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jueves, noviembre 21, 2013

Von Braun, los oscuros teje-manejes de un Estado

Wernher Von Braun
Una de las polémicas que históricamente más han indignado a la opinión pública es la impunidad con que muchas de las veces se mueven los poderes de los estados en función del interés (colectivo o no) de las élites dirigentes. Guerra sucia, espionaje generalizado, excarcelaciones por la puerta de atrás,  conculcación de los derechos humanos, delitos flagrantes sin castigo... son sólo unos ejemplos del amplio abanico de impunidades con que se mueven los gobiernos, por muy democráticos que estos sean. Una muestra paradigmática de este comportamiento, que en el mejor de los casos se podría catalogar de "poco ético", lo tenemos en el caso de Wernher Von Braun, el ingeniero alemán constructor de las terroríficas V2, al cual se le borró todo su pasado nazi por un póngame allá esos astronautas en la Luna.

Cohete V2
A finales de la II Guerra Mundial, los alemanes habían desarrollado la tecnología de unos cohetes teledirigidos, los cuales, cargados con explosivos, podían bombardear a distancia los centros neurálgicos de la Gran Bretaña; habían nacido los cohetes V2. No eran demasiado certeros, pero su invisibilidad les hacía sembrar el pánico entre la población inglesa, ya que llegaban hasta Londres, donde produjeron numerosas víctimas. Sin embargo, la guerra ya estaba prácticamente decidida, y el desarrollo de este armamento no llegó a ser decisivo, si bien ello abría la puerta a una nueva era bélica totalmente diferente a la anterior, despertando el interés de los servicios secretos aliados. 

Daños en Londres por un V2
Detrás de estos artefactos se encontraba la genialidad de Wernher Von Braun (1912-1977), un ingeniero alemán, cuya obsesión por construir cohetes que llevaran a la Luna le hizo no dudar en colaborar estrechamente con Hitler para poder desarrollar sus investigaciones. No obstante, a principios de 1945, era evidente que Alemania iba a perder la guerra y Von Braun, sabedor del valor de sus conocimientos, se debatía entre cuál de los bandos elegir para rendir todo su equipo. Los rusos y británicos quedaron descartados, ya que los unos por su brutalidad con los prisioneros nazis y los otros por venganza de los bombardeos de Londres, no eran los más adecuados a los cuales ceder sus investigaciones, por lo que decidieron privadamente que se rendirían a los americanos.

Lanzamiento de un V2
Los nazis eran conscientes también del valor de estos científicos, por lo que los desplazaron desde sus instalaciones en Peenemünde (costa norte alemana), que estaba a 160 km del frente ruso, a Oberammergau, cerca de la frontera austriaca, con la consigna de fusilarlos antes de que cayeran en manos aliadas. El avance de los aliados en todos los frentes, junto con la desbandada que se produjo en el ejército alemán tras la noticia del suicidio de Hitler, hizo que el equipo de Von Braun (unas 40 personas) decidiera ir al encuentro de las tropas americanas que se encontraban en Reutte, Austria, a pocos kilómetros de Oberammergau. El hermano de Von Braun, Magnus, que era químico y sabía inglés, cogió una bicicleta con un pañuelo blanco en el manillar y fue a buscar las tropas americanas, siendo interceptado por un par de soldados, que dieron aviso a las autoridades militares del "hallazgo". Era el 2 de mayo de 1945.

Von Braun (centro) al rendirse
Magnus volvió con un salvoconducto a dar aviso a Von Braun, y pronto fueron detenidos por los americanos que, al saber de quien se trataba, los trasladó rápidamente a Estados Unidos para interrogarlos. En principio la idea era extraer lo que sabían, y después devolverlos a Alemania, pero en poco tiempo se dieron cuenta de que era tal la cantidad y la calidad de los conocimientos que almacenaban que era de vital importancia que se quedaran en su país. El gran problema era el pasado inequívocamente nazi de una gran parte del equipo de Von Braun -él incluido- lo que les hacía estar clasificados como elementos altamente peligrosos del régimen nazi: Von Braun, integrante de las SS, había sido condecorado por Hitler; Arthur Rudolph, jefe de operaciones de la base de Nordhausen, donde habían muerto 20.000 esclavos trabajando para las V2 , era "100% nazi" y Hubertus Strughold había dirigido experimentos médicos aberrantes con prisioneros de los campos de Dachau y Auschwitz... solo por citar tres ejemplos.

Arthur Rudolph, un nazi "100%"
Roosevelt, que había muerto en abril de 1945,  había prohibido por ley que nadie que hubiese tenido un pasado nazi militante pudiera estar en Estados Unidos, y menos obtener la nacionalidad americana, por lo que era legalmente imposible que Von Braun y sus adláteres trabajaran para ellos en tierras americanas. Sin embargo, la creciente tensión con la Unión Soviética y el comienzo de la Guerra Fría, hizo más que evidente la importancia de Von Braun para el ejército estadounidense. Mientras tanto, todo el equipo se encontraba en Estados Unidos con un estatus similar al que tienen hoy día los prisioneros de Guantánamo, o como se llamaban ellos mismos, "prisioneros de paz", ya que, por no ser, no eran ni prisioneros de guerra.

Von Braun rodeado de militares nazis
Aprovechando la presidencia de Truman, una acción conjunta entre el Ejército, el FBI y el llamado JIA (Joint Intelligence Agency -Agencia de Inteligencia Conjunta- que se dedicaba al contraespionaje durante el final de la 2ª Guerra Mundial) borró todos los informes que existían con el pasado nazi del equipo de Von Braun, creando nuevos documentos en los cuales no se reflejaba ninguno de estos "ligeros" inconvenientes. Incluso a los mismos alemanes se les inquirió que no dijeran absolutamente nada de este oscuro pasado. No obstante, hubo un inicial rechazo por parte de los prisioneros, habida cuenta que más pronto que tarde saldría a la luz su pasado nazi y podrían ser acusados de mentir y ser expulsados. Fueron tranquilizados por los representantes de las autoridades, los cuales les transmitieron que no se preocuparan, que no dijeran nada y que si trascendía algo, ellos lo arreglarían.

Von Braun frente al Apolo XI
Este blanqueo de un pasado que no interesaba permitió que los ingenieros anteriormente nazis se pusieran a trabajar de nuevo en los proyectos que habían dejado a medias, pero esta vez, en vez de para Hitler, para los Estados Unidos. El desarrollo de misiles de crucero y de los cohetes que llevarían a los Estados Unidos a poner  un hombre en la Luna, hizo de Von Braun un héroe para los americanos, a pesar de que con el tiempo se reveló su oscuro pasado. Los servicios secretos, tras saltarse todas las leyes habidas y por haber a su antojo, acabaron por salirse con la suya: Von Braun, que había podido cumplir finalmente su sueño, obtuvo la nacionalidad estadounidense en 1955 y encumbró a Estados Unidos como potencia militar y espacial. Jugada maestra.

Y es que, si todos están contentos... ¿a quién le importan unas leyes y un pasado nazi?


Von Braun, los oscuros teje-manejes de un Estado

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