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Jóvenes, feminismo o la dictadura de la testosterona

Escaneando iris como si no hubiera un mañana Entre la esperable victoria del PP en Galicia (la noticia es que no hay noticia, circulen), la venta de iris al por mayor con la constatación de que por cuatro chavos vendemos nuestra alma al diablo -de los etéreos valores de la privacidad , ya mejor ni hablamos- y el hecho de que las nuevas generaciones nos están saliendo más machirulas que los tradicionales carcamales de avanzada edad, la verdad es que por estos lares tenemos el gallinero bastante alborotado estos días. Tertulias, tabloides y foros varios van vomitando sus opiniones en un circunloquio vacío en que todo se centra en la culpabilidad y falta de valores de una parte de la sociedad: los jóvenes . No obstante, a parte del tradicional "caña al mono, que es un joven" que se repite con insistencia cansina en cada generación (nadie parece acordarse ahora de lo malos que eran los melenudos de los 60, ni los punks de los 80...), la gente no reparamos en el verdadero actor p

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Llíria, la historia de la ciudad más musical de Valencia

Llíria desde el Tossal de Sta. Bàrbara
Llíria desde el Tossal de Sta. Bàrbara
El hecho de que, durante los últimos años, me haya especializado en explicar en este blog la historia de L'Hospitalet y de sus barrios, ha propiciado que algunos de mis más recalcitrantes seguidores no hospitalenses me hayan trasmitido, medio en broma, medio en serio, sus ganas de que les dedique artículos de historia de sus respectivos pueblos. La verdad es que, igual que lo hago con el mío, lo puedo hacer con los de los demás (de hecho Memento Mori no deja de ser más que un cajón de sastre donde se encuentra de todo) hasta el punto de dedicarme profesionalmente a escribir libros donde exploto esta faceta -aunque en un estilo más encorsetado y formal de lo que lo hago aquí, también se ha de decir. No obstante, esta solicitud tan "inocente" lo que esconde es el hecho de que las grandes capitales, los grandes nombres, las villas más importantes, son las que escriben la historia, muchas de las veces negándosela a otras ciudades o pueblos que, por una cosa u otra, no han sido "agraciadas" con ser centros de interés social de primer orden. Aquí pasa con L'Hospitalet respecto a Barcelona (y como me afecta directamente, pues lo denuncio e intento dar luz a esa sombra con mis escritos), pero hay infinidad de otras poblaciones que pasan totalmente desapercibidas, a pesar de tener un legado histórico importantísimo que merece ser conocido. Y es por ello que dedicaré este artículo a la ciudad (porque tiene el título de ciudad, como L'Hospitalet) de una buena amiga valenciana: Llíria. También he de decir que este texto es la traducción al castellano del original en catalán publicado por mí hace unas fechas en la revista valenciana Descriu, en la que colaboro habitualmente. Sea como sea, y como el saber no ocupa lugar -por mucho que haya gente que huya de él como de la peste- espero que este "artículo solicitado" os guste. ¡Ah! Y si tenéis alguna proposición más... ya sabéis como hacérmela llegar, que para eso está la sección "Contacto" de la cabecera de este blog. 😉




Llíria está relativamente cerca de Valencia
Llíria está relativamente cerca de Valencia
Ubicada a 26 kilómetros al noroeste de la capital valenciana, encontramos Llíria, una pequeña ciudad de casi 25.000 habitantes, capital de la comarca de Camp de Turia que, a pesar de haber crecido a la sombra de la relativamente próxima conurbación de la ciudad de Valencia, destaca por su gran personalidad y por su rico patrimonio tanto histórico como cultural. Un legado que tiene en la música su mayor representante, llevándola a ser declarada Ciudad Valenciana de la Música en 2018. Sin embargo, haríamos mal en pensar que aquí se acaba todo.

Restos de la ciudad ibera de Edeta
Restos de la ciudad ibera de Edeta
Geográficamente situada a 164 metros de altura, en el límite de la gran llanura sedimentaria central valenciana, en la orilla izquierda del río Turia y junto a las estribaciones de la Sierra Calderona, Llíria se dispone a caballo de las cuatro colinas que le dan origen -Tossals de Sant Miquel (274 m), de Santa Bárbara (246 m), de la Torreta (206 m) y de la Sang (199 m)- y el espacio agrícola que los rodea. Una situación aventajada lejos de las peligrosas riadas que, de vez en cuando, afectan a los barrancos que la atraviesan, así como para aprovechar el llano para desarrollar una fértil agricultura. Un lugar estratégico que, ocupado desde la Edad del Bronce (2.000 a.C.), en época ibera acogió la ciudad de Edeta en lo alto del Tossal de Sant Miquel, estando en los orígenes de la actual ciudad de Llíria. Sus restos los podemos encontrar en la ladera sur de esta colina.

