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domingo, agosto 01, 2010

Castells y los bastos pintados.

Las últimas encuestas daban que el PSC sufriría un descenso bastante importante en la intención de voto si se hicieran a día de hoy las elecciones, tanto que por primera vez, los socialistas perderían las elecciones autonómicas, las generales (donde siempre han ganado) e incluso la alcaldía de Barcelona, después de haberla ocupado sin solución de continuidad desde el retorno de la democracia. Por su parte, Castells dice que no se presentará a las próximas elecciones en las listas del PSC. ¿Qué está pasando?

Uno puede pensar -y pensaría bien- que las encuestas son poco fiables ya que simplemente destacan una pequeña muestra de la población votante, y después cuando son las elecciones, los resultados pueden variar mucho. Sin embargo, lo que es un problema para los socialistas es que son las peores tendencias desde hace muchos años, y ya se sabe que cuando el río suena, agua lleva.

La sociedad catalana, por su parte está cambiando a marchas forzadas impulsada sin duda por las nuevas generaciones que están entrando en edad electoral y que no han vivido los entresijos y miedos de la Transición. Estos jóvenes catalanes, sin embargo, han vivido plenamente la ominosa época de gobierno del PP (1996-2004), en que se demonizó a más no poder todo lo catalán y lo que ello suponía. Resulta normal que esta gente, al llegar a la edad electoral, actúe respecto lo que ha vivido y reclame según sus percepciones.

Los socialistas, por su parte, arrastran una situación incongruente fruto de una época lejana, en que las correlaciones de fuerzas y las demandas de la sociedad eran muy diferentes, algo que los nuevos votantes no llegan a comprender, y que provoca la desaprobación del posible electorado. Si a esto sumamos el desgaste típico del partido en el gobierno, con algunas "cagadas" bastante sonadas (referéndum Diagonal, por poner un ejemplo) es fácil comprender el porqué del marcado descenso en la intención del voto.

Posiblemente Castells, y con él el ala más catalanista del PSC, haya comprendido que la actual situación de los socialistas catalanes es totalmente insostenible e indefendible. ¿Cómo vender a un electorado netamente más radicalizado, una actuación política que en casa actúa de una forma, y el mismo grupo político actúa de forma totalmente contraria en el Congreso de los Diputados? Las tendencias revelan que van a caer chuzos de punta para ellos de no cambiar mucho.

Por mucho que se quiera negar la mayor, la única salvación del PSC pasa por una separación clara de los socialistas españoles respecto los catalanes, y si no se consigue a base de dejar las cosas claras con el PSOE , obteniendo -como mínimo- un grupo parlamentario propio en el Congreso, sólo queda la opción válida de la escisión y la creación de un nuevo partido socialista catalán que aglutine las tendencias más catalanistas que ahora no tienen representación válida en Madrid.

Los tiempos están cambiando a la velocidad de los coches de Fórmula 1, y sólo si los socialistas se renuevan de arriba a abajo en Catalunya es posible que vuelva a ser la opción moderada preferida por el grueso de la clase trabajadora catalana. Si se mantienen con el mismo discurso y lo que es peor, con el mismo modus operandii, difícil encaje podrán encontrar en una sociedad que ha cambiado totalmente de objetivos y valores nacionales, en que el independentismo y el nacionalismo han subido como la espuma en los últimos años, por lo que el castigo promete ser bastante duro.

Renovarse o morir, no hay más. Ya veremos cual es la tendencia de los próximos meses, pero mucho me temo que, para el PSC, pintan bastos... y lo de Castells es simplemente un síntoma.


Renovarse o morir. No hay más.

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