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viernes, septiembre 13, 2013

Cumbre Vieja o la espada de Damocles de La Palma

Sabido es que en este planeta, más allá del monótono día a día, en cualquier momento puede sobrevenir un cataclismo que acabe con nosotros. Meteoritos kilométricos, andanadas de rayos gamma, explosiones solares, guerras nucleares, erupciones volcánicas... todo un abanico de formas -a cual más efectiva- de eliminar la vida del planeta pende sobre las cabezas de los inconscientes habitantes terrestres. Uno de estos cataclismos son los tsunamis, los cuales pueden ser producidos por terremotos o erupciones volcánicas y provocar, si no la desaparición de la vida en el planeta, sí una gran devastación allí donde pille (ver El sexto sentido de los caníbales con cara de perro). En esta dirección, un granito de arena de incertidumbre sobre Nueva York y Miami se está poniendo desde la isla canaria de La Palma.

Relieve de La Palma
La Palma, situada en el archipiélago de las Canarias, es una isla de unos 700 km2 que, como todo el resto de las islas, tiene origen volcánico. Sus especiales características climáticas, paisajísticas y biológicas comportaron que la Unesco la declarara toda ella como Reserva de la Biosfera. Sin embargo, esta belleza superficial no evita que, en su interior, La Palma tenga el germen de un desastre de proporciones épicas.

Erupción del Teneguía (1971)
Esta isla, una de las más jóvenes del archipiélago (2 millones de años), está formada por un cono volcánico principal que se alza hasta los 2426 metros de altitud desde el fondo marino, que se encuentra a 4000 metros de profundidad en el océano Atlántico. Casi 6500 metros en total, ahí es nada. 

Desplazamiento del megatsunami
Este edificio volcánico destaca en superficie por toda una serie de volcanes que de vez en cuando despiertan, provocando erupciones y temblores de tierra, sobretodo en la parte sur de la isla -1949, Volcán San Juan, y 1971, volcán Teneguía, son las más recientes. Hasta aquí todo parece normal, pero la isla guarda una desagradable sorpresa: es joven, tiene mucho vulcanismo activo y, encima, tiene demasiada altura para lo que es su base... o lo que es lo mismo, que en cualquier momento se puede desmoronar como una montaña de arena desplazando trillones de toneladas de rocas hacia el océano, generando un megatsunami con olas de 650 metros de altura cruzando el mar a 720 km por hora. 
¿Nueva York bajo las aguas?

Esta ola del fin del mundo -que tendría efectos globales- arrasaría toda la costa este del continente americano, inundando las islas del Caribe y borrando del mapa ciudades como Nueva York o Miami, al penetrar hasta 20 kms tierra adentro. 

Antiguos deslizamientos en La Palma
¿Lo más inquietante? Que se han descubierto pruebas geológicas de cataclismos similares en las Canarias y que en Cumbre Vieja -la dorsal que recorre de norte a sur la isla de La Palma-, a raíz de la erupción de 1949, se abrió una falla de dos kilómetros de longitud que hizo bajar 4 metros el flanco occidental del bloque fallado (el que apunta hacia Estados Unidos)... y ya sabemos lo que puede pasar cuando se abren grietas de 2 kilómetros... (ver Vajont, crónica de una tragedia anunciada)

A pesar de todo, si se encuentra en la isla, no hace falta que salga corriendo de miedo, porque hará el ridículo sin remisión. El riesgo es cierto y entre los geólogos existe la certeza de que La Palma colapsará más tarde o más temprano, pero se ignora si será dentro de 100 días o dentro de 100.000 años, ya que la dinámica de la actividad sísmica o volcánica en la zona no indican un riesgo a corto plazo en este sentido.

Es por ello que le recomiendo que disfrute con total tranquilidad de esta maravilla de la naturaleza que es la isla de La Palma, pero recuerde que, esté donde esté, haga lo que haga, siempre tendrá una espada de Damocles (o una Cumbre Vieja) apuntándole.


Mapa de afectación en el Atlántico

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