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lunes, septiembre 09, 2013

Sant Celoni 1927, un terremoto a las puertas de Barcelona

Sant Celoni, con el Montseny al fondo
Barcelona, por suerte para los que vivimos en sus alrededores, es una zona sísmicamente tranquila. En ella no se producen grandes terremotos como los que se pueden encontrar en otras zonas sísmicamente mucho más activas. Sin embargo, y a pesar de que las condiciones no sean como las de San Francisco, en Barcelona se producen terremotos de una cierta intensidad cada cierto tiempo. En otro momento ya traté el caso del gran terremoto de 1428 (ver El inquietante terremoto de Queralbs), que afectó a toda Catalunya con una intensidad de grado IX, pero debido a su relativa lejanía en el tiempo y en el espacio de la capital catalana, suena tan olvidado como la explosión del Krakatoa. No obstante, si pensamos que en 1927 se produjo un terremoto de grado VII con epicentro a 40 km escasos de la Ciudad Condal, tal vez debiéramos de tomarnos el asunto con un poco más de seriedad.

Sant Feliu de Guixols, otra población afectada
El día 12 de marzo de 1927, a las 20.35 h, los vecinos de Sant Celoni (Barcelona), población ubicada en la ladera sur del macizo del Montseny y con unos 4000 habitantes en la época, salieron despavoridos de sus casas cuando un temblor de tierra, seguido al poco tiempo de un segundo con una intensidad mucho mayor, hizo sacudir con fuerza toda la zona. Poblaciones como La Garriga, Arenys de Mar o Sant Feliu de Guixols también notaron el movimiento, con la consiguiente conmoción social.

Las crónicas cuentan que durante el terremoto, se oyeron extraños ruidos similares a camiones en circulación provenientes del subsuelo, las campanas de las iglesias de la zona empezaron a tocar a causa del bamboleo, los relojes de péndulo se pararon y se produjeron daños de importancia en las construcciones de la localidad, con grietas en casas e incluso con caída de algunas chimeneas. Se documentó el caso de una persona que saltó desde la ventana de su casa debido al pánico, aunque, para compensar, también hubo el despistado de turno que no se enteró del terremoto a pesar de tenerlo debajo.

Observatorio Fabra y Barcelona de fondo
Al revuelo generalizado por las sacudidas, que hizo que la gente abandonara sus casas, se sumó el hecho de que hacia las 2.50 h de la madrugada del día 13 se produjeran dos réplicas del primer movimiento, la cual cosa hizo que mucha gente ya no durmiera en sus casas, por el temor de que hubiesen nuevos sismos que pusieran su vida en peligro.

Este terremoto, que se sintió a más de 100 km en la redonda de Sant Celoni, se calificó como de grado VII en la escala de Mercalli (entre 5-6 en la escala de Richter), siendo sentido en Barcelona ciudad como de grado IV por el sismógrafo del Observatorio Fabra, situado en la falda del Tibidabo. 

El episodio sísmico de Sant Celoni de 1927 implicó 6 movimientos telúricos de corta duración -entre 8 y10 segundos-, cuatro de los cuales fueron sentidos claramente por la población, mientras que dos de ellos solo lo fueron por los sismógrafos, siendo el terremoto de más intensidad y de epicentro más cercano a Barcelona que se ha producido en los últimos 100 años.

Daños en Lorca
Tal vez pueda parecer que un terremoto de estas características tiene poco peligro, dada la limitada afectación en las poblaciones implicadas, pero la cosa cambia si tenemos en cuenta que el terremoto de Sant Celoni tuvo la misma intensidad que el más reciente y trágico terremoto de Lorca de 2011

El grado de ocupación humana actual de toda la zona metropolitana, los riesgos sísmicos intrínsecos (Barcelona está situada encima de una falla de más de 2000 metros de desplazamiento vertical) así como la deficiente calidad de muchas de las edificaciones construidas durante los booms inmigratorios de la segunda mitad el s. XX, ponen a la población barcelonesa con un plus de riesgo ante dinámicas naturales totalmente incontrolables, pero previsibles, como son los terremotos.

Para tenerlo en cuenta.




Sant Celoni 1927 y Lorca 2011, intensidades similares


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