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martes, febrero 18, 2014

Puncak Jaya, la cuenta atrás de un glaciar tropical

El pico Puncak Jaya
Cuando hablamos de Papúa-Nueva Guinea e Indonesia, lo primero que se nos viene a la mente son unas húmedas selvas tropicales, playas y unas temperaturas sofocantes, ya que es lo que lo que más relacionamos con estas conocidas partes del sudeste asiático. Sin embargo, muy pocos conocen que en la isla de Nueva Guinea, a tan solo 450 kms al sur del Ecuador existen glaciares. Aunque, eso sí, si quiere verlos, tendrá que correr un poco, ya que están tan afectados por el calentamiento global que se duda de que lleguen más allá de 2015. Son los desconocidos glaciares de Puncak Jaya.

Parte indonesia de Nueva Guinea
La isla de Nueva Guinea está repartida prácticamente por la mitad entre Indonesia (al este) y Papúa-Nueva Guinea al oeste. Esta isla, si bien está poblada de selvas tropicales al uso, tiene una parte interior muy abrupta que llega a alcanzar en el pico Puncak Jaya los 4.884 metros. Este pico se encuentra ubicado en la parte indonesia de la isla y ocupa parte del Parque Nacional Lorentz.

Puncak Jaya desde el sur
Es justamente esta altura -rayana la línea de nieves perpetuas- la que, junto la alta pluviometría (nivosidad) de la zona, ha permitido que se mantuviera una gruesa capa de hielo desde la última glaciación, que descendía más de 5 kilómetros en forma de glaciares. No obstante, esto bien  pronto será simplemente una historia para explicar a nuestros hijos y nietos.

Puncak Jaya (1936)
La zona glacial de Puncak Jaya, fue descubierta en 1623 por el explorador holandés Jan Carstenszoon, cuando, en un día excepcionalmente claro (la cumbre acostumbra a estar permanentemente cubierta de nubes y niebla) adivinó a observar la nieve que cubría el flanco norte del pico. A pesar de este descubrimiento, no fue hasta 200 años más tarde en que un occidental osó poner el pie en esta masa de hielo, y no era para menos, porque al pobre Carstenszoon en su momento se le ridiculizó por haber visto nieve tan cerca del ecuador. El tiempo le acabó por dar la razón.

Puncak Jaya (1972)
En 1850 se confirmó que el campo de hielos perpetuos tenía unos 18'8 km2 de superficie, pero desde entonces no ha hecho más que bajar en su extensión. En 1936, ya había descendido a 13 km2; en 1972, tan solo eran 6'95 km2; 6'4 en 1974, 3 en 1987, 2'15 km2 en 2002... y descendiendo en picado hasta el día de hoy, en que ya tiene menos de 2 km2 y un grosor de unos 30 metros. Se estima que el glaciar retrocede unos 7 metros anuales.

Puncak Jaya (2010)
El grado de fusión del hielo es tal que en 2010 se organizó una expedición para recoger muestras de hielo con los cuales estudiar el pasado climático de la zona, habida cuenta el serio peligro de desaparición de este registro climático conservado en hielo durante milenios. Durante los 13 días que estuvieron se obtuvieron 88 metros de muestras que se encuentran actualmente en Estados Unidos al alcance de los científicos, pero también pudieron constatar que llovió todas las tardes en que estuvieron allí, lo que se tradujo en una fusión de 30 cms de hielo bajo los mismos pies del campamento montado sobre el glaciar.

Esquema del retroceso del hielo
El acceso al Puncak Jaya está restringido al público desde 2005, en parte por la existencia de una gran mina de cobre y oro a pies del macizo helado, pero los cambios climáticos globales, que han arrojado una media de 0'60 ºC de incremento por siglo, hace poco menos que inviable cualquier actuación a nivel local que lo preserve. Por suerte o por desgracia, la desaparición de este legado climático no afectará en demasía a la gente de Nueva Guinea, habida cuenta que, al contrario de los glaciares del Himalaya, no hay grandes poblaciones que se abastezcan del agua dulce contenida en ellos.

Remanente de la parte oriental (2010)
Sea como sea, la desaparición de los glaciares no es algo que afecte demasiado a la Tierra, ya que en cualquier momento y circunstancia, las cosas pueden cambiar formándose nuevos glaciares con unos pocos años fríos, pero no se puede decir lo mismo de su afectación para las sociedades humanas que directamente dependen de ellos.

Cada vez más piedras y menos hielo
El hombre, por mucho que nos parezca que es todopoderoso, no es más que un alfeñique frente la maquinaria climática planetaria. Estamos jugando a ser dioses, sin el menor miramiento ni respeto por nuestro medio ambiente ni por los delicados equilibrios que en él se producen y al final, acabaremos pasto de nuestra propia inconsciencia. O si no, para muestra el botón de los efectos inesperados que nos afectan día a día, produciendo graves daños económicos y personales, ya sean tan vistosos como los trenes de ciclogénesis explosivas del Atlántico norte y de borrascas polares en Estados Unidos o tan sutiles como la fusión de los glaciares.

Sea uno o sea otro, un poco de humildad no nos vendría mal: la Tierra, cuando le molestemos demasiado, nos barrerá de su superficie de un plumazo... si no lo hemos hecho nosotros mismos, claro.


Glaciares de Nueva Guinea... 5,4,3,2...


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