotipo del museo. Visibilidad que hizo que, paralelamente a que se convirtiera en un símbolo de identidad y de antigüedad de la ciudad, hiciera fortuna la idea del retorno del "gorgoneion" a L'Hospitalet. Y los políticos, como otra cosa no, pero a ponerse medallas se apuntan los primeros, empezaron a hacer movimientos para conseguirlo.

Fachada del Museo de Arqueología de Catalunya
Fachada del Museo de Arqueología
Por mucho que la Medusa sea un símbolo de Hospitalet, la realidad es que pertenece al fondo del MAC donde está expuesto, por lo que tendrían que contar con el padre de la muchacha si quisieran recuperarlo y, la verdad sea dicha, no estaba muy por la labor. La presión ejercida dio como resultado la llegada de una copia al museo de la ciudad, pero una copia no es el original, por lo que la presión continuó. El 22 de febrero de 2006, una moción del PP al pleno del Ayuntamiento en que se instaba a iniciar los trámites de retorno, y que había sido aprobada por unanimidad, se saldó con una exposición en septiembre de aquel mismo año, en la que la Medusa original hizo su aparición estelar en Hospitalet. La exposición (Paraula de Medusa) se fue, con ella la Medusa, pero quedó otra copia (y ya son dos) pero del retorno, ni hablar del peluquín. En 2012, una nueva moción del Partido Popular fue elevada al Parlament de Catalunya en los mismos términos, con los mismos resultados.

Fachada de L'Harmonia
Fachada de L'Harmonia
Sea como sea, la realidad es que el Museu Arqueològic de Catalunya no tendría ningún inconveniente en ceder la pieza (como confesó el propio director del MAC a un servidor), pero el hecho de que, a parte de la Medusa y cuatro trozos de cerámica pelados, no haya nada que mostrar de época romana en Hospitalet, significaría que la escultura, aún estando en "su pueblo", estaría totalmente descontextualizada. Por otro lado, la falta de unas instalaciones adecuadas para la conservación y seguridad de una obra de arte de la importancia de la Cabeza de Medusa y el hecho de que, en la actualidad, se encuentra en una exposición que la pone en el contexto de la Barcino romana, se suman al criterio de que no ha de volver (todavía) a L'Hospitalet. Si a eso sumamos que un Concejal de Cultura de la ciudad tenía la idea de bombero de pretender poner el original de la Medusa en la fachada de L'Harmonia como quien pone la cabeza del jabalí en el salón, tampoco es que ayudase a dejar de pensar a los actuales responsables de la pieza de que, mal que nos pese a los hospitalenses, ya está bien en donde está.

Copias, pero no la original
Copias, pero no la original
En definitiva que por culpa de la desastrosa política arqueológica y patrimonial, y la obsesión enfermiza de construir pisos a cascoporro por parte de todos los consistorios durante el último siglo (ver La Talaia de L'Hospitalet, el símbolo inerte de una ciudad iconoclasta) , hemos perdido cualquier rastro que pudiera haber de época romana en nuestra ciudad. El elemento funerario en el que estaría la Medusa (algún autor sostiene que habría como mínimo 6 clípeos como el encontrado), las diversas villas romanas que se sabe que existían por los pocos restos encontrados o la misma Vía Augusta que vertebra la ciudad, nunca han aparecido, perdidos en un territorio trinchado por los bulldozers como si fuera carne para hamburguesas. La falta de voluntad del consistorio en la conservación de nuestro patrimonio y la falta de una política de inversión en instalaciones museísticas adecuada han hecho que, por desgracia, la Cabeza de Medusa, no pueda, ni deba, estar en L'Hospitalet.

Una realidad, dura y desagradable que, difícilmente, cambiará de manera significativa en los próximos años.

