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jueves, marzo 03, 2005

El Catalán una cuestion de intimidad.

Viendo la campaña de "dona corda al català", me viene a la mente que hay mucha gente que no entiende porqué los catalanes y vascos tenemos que dar tanto por saco con el tema de la lengua, y la verdad, que no es un asunto facil de hacer comprender a la gente que viene de afuera y no tiene otra lengua que el castellano. Incluso no resulta facil a gente que está viviendo aquí desde hace años.

Yo, personalmente, me declaro bilingüe, ya que si bien en casa se habla en castellano, mi entorno laboral y social se hace casi integramente en catalán. Pero que nadie se lleve a engaño, ni sea manipulado por informaciones de caríz anticatalana, hablo en catalán no por que se me obligue, sino porque me gusta y me siento cómodo expresandome en esta lengua (la mayoria de veces más que en castellano). Si somos sinceros, yo podría expresarme todo el dia en castellano, y no tendría ninguna secuela ni de tipo laboral ni económico, pero no lo hago. ¿Porqué el esfuerzo de hablar en 2 lenguas cuando puedes hacerlo en una? Partiendo de la base que no me resulta esfuerzo alguno, (quien me hiciese esa pregunta no lo cogería en mi empresa, por vago), se ha de conocer qué representa el catalán en Catalunya.

El hecho de que durante tantos años haya sido reprimido su uso, ha hecho que ésta lengua se haya "intimizado", es decir, se haya convertido en la lengua vehicular de la intimidad de mucha gente en este pais. Si te diriges a una persona catalanoparlante en catalán, no lo estás haciendo en el mismo nivel que si lo haces en castellano. El castellano, en ese momento, está ocupando la parte formal; el catalán la parte mas personal. Y aquí viene el problema: atacar el catalán es estar atacando la intimidad de las personas, y no solo a un idioma.

Es curioso como las estadisticas de conocimiento y uso del catalán en Catalunya se disparan, pero su uso social, parece estancado si no retrocediendo. Al ser el catalán un asunto "casero", solo si conoces a la gente que vas a hablar utilizarás ese idioma, mientras que si no lo haces utilizarás el castellano como elemento formal "por si acaso". Entonces aparece el problema de la costumbre, ya que según conozcas a la gente (si en catalán o en castellano) así seguirás hablandole hasta que no cambie de estatus la relación con esa persona. Ocurren entonces casos rocambolescos de biliguismo dentro de las conversaciones de un grupo según tengas mas o menos confianza con una persona o cual sea el idioma en que has sido presentado.

Me resulta extraño cómo, sabiendo este efecto, las grandes empresas no etiqueten todo en catalán y castellano y prefieran etiquetarlo en portugués o griego antes que en catalán. La excusa del ahorrar unos duros es muy peregrina, y me da más a pensar en lo que he dicho del vago que a lo de buscar un rendimiento económico, porque... ¿qué mejor que utilizar un idioma para llegar al sentimiento mas íntimo de la persona, justo ese sentimiento que en este mundo de oferta infinita puede marcar la diferencia entre la venta o no , en uno de los mercados más potentes de España? Mis estudios de marketing así me lo dicen, pero los intereses políticos, muchas veces, están peleados con el sentido común. Y ésta es una de ellas.

Pero eso es harina de otro trigal, y ya lo abordaremos otro dia.

Ah! y ruego me disculpen si escribo estas líneas en castellano, pero es que no tengo el gusto de conocerle. ¿O si?

1 comentario:

Suskiin dijo...

A mi me resulta difícil hablarle en castellano a alguien a quien he conocido en "catalán" (y muchas veces, viceversa, aunque menos, porque con alguna gente que comienzo hablando en castellano termino también con el catalán si es común a ambos) y, a veces, si estás en un entorno castellano-parlante (digamos que nos encontramos en Madrid), tengo casi que pensar cómo hablo con esa persona para hacerlo en castellano.