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martes, marzo 22, 2005

El enigma del Hombre del tiempo

Es Semana Santa, usted tiene que irse y quiere saber el tiempo que hará. En ese caso le aconsejo que si quiere saber el tiempo que hará, saque la cabeza por la ventana y haga su propio pronóstico, porque lo que van a ser los medios de comunicación no se lo van a decir mucho.

Alguien se puede extrañar de esta afirmación pero, como siempre en este mundo, te has de fijar mas en el contenido que en la forma. En TV3, esta misma tarde han dicho "avui, boirós i ennuvolat; demà igual, i passat, més tranquil" y dicho esto la chica del tiempo, descansó y quedó ubicada en el limbo de los "hombres del tiempo" al lado de Paco Montesdeoca y su "ni chicha, ni limoná". Ni ha dicho que llovería, ni que haría sol, sino todo lo contrario; se ha limitado a explicar el tiempo que estaba haciendo hoy y el resto... ya lo veremos según vaya llegando el dia. Genial.

¿Pero porqué sucede esto en una semana, concreta, donde se hace necesario un pronóstico fiable para saber lo que puede hacer o dejar de hacer muchos millones de personas, y no otra?. La respuesta, como siempre, la ha de buscar en el dinero.

Desde hace unos cuantos años, la Semana Santa, ha dejado de ser una semana religiosa a ser un autentico negocio hotelero y turístico. Es aquella semana en que la gente en masa huye de la gran ciudad aprovechando que los niños tienen vacaciones. El destino, es lo de menos, pero lo importante es salir. Y todos los destinos se llenan, ya sean de montaña, de playa o de nieve. El gran negocio, vamos.

Pero...¿qué pasa si un hombre del tiempo, bienintencionado él, avisa a los incautos turistas de que vayan con cuidado que puede hacer mal tiempo? La gente coge miedo y no sale, prefiere quedarse en casa haciendo salidas concretas si el tiempo y los crios lo permiten y no despilfarran parte de su sueldo anual en visitar durante 4 ó 5 dias unas playas vacias. Es decir, el negocio de los hoteleros al viento fresco. Es en este caso que la oligarquía económica relacionada con la hosteleria mueve ficha -y medios de comunicación- y echa la culpa, muchas de las veces ácidamente, de la pérdida de cuota de negocio al pobre "hombre del tiempo", cuando el pobre hombre (o mujer) lo único que hizo fué avisar de una posible incidencia que puede producir muchas desgracias, tanto en los lugares abiertos como en el incremento de accidentes de tráfico.
Pero este sutil detalle no importa en absoluto, lo importante es el dividendo económico que se obtenga, unos muertos mas o menos no interesan a nadie, y el apaleo mediático del mensajero es bien facil.

Al desgraciado hombre -mujer- del tiempo lo encontramos entonces ante la diatriba de elegir entre la defenestración propia asegurada si se equivoca (cosa facil en este clima de por si muy variable), o la subjetividad de salvar vidas indeterminadas si la acierta. Optando, ante la presencia de esta espada de Damocles, en la mayoria de veces, en escurrir el bulto como buenamente pueden, o dicho de otra forma en no decir nada concreto y no mojarse, ellos, lo mas mínimo.

La próxima vez que salga de Semana Santa y le pille un tormentón por sorpresa, piense que es posible que hubiese alguien que lo supiera pero que fué silenciado para que usted se dejase su salario anual en cualquier rincón del país.

¿Que pilla usted una neumonía? ah! se siente!.

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