El Gorgoneion de L'Hospitalet, contextualizado en el MAC
El Gorgoneion de L'Hospitalet, contextualizado en el MAC

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viernes, febrero 15, 2019

Los misteriosos cuernos que habrían asesinado al alcalde Just Oliveras

Rambla Just Oliveras
Rambla Just Oliveras
La Rambla Just Oliveras es, por si no la conoce, una de las vías más bulliciosas y populares de la ciudad de L'Hospitalet. No obstante, y si bien este bulevar arbolado es reconocido en todo el área metropolitana de Barcelona, lo que no es tan conocido -incluso para los mismos hospitalenses- es quién era el tal Just Oliveras. Para su información, Just Oliveras fue un propietario, empresario y alcalde de Hospitalet del primer tercio del s.XX, que, entre otras "virtudes", tuvo la de tenerse que comer el marrón de oponerse a la expansión de Barcelona a costa del territorio hospitalense (ver Finestrelles, las 53 hectáreas de Hospitalet cercenadas por un conde). Hasta aquí no dejaría de ser uno más entre tantos que ha habido en la ciudad si no fuera porque murió tiroteado en 1938, junto a su cuñada, en unas circunstancias muy extrañas. La versión oficial dice que fue asesinado en su casa por un trabajador descontento pero las malas lenguas apuntan a que, detrás de aquel homicidio, lo que hubo en realidad fueron unos "cuernos" más grandes que la feria del árbol. Acompáñeme, que le explicaré con más detalle este auténtico chafarderío histórico.

Just Oliveras i Prats
Just Oliveras i Prats
Just Oliveras i Prats (1887-1938) perteneciente a una de las familias más pudientes de la ciudad y emparentado de forma más o menos cercana con Rossend Arús (ver Los símbolos masónicos de la fachada del ayuntamiento de L'Hospitalet) fue un político local que, afiliado a la Lliga Regionalista (catalanistas conservadores) alcanzó la alcaldía por tres veces entre 1916 y 1931. Puesto político que le permitió mantener sus terrenos -la Rambla de Hospitalet se creó en tierras de su propiedad-, el floreciente negocio de cereales de su padre y, a la vez, crear en 1921 la empresa de autobuses Oliveras que, dedicada al transporte urbano e interurbano, ha llegado hasta la actualidad. No obstante, el estallido de la Guerra Civil en 1936 iba a cambiarlo todo.

Autobús Oliveras (1989)
Autobús Oliveras (1989)
Los convulsos tiempos de guerra llevaron a la colectivización de una gran cantidad de empresas de L'Hospitalet durante 1937 (ver La explosión de Cosme Toda, la fortuna que evitó la destrucción de L'Hospitalet), entre ellas la de autobuses Oliveras. Sin embargo, y a pesar de que, debido a su pertenencia a las capas de la sociedad más pudientes y burguesas, tenía la animadversión de los elementos más radicales de la izquierda revolucionaria, Just Oliveras no emprendió el camino del exilio como habían hecho otros tantos, sino que se quedó en Hospitalet y acabó siendo un trabajador más de su propia empresa. 

Ca n'Oliveras
Ca n'Oliveras
La familia Oliveras, que vivía en la casa que hay en la calle Enric Prat de la Riba esquina con Riera de la Creu, la formaban, aparte del mismo Just Oliveras, su mujer Josefa Durbán Casas, la hermana de Josefa -la cuñada, vamos- Antonia Durbán Casas y una ahijada del matrimonio, Ángela Casas Sabaté, prima de las hermanas. La casa, de estilo noucentista y levantada entre el 1928 y 1930, era, a su vez, la oficina de la empresa de autobuses, los cuales se aparcaban en la nave ubicada detrás de la casa y que, hoy en día, ocupa una librería Abacus. Habría sido justamente en los bajos de Can Oliveras donde habría ocurrido el asesinato del ex-alcalde.

Declaración de la ahijada
Declaración de la ahijada
Según testimonio de la ahijada prestado en 1941 con motivo de la Causa General franquista contra los republicanos, ella misma abrió la puerta a un desconocido vestido con chaqueta de piel, cara medio tapada y con un arma escondida que preguntó por Just Oliveras. Cuando éste salió, el individuo desconocido sacó la pistola, y aunque Oliveras intentó escapar, cayó muerto alcanzado por los disparos. La cuñada, tras ver el asesinato, espetó un "Virgen Santísima" y el pistolero, temiendo ser reconocido, le disparó también, huyendo acto seguido. La joven, que en el momento del tiroteo tenía 21 años, declaró que no reconoció al agresor ya que iba con la cara tapada. La investigación posterior atribuyó el atentado a un cobrador de autobuses descontento con Oliveras que se marchó al frente justo después de los hechos y que desapareció en él. Esta circunstancia pareció consistente, y se dio el caso por cerrado... al menos oficialmente, ya que, a nivel de calle, el asunto tenía mucha más tela que cortar.

