Publicidad

viernes, abril 02, 2010

Huelgas, peajes y camas.


El pasado viernes, los trabajadores de los peajes de Acesa y Aumar -las concesionarias de las autopistas catalanas- se declararon en huelga. Como dicha convocatoria fue hecha en plena operación salida de Semana Santa, y dada la posibilidad de colapso de las autopistas, las concesionarias decidieron abrir los peajes durante las horas de huelga, que curiosamente coincidían con las horas de máxima afluencia de vehículos. Los trabajadores hicieron su huelga, la concesionaria perdió la recaudación del día, pero los usuarios, lejos de ser los afectados, fueron los grandes beneficiados. Ahora, los sindicatos de los trabajadores han vuelto a convocar huelga para la Operación Retorno, es decir el Lunes de Pascua, pero la empresa ha decidido no abrir peajes ¿a qué se debe ese cambio de actitud? Marketing pura y simplemente.

Si usted circula por una autopista, el hecho de encontrarse con los peajes abiertos le hará estar a favor de aquello que ha propiciado que usted se ahorre un buen dinero. En el caso que nos concierne, desde nuestra perspectiva, lo que nos ha abierto las puertas, han sido los huelguistas, que con sus reclamaciones han obligado a abrir los peajes a las concesionarias; no vemos que en realidad ha sido la concesionaria, que para evitar los problemas de colapso circulatorio por la lentitud de los peajes a los conductores ha levantado las barreras. A eso se le llama “ser puta y pagar la cama”, ya que encima que pierde la recaudación la concesionaria, el grueso de la población ve con simpatía la reivindicación de los huelguistas. Algo ha fallado, evidentemente.

Los huelguistas han utilizado a la gente para conseguir sus objetivos, y la actuación de la empresa, en vez de afectarles, lo que ha hecho ha sido darles más apoyo social. No es lo que buscaban, pero les ha beneficiado. Las concesionarias, sin embargo, ya han aprendido la lección, y después de las 18 horas de reunión entre la patronal y los trabajadores -que jamás he entendido de qué se puede “negociar” durante 18 horas- sin ningún acuerdo, los trabajadores se mantienen en sus trece de seguir con la huelga, pero la concesionaria esta vez no levantará las barreras. El contraataque ha comenzado.

Todo depende de la percepción de la gente, claro. Si usted está en una cola kilométrica propiciada por la huelga de los “peajistas” ¿A quien echará la culpa? ¿A la concesionaria? No. Le echará la culpa a los huelguistas, ya que será por ellos que tendrá que estar de procesión automovilística. Es en esta tesitura que la opinión pública se echará encima de los huelguistas, presionando en su contra, ya que serán los malos de la película, y sobre los que recaerá la responsabilidad de tener a la gente horas y horas “secuestrados” en sus coches. Todo el apoyo social ganado en la Operación Salida, lo perderán en la Operación Retorno y, encima, la concesionaria sacará una buena tajada. Nadie quiere ser el malo ante la opinión pública y cada uno mueve sus fichas.

En definitiva, tanto unos como otros están jugando con nosotros, y nos están utilizando vilmente. ¿Hasta qué punto es lícito y hasta que punto no lo es? ¿Usted qué opina?

¿La pelota del ping-pong?

1 comentario:

malaputa dijo...

Si las huelgas de ciertos colectivos son molestas, desde mi punto de vista es un mal que hay que sufrir con resignación.
Suelen ser por motivos justificados.