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viernes, noviembre 28, 2008

Anzuelos, anuncios y crisis.

Sabido es que los que hacen los anuncios de la tele se las buscan todas para hacer caer al espectador en su trampa. La Administración, por su parte, intenta poner freno a los pseudoestafadores que venden sus productos engañosamente obligando a hacer los anuncios de una forma determinada o a incorporar una serie de informaciones que no interesan mucho a las empresas añadir. De esta forma podemos observar el típico añadido final de los medicamentos del "consulte a su farmacéutico" o los anuncios que se desplazan debajo de la imagen de los coches. Sin embargo, las compañías telefónicas que viven del pseudoengaño, cuando no del engaño directo -que se lo digan a la OCU- se las buscan todas.

Los proveedores de servicios telefónicos e internet, venden muchas veces a bombo y platillo ofertas que son muy llamativas, pero que son simplemente un anzuelo para pillar al incauto usuario. Una vez pasado el tiempo de la oferta, los precios se disparan de forma algunas veces verdaderamente usurera, pero como la Administración obliga a que la información esté incluida el anuncio para no engañar al cliente, no la pueden eludir... o si.

Lo típico es que, escrito en una letra minúscula y a una velocidad endiablada, te pasen las informaciones obligatorias de tal forma que no puedas leerla, pero ello genera a su vez quejas porque la información no es accesible. Pero es época de crisis, y las neuronas se afilan en la misma proporción y... ¿que han hecho? Muy sencillo.

Ahora, la tendencia es hacer salir la información comprometida en las letras correderas a la vez que la información principal de la pantalla, de tal forma que lo que más te llama la atención del anuncio sea lo que oculte la información realmente importante. Y no es que se oculte físicamente sino que al destacar una información y llevarse la atención en ese momento, resulta totalmente imposible ver las dos cosas a la vez, por lo que si de verdad quieres ver esa información, has de hacer el esfuerzo de esperar otra vez el anuncio y no mirar lo más llamativo. La cosa no es fácil, y al añadir un sobreesfuerzo, la gente no lo hace, por lo que la compañía sale de rositas con su media mentira vendida como una verdad absoluta.

Total, que los consumidores tenemos más a decir que no parece en estas situaciones, ya que simplemente comparando y mirando bien las etiquetas e informaciones podemos tener suficiente para no caer en la tela de araña que tejen los "marketers".

El no ser comodón, en época de crisis, ayuda mucho.

Si no te fijas, seguro que caes en la trampa.

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