Quico Sabaté
Quico Sabaté
Las conjeturas por tan extraña muerte y los antecedentes revolucionarios habidos en L'Hospitalet en aquellos caóticos días, llevaron a que corriera el bulo de que el guerrillero anarquista hospitalense Quico Sabaté (ver El Coro, el edificio donde la Historia está en extinción) había sido quien había acabado en realidad con la vida de Just Oliveras. Sin embargo, aunque algunos autores defendieron esta tesis, aún hubo otra que cuadraría mejor con lo sucedido: el crimen pasional.

Una gran cornamenta
Una gran cornamenta
Como he comentado antes, la familia Oliveras la componía el matrimonio, la cuñada y la ahijada, y vivían todos bajo el mismo techo. La cuñada era la encargada del comercio que tenían en el edificio y, según cuentan los mentideros del pueblo (recordar que en aquel entonces el barrio del Centre tenía entre 7.000 y 9.000 habitantes lo que significa que "radio patio" funcionaba a toda castaña), Antonia Durbán mantenía un "affaire" amoroso con Just Oliveras, a escondidas -obviamente- de su mujer. Según esta teoría, Josefa, la mujer, de alguna manera se habría enterado de la infidelidad de su marido con su propia hermana por lo que, sintiéndose con más cuernos que un rebaño de renos, los celos la habrían llevado a maquinar un plan para acabar con ellos.

Esquela de Josefa Durbán
Esquela de Josefa Durbán
Así las cosas, en un momento en que sabía que ambos estarían juntos, la despechada mujer haría acto de presencia en la casa disfrazada y armada, y habría descerrajado a tiros a la pareja de amantes, haciendo "justicia" ante semejante afrenta sentimental. La caótica situación del momento, en plena Guerra Civil, habría ayudado a escapar de rositas a la ejecutora del crimen.

Evidentemente, y hasta el momento, no hay ninguna constancia documental de esta hipótesis (al igual que no la hay de ninguna otra), pero el hecho de que el pistolero fuera tan determinado a dar caza a Justo Oliveras y Antonia Durbán cuando la ahijada salió indemne pese a ser testigo presencial igual que la cuñada, significa que el agresor tenía muy claro a por quién iba y no tenía nada contra la joven. Josefa, de la cual no se sabe dónde estaba en el momento de los crímenes, se mostró terriblemente afectada por la pérdida de su marido y hermana, pesadumbre que arrastró hasta el 3 de junio de 1941 momento en que murió.

Conocida vida, enigmática muerte
Conocida vida, enigmática muerte
Sea como sea, y ya fuera la aflicción por dolor sincero o por simple remordimiento, Ángela Casas hizo la declaración meses después de que Josefa Durbán muriese, por lo que, si había alguna posibilidad de interrogarla y de incriminarla por las muertes, desaparecieron; aunque siempre quedará la duda de saber si la ahijada, en tanto que testigo, sabía más de lo que declaró. Por si fuera poca sospecha, el crimen no fue denunciado a las autoridades en su momento, lo que añade más oscuros que claros sobre la versión oficial que dieron por buena las autoridades franquistas para cerrar el caso. Un incómodo caso, el del asesinato de Justo Oliveras y su cuñada, que afectaba a una de las familias con más peso específico de L'Hospitalet y que, posiblemente, escondiera, más que el ajuste de cuentas entre clases sociales que se nos ha vendido durante años, algo tan mundano como unos simples pero mortíferos celos.
 
Monumento a Just Oliveras al inicio de la Rambla
Monumento a Just Oliveras al inicio de la Rambla

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viernes, febrero 08, 2019

Finestrelles, las 53 hectáreas de Hospitalet cercenadas por un conde

Centro Comercial Finestrelles
Centro Comercial Finestrelles
¿Ha visitado ya el nuevo centro comercial Finestrelles en Esplugues? ¿Aún no? No se preocupe, a pesar de la enfermiza última moda de tener que visitar ipso facto cualquier nuevo macrocomplejo comercial que se inaugure, yo todavía no lo he hecho. Y es que visitar un nuevo espacio donde el máximo aliciente es saber dónde están las mismas tiendas que hay en todos los centros comerciales de 100 km a la redonda, no tiene nada de especial. Sin embargo, la zona en que se asienta, sí que es especial, ya que si bien la zona conocida como Finestrelles se reparte hoy entre Barcelona y Esplugues, la parte correspondiente a la Ciudad Condal perteneció a L'Hospitalet hasta 1933. Un desastroso convenio entre ambos ayuntamientos que escondía intereses particulares del entonces alcalde de Barcelona acabaron con la pérdida de 53 hectáreas hospitalenses de la falda de Sant Pere Màrtir. ¿Lo sabía?