Réplica del mosaico romano hallado en Llíria
Réplica del mosaico romano hallado en Llíria
Con las guerras púnicas y la llegada de los ejércitos romanos, la ciudad ibera, que dominaba un gran país llamado Edetania y que se extendía desde el río Júcar al Palancia, se ve saqueada y destruida en 175 a. C., lo que provocará su abandono y la reinstalación de su población a los pies de la colina, en la zona que hoy se conoce como Pla de l'Arc. Esta nueva ciudad, ahora plenamente romana, mantendrá el nombre íbero de Edeta, pero lo alternará con otra denominación que, con el tiempo, haría fortuna: Leiria.

Termas romanas de Mura
Termas romanas de Mura
Así las cosas, la ciudad romana tuvo una gran vitalidad, dejando numerosos restos arqueológicos que han llegado hasta la actualidad (tales como las termas de Mura, los mausoleos o el Molló de Pla de l'Arc, entre otros) , aunque, a partir del siglo III d.C., la creciente importancia de Valentia (Valencia) hará que Edeta/Leiria caiga en decadencia y buena parte de sus edificios civiles fueran reutilizados. Tal es el caso de las termas de Mura que hacia el siglo V albergará un centro monástico cristiano. Sin embargo, a partir del siglo VIII, con la invasión musulmana de la península, Leiria se arabizará y pasará a llamarse Madinat Lyria.

Baños árabes de Llíria (s.XII)
Baños árabes de Llíria (s.XII)
Durante el dominio musulmán, la ciudad vuelve a remontar las colinas, pero esta vez será el Tossal de la Sang el que, con intenciones defensivas, acogerá la nueva villa. Villa que rodeada de murallas tendrá en sus puntos más elevados la mezquita mayor (donde se encuentra hoy la iglesia de la Sang) y la alcazaba (en el lugar donde encontramos el Museo Arqueológico), convirtiendo a Madinat Lyria en un punto estratégico de primer orden de la comarca. No en vano, tuvo que sufrir en el año 1090 el asedio (fallido, todo sea el decirlo) de los ejércitos cristianos del Cid, el cual, a modo de “Cobrador del Frac” medieval, reclamaba las parias -cantidades que se pagaban entre cristianos y musulmanes por asegurarse la defensa mutua o no beligerancia, ver Cuando El Cid se hizo héroe musulmán matando cristianos: la Batalla de Almenar- que ese año no había pagado la ciudad. Sea como fuere, durante sus cinco siglos de dominación, los musulmanes desarrollaron la agricultura del campo de Llíria mejorando notablemente el regadío de la región. Todo terminó en 1239 con la toma de Llíria por parte de las huestes del rey Jaime I el Conquistador. Madinat Lyria volvía a ser cristiana y se repoblaba con cristianos viejos gracias a la carta de población de 1252.

La Església de la Sang ocupa el sitio de la Mezquita Mayor
La Església de la Sang ocupa el sitio de la Mezquita Mayor
A partir de ese momento, la ciudad cristiana se superpondrá a la sarracena aprovechando buena parte de sus infraestructuras. Se ampliarán y mejorarán las murallas andalusíes (de la que todavía quedan algunos lienzos), la antigua Alcazaba se convertirá en el nuevo castillo cristiano -abandonado en 1396 por culpa de un fuerte terremoto- y, en 1253, la mezquita mayor dará paso a la iglesia de la Sang la cual, de estilo gótico, está considerada una de las más antiguas del País Valenciano. Por su parte, los Baños Árabes, siguieron en uso hasta el s.XV para posteriormente ser utilizados como curtiduría.

Ca la Vila, presidiendo la Plaza Mayor
Ca la Vila, presidiendo la Plaza Mayor
Llíria, dedicada plenamente a la agricultura, empezará un tímido crecimiento demográfico que la lleva a salir de sus murallas, las cuales serán o derribadas o pasarán a formar parte de los edificios posteriores. Se construye Ca la Vila (s.XVI, actual Ayuntamiento), la iglesia de la Asunción (s.XVII), la ermita de Santa Bárbara (s.XVII) o el convento de Sant Francesc (s.XVII). La iglesia de la Sang acogerá a partir de 1574 la Cofradía de la Sang (de la Sangre, en castellano), la cual, desde entonces, dará el nombre a la iglesia (antes llamada de Santa María).

