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sábado, noviembre 06, 2010

El inquietante terremoto de Queralbs.

Cuando vemos los terremotos que se producen en Japón, Indonesia o Chile, nos alegramos de que Barcelona esté asentada donde está, en una zona tranquila sísmicamente, con pocos terremotos y los que hay, son de baja intensidad. Sin embargo, seguro que no era esto lo que pensaba el conjunto de los catalanes la mañana del 2 de febrero de 1428, el día de la Candelaria, cuando un terremoto de intensidad IX en la escala de Mercalli sacudió el principado.

El terremoto, que se produjo entre las 8 y las 9 de la mañana del día de la Candelaria, tuvo su epicentro en el Pirineo, en la pequeña localidad de Queralbs, a unos 130 kms de Barcelona, y el rastro de destrucción que dejó fue simplemente espeluznante. De hecho, en Barcelona el terremoto se sintió con intensidad VI-VII, a pesar de los 130 kms de distancia desde el epicentro.

Hubieron más de 1000 muertos en toda Catalunya, sobretodo por hundimiento de edificios e iglesias que en aquellos momentos estaban oficiando misa, tal fue el caso de Puigcerdà, que al hundirse, aplastó a unas 200 personas, o en Barcelona, con la caída del rosetón de la iglesia de Santa María del Mar, que atrapó a unas 30 personas. Por su parte los habitantes de Queralbs y Tortellà, cerca del epicentro, fueron prácticamente aniquilados en su totalidad. Si contamos que Barcelona tendría unos 30.000 habitantes en aquella época, nos haremos una idea de la magnitud de la tragedia.

Los daños en edificios fueron inmensos, ya fueran en iglesias, construcciones civiles o militares, con destrucción de algunos castillos que fueron abandonados -debido a la importancia de los daños- llegando a afectar a las mismas murallas de Barcelona. El caos se adueñó del principado y ello llevó a los diputados de la Generalitat a solicitar ayuda al rey Alfonso IV el Magnánimo, el cual -todo sea el decirlo- hizo más bien poco caso. Y no era para menos el implorar ayuda al rey, la intensidad fue similar al terremoto de Chile de este 2010, y ya sabemos el grado de destrucción que alcanzó.

No obstante, este gran terremoto no fue una cosa aislada, ya que desde febrero de 1427 hasta el citado de 1428 se produjeron otros dos terremotos de intensidad entre VIII y IX, uno centrado en Amer -que produjo emanaciones gaseosas tóxicas, que mataron a gente- y otro cerca de Olot, así como numerosas réplicas de intensidades que oscilaban entre intensidad VI y VIII. Obvia decir que cuando aconteció el terremoto de la Candelaria (Candelera, en catalán), había llovido sobre mojado, y muchas de las construcciones que habían aguantado a los otros, acabaron por derrumbarse, provocando las tragedias antes mencionadas.

En estudios recientes, se consideró que si el terremoto de Queralbs se produjera en la actualidad, hundiría más de 1000 edificios, generando 900.000 m3 de escombros; los edificios inhabitables ascenderían a 23.000, 140.000 personas perderían sus hogares, 4000 personas resultarían heridas y el número de muertos sería netamente superior a las 1000 personas. Las pérdidas económicas, por su parte, serían de unos 4800 millones de euros. Ahí es nada.

La gran cuestión es que actualmente la gente no considera el riesgo sísmico como algo a tener en cuenta, y construimos con total tranquilidad, ignorando que estadísticamente toca un terremoto de grandes magnitudes cada 100 años, y que el hecho de que no haya habido ninguno durante el siglo XX es simplemente una inquietante anomalía. Hasta tal punto es real el riesgo que la ley obliga a tener planes antisísmicos municipales  homologados (SISMICAT) a buena parte de las poblaciones de Barcelona, Girona y Lleida; y hasta tal punto el pasotismo al respecto, que tan sólo unos pocos los tienen realmente implantados.

El último terremoto importante se produjo en marzo de 1927 en Sant Celoni, con una intensidad de VII. Posiblemente sea cuestión de ponernos las pilas al respecto, después, cuando la naturaleza se ponga en movimiento, todo serán lamentos.

Chile 2010. En Barcelona también puede ocurrir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Joder Eri te pareces a nuestra DAMUS prediciendo catástrofes. espero que te equivoques