Antiguo ayuntamiento de Gràcia
Antiguo ayuntamiento de Gràcia
A finales del siglo XIX y principios del XX, la importancia de una ciudad no se medía por su renta per cápita ni por su calidad de vida sino, simple y llanamente, por la cantidad de gente que eran capaces de embutir en su término municipal (ver Una lata de sardinas llamada Hospitalet). Ello implicaba que las grandes ciudades mundiales, de cara a ganar en peso específico político (y de rebote, económico) empezaron a absorber de forma masiva los pueblos más pequeños que, producto del crecimiento de las zonas urbanas, estaban alrededor de ellos. Barcelona no fue ajena a esta tendencia y empezó a absorber los pueblos más cercanos. Sants (1897), Les Corts (1897), Gràcia (1897), Horta (1920) Sarrià (1921)... entre otros muchos, cayeron en el agujero negro de una Barcelona expansionista y centrípeta.

Finestrelles en Hospitalet (1723)
Finestrelles en Hospitalet (1723)
L'Hospitalet, con un término municipal inmenso que iba desde la montaña de Sant Pere Màrtir hasta el mar, con la absorción de Les Corts y Sants pasó de estar en una segura segunda fila de expansión de Barcelona, a estar directamente en el frente. Nueva posición que le llevó a padecer en 1920 la expropiación forzosa de 909 hectáreas de las mejores tierras del Delta del Llobregat (ver El delta del Llobregat, una costa en retroceso), con una mísera compensación de 85.000 pesetas de la época, y con la excusa de un Puerto Franco que nunca llegó a construirse. Pero la anexión de terrenos colindantes por parte del ayuntamiento barcelonés no acabaría aquí.

Joan Antoni Güell
Joan Antoni Güell
En 1930, el alcalde de Barcelona, por aquel entonces Joan Antoni Güell (2º Conde de Güell) puso en marcha un expediente de absorción en favor de la Ciudad Condal de unos 500.000 m2 del  norte del término de L'Hospitalet de Llobregat. Terrenos que iban desde la carretera de Madrid -actual N340 / prolongación de la Carretera de Sants- hasta el depósito de agua que hay en la falda de Sant Pere Màrtir y que recibían el nombre de Finestrelles. La excusa, en este caso, fue la provisión de terrenos para la prolongación de la Avenida de la Diagonal hacia el Baix Llobregat. Una absorción que, curiosamente, no produjo mucha polémica en el consistorio hospitalense que, dócilmente, procedió a negociar los términos de la compensación.

Ramon Puig i Gairalt
Ramon Puig i Gairalt
Así las cosas, a principios de 1931, la comisión dedicada a negociar la segregación de los terrenos de Finestrelles, liderada por el lado barcelonés por el ingeniero y topógrafo militar Vicenç Martorell y por el arquitecto Ramon Puig i Gairalt (ver El pionero pero olvidado Rascacielos de L'Hospitalet) por la hospitalense, llegaron a una serie de acuerdos. En ellos, Barcelona se comprometía con Hospitalet a hacerse cargo del servicio de bomberos, de la recogida de perros vagabundos, del suministro de la vacuna de la viruela, del análisis del agua potable y la leche, de los tratamientos antirrábicos para las personas afectadas,  a una reducción de las tasas de saneamiento del alcantarillado del barrio de Collblanc-Torrassa, de diversas obras de canalización de la Riera Blanca y del arreglo del firme de la Travesera de Les Corts a su paso por la ciudad. El acuerdo, que entró en vigor en 1933, en principio parecería ventajoso para Hospitalet, pero pronto se vio que la cosa no era tan buena como parecía.