Festival de coros en el local de la Banda Primitiva
Festival de coros en el local de la Banda Primitiva
A raíz de la Guerra de Sucesión, con la victoria borbónica en Almansa en 1707 y la consiguiente derrota austriacista, Felipe V creará el ducado de Llíria que será otorgado al Duque de Berwick, comandante en jefe de las tropas borbónicas y vencedor de la batalla de Almansa. A pesar de la supresión de los fueros valencianos, la política agrícola de los Borbones beneficiará a Llíria que gozará de un gran crecimiento (sobre todo en viña, legumbres y olivos). Sin embargo, durante el siglo XIX, la Guerra de la Independencia, con la ocupación napoleónica entre 1810 y 1813 de Llíria -utilizando el monasterio de Sant Miquel (s.XVIII) como cuartel- significará un gran descalabro para la población, la cual se verá obligada a huir a las montañas. Desgracia que se repetirá años después, durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840), en la que las tropas carlistas del general Cabrera saquearán la villa varias veces. Para compensar tanta fechoría, en 1819 se crea en Llíria la primera banda de música civil de toda España: la Banda Primitiva. Una agrupación musical que ha llegado hasta la actualidad y que abrió la armoniosa tarta musical que, desde entonces, caracteriza la capital del Camp de Túria.

El Trenet en la estación de Llíria -fin de línea-
El Trenet en la estación de Llíria -fin de línea-
El final del siglo XIX significó un tímido desarrollo de Llíria, con la concesión del título de Ciudad en 1887 (cuando Llíria tiene 9.089 habitantes) y la llegada en 1888 de la línea de tren (el Trenet) que comunica la población con Valencia y daba impulso a la salida de sus productos por el puerto del Grau. Sin embargo, será un tiempo de estancamiento que no mejorará con la llegada del siglo XX, aunque será durante los años 20 cuando se introduzca el cultivo del naranjo de forma generalizada. La llegada de la Guerra Civil, con la construcción de un estratégico aeródromo para la República en la partida de Les Carrases, y la victoria franquista (con su durísima posguerra), hicieron continuar con la situación de estancamiento. No fue hasta los años 60 cuando, con la construcción de pozos y la canalización de agua proveniente del pantano de Benagéber que Llíria tendrá un gran crecimiento tanto económico como poblacional (de los 9.723 habitantes de 1960 se pasó a 12.587 en 1981), que llevará a una expansión de su casco urbano y a la construcción de una gran cantidad de urbanizaciones residenciales en sus proximidades (Safareig, Regalón o Alt de Botigueta, por ejemplo).

La llegada de la Democracia, del Estatuto de Autonomía valenciano (1982) con la creación de la comarca del Camp de Túria, junto con la expansión de una economía diversa basada en la industria textil, alimentaria, muebles y servicios, han permitido que Llíria haya alcanzado los 24.518 habitantes (2023). Una población que, orgullosa de sus raíces y tradiciones, encuentra en la música de banda el catalizador perfecto de su amor por la cultura y su legado histórico.

Vista aérea del casco urbano de Llíria
Vista aérea del casco urbano de Llíria

La música, el corazón y la vida de Llíria

Desfile de la Unión Musical de Llíria (2022)
Desfile de la Unió Musical de Llíria (2022)
La pasión de Llíria por la música no es algo moderno; el hallazgo de un vaso íbero del s.III a.C. con músicos y bailarines así lo demuestra. De hecho, no ha sido el único durante su historia, puesto que han quedado testimonios de esta tradición como, por ejemplo, los trovadores y los grupos musicales del artesonado mudéjar de la iglesia de la Sang. Sin embargo no fue hasta el s.XIX cuando con el desarrollo demográfico, Llíria se empieza a llenar de agrupaciones y bandas musicales de gran prestigio que no hacen más que convertir la música en el alma social de la villa. Hoy en día, Llíria está considerada una de las ciudades con más músicos per cápita de Europa, dispone de 4 centros públicos de enseñanza musical con casi 1.500 músicos profesionales que han salido de sus aulas y cientos de eventos al año de alcance nacional e internacional. Toda una tradición musical de primer orden que sin duda han puesto el nombre de Llíria en lo alto del panorama artístico y cultural de nuestro país.


Por si quieres visitar Llíria:

Dirección: Oficina de Turismo de Llíria, calle Sant Vicenç Ferrer, 19, 46160 Llíria (Camp de Túria)
Teléfono: (+34) 962 791 522


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