Parc Cervantes, de L'H hasta 1933
Parc Cervantes, de L'H hasta 1933
Para empezar, ninguno de los consensos implicaba que el ayuntamiento de Barcelona pagara por ellos, por lo que significaba que servicios como los de bomberos o sanitarios, si bien eran suministrados por Barcelona, tenían que ser pagados por el ayuntamiento de L'Hospitalet o por los mismos afectados (recordar que la sanidad pública no existía). Mal empezamos. Pero no solo eso, sino que aprovechando la convulsa época de la República y la posterior Guerra Civil, el consistorio barcelonés se pasó por el arco del triunfo la mayoría de acuerdos, lo que llevó a los hospitalenses a elevar toda una serie de quejas por los retardos o el incumplimiento flagrante de los términos del convenio pactado. Valga como ejemplo que las obras de canalización de la Riera Blanca (que conllevaban la supresión de su vado) en 1945 aún no se habían ejecutado.

Límite N de Hospitalet antes de 1933
Límite N de Hospitalet antes de 1933
El cambio fue tanto más gravoso como que, para más inri, los terrenos de Finestrelles que se absorbieron por parte de Barcelona, aún a día de hoy no se tiene claro cuales fueron, ya que en unas cartografías oficiales se agregan 531.820 m2, mientras que en otras 544.777 m2. Aquel territorio, pese a pertenecer a Hospitalet, era agrícola y no tenía población establecida, de tal forma que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, Barcelona tomó poco menos que lo que le dio la gana y, en la actualidad, los terrenos gestionados por uno y otro consistorio se basan más en la costumbre que en el respaldo de una cartografía, ya que ésta es cualquier cosa menos clara.

Vista aérea de Finestrelles
Vista aérea de Finestrelles
De hecho, una de las causas que los historiadores piensan que se esconderían tras la extraña iniciativa personal del alcalde de Barcelona para la absorción de los terrenos hospitalenses, más allá de la prologación de la Diagonal, es que el Conde de Güell tenía terrenos de su propiedad en la zona hospitalense de Finestrelles que colindaban con otros terrenos de su propiedad en la parte barcelonesa. De esta forma, con la agregación, unificaba sus propiedades y aumentaba el valor de las mismas. Y es que no es lo mismo tener una finca en una zona marginal de un suburbio que en una zona pendiente de urbanizar en la capital (ver El Duque de Lerma, la capital de España y su descarado pelotazo inmobiliario). Llámalo tonto.

Marina expropiada a L'H (1926)
Marina expropiada a L'H (1926)
Sea como sea, el ayuntamiento de L'Hospitalet hizo el negocio de Roberto y las cabras con la segregación de la parte norte del municipio por poco más que un plato de lentejas. No se explica el porqué de esta tibieza ante la apropiación de cincuenta y pico hectáreas del término municipal, aunque es de suponer que la presión política de la expansiva Barcelona fuera difícilmente soportable. Hemos de tener en cuenta que, tras la expropiación de la Marina hospitalense en 1920, el Consorcio de la Zona Franca pretendió anexionarse en 1929 una nueva franja de terreno que iba hasta 125 metros por encima de la Gran Vía, lo que hubiera significado la depredación de 350 hectáreas más y el más que posible paso a Barcelona de la emblemática ermita de Bellvitge. La absorción, al final no se produjo gracias a la oposición frontal del alcalde hospitalense Just Oliveras pero, en represalia, Hospitalet vio vetada ad aeternum su entrada en el todopoderoso Consorcio de la Zona Franca. Una lección que aprendieron y que explicaría el aparente servilismo, pocos años después, en el caso de Finestrelles.

Espada de Damocles (LHON 2013)
Espada de Damocles (LHON 2013)
Actualmente tan solo nos quedan 12,4 km2 de municipio ante los 22 que había hace menos de 100 años. La falta de respeto para con la Historia, el Patrimonio y las señas de identidad de la ciudad por parte de los diferentes consistorios que han venido después, si no cambian mucho las cosas, acabará por pasar factura. Una factura que supondrá la desaparición de Hospitalet como municipio independiente disuelto como un azucarillo en el marasmo gris de barrios de Barcelona.  

Superficie de Finestrelles hospitalense sobre un mapa de 2007
Superficie de Finestrelles hospitalense sobre una foto de 2007

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