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viernes, julio 11, 2014

El caso de las polillas que se adaptaron a la polución humana

Biston betularia
La imagen que tenemos del Londres de la segunda mitad del siglo XIX es el arquetipo de las novelas de Sherlock Holmes, es decir, días grises y con una niebla espesa que por las noches convertían las calles en un tétrico escenario para las fechorías del doctor Moriarty y de Jack el Destripador. En realidad, estadísticas en mano, Londres tiene menos días de niebla que la mayoría de ciudades españolas, pero en aquel entonces Inglaterra estaba inmersa en plena Revolución Industrial y las máquinas de vapor, alimentadas por carbón galés, emitían sus pertinentes andanadas de negro humo por doquier. Este humo, denso y contaminante donde los haya, cuando se acumulaba en días calmos, afectaba a la salud de todo bicho viviente, tanto, que hasta produjo que una especie de polilla se viera afectada por la selección natural de una forma sorprendente.

Bosque de abedules
En los bosques y jardines de los alrededores de Londres, la vegetación ha crecido verde y magnífica gracias al continuo aporte de humedad de los continuos chubascos que allí se producen. Este alto crecimiento vegetal lleva asociado a toda una serie de fauna que vive ligada a la frondosidad de estas masas vegetales, y una de ellas es la conocida como Mariposa de los Abedules (Biston betularia), llamada así, porque tiende a posarse sobre la corteza de los abedules, con los cuales se mimetiza a la perfección.

Biston betularia morpha typica
Esta mariposa es una especie de polilla nocturna que se alimenta de néctar (no se le va a comer la ropa del armario, tranquila) y que, como todas las polillas, tiene sus depredadores en los pájaros, en los murciélagos y en los pequeños reptiles. Por la noche, en vuelo, los murciélagos hacen ricia en ellos, pero por el día, los pájaros solo las atacan si las detectan, por lo que, con su estampado blanco y negro moteado, pasan desapercibidas sobre los troncos de los abedules. Sin embargo, este tipo de polilla tiene una mutación en la cual, a modo de albinismo pero al revés, la polilla sale completamente negra. Ello, de noche, no le significa ningún inconveniente ni ventaja adicional, pero por el día, le resulta una clara desventaja, ya que la polilla negra canta como una calandria sobre el blanquinoso tronco de los abedules, por lo que es presa fácil de los pájaros insectívoros. Evidentemente, ello hace que no se prodiguen demasiado. En el siglo XIX, la cosa iba a darse la vuelta como un calcetín.

Widnes (cerca de Liverpool) s.XIX
Durante la Revolución Industrial, el uso masivo del carbón como combustible, tanto para las maquinarias de vapor como para el uso diario de chimeneas y cocinas, convirtió la atmósfera de Londres y los núcleos industriales ingleses (Liverpool, Manchester, Bristol...) en un auténtico e irrespirable puré de garbanzos de hollín y residuos sulfurosos, que empeoraba cuando las condiciones de estabilidad atmosférica impedían la renovación de ese viciado aire. 

Biston betularia morpha carbonaria
En esta situación, todo ser viviente que se encontraba sometido a este "smog" se veía afectado, ya fuera por enfermedades respiratorias de todo tipo o, en el caso de las plantas, acumulando sobre sus hojas y troncos parte del hollín que se había emitido al aire. Ello hacía que todo el paisaje adquiriese una tonalidad negruzca fruto de la contaminación depositada, matando los líquenes que vivían en las cortezas de los abedules y ennegreciendo su corteza. 

El carbonero se las come... si las ve
Con el tiempo, la gente se fue dando cuenta que cada vez habían más Mariposas de los Abedules oscuras (variedad carbonaria) respecto las claras (variedad typica), llegando a superar en número a éstas, lo cual llamó la atención de los naturalistas, dado que la mutación carbonaria se daba muy de tarde en tarde. ¿Qué estaba pasando? ¿Porqué esto mismo no pasaba en el campo, lejos de las conurbaciones industriales, en que las claras seguían siendo mayoría? La Teoría de la Evolución de Darwin se había puesto en evidencia gracias a la actuación humana.

Ser clara se convirtió en mortal
En una situación normal, la variedad carbonaria, debido a su llamativo color negro tenía todas las de perder contra los depredadores, por lo que la posibilidad de llegar a adulta y transmitir sus genes era muy pequeña. Al modificarse artificialmente los colores de su medio ambiente habitual, lo que anteriormente era una desventaja pasó a ser, gracias a la mano del hombre, una gran ventaja (ver Los cangrejos Heike o el pudor de meter un samurai en la olla), ya que entonces, las polillas claras sobre los troncos ennegrecidos eran las que llamaban la atención de los depredadores como si tuvieran una luz de una ambulancia encendida. Por tanto, la reproducción de la variedad typica era cada vez más dificultosa en beneficio de la otrora rara carbonaria. Sin embargo, todo iba a ponerse en el sitio de nuevo.

Smog de Londres de 1952
En 1952, debido a un prolongado periodo de frío y quietud atmosférica, el aire de Londres volvió a ser el de los peores días del siglo XIX, gracias a la combustión del carbón doméstico y de las grandes centrales eléctricas del país, que también lo consumían, al que se tenía que sumar la polución producida por los coches y camiones que utilizaban diésel. Lo peor duró 4 días -del 5 al 9 de diciembre-, pero durante ese periodo, prácticamente no se vio el sol y hubieron más de 10.000 muertos debido a complicaciones respiratorias derivadas del smog. Fue la gota que colmó el vaso (ver Gran Niebla de 1952. Cuando la muerte se disfrazó de bruma).

A partir de entonces, toda una serie de medidas fueron tomadas para evitar estos episodios de contaminación atmosférica grave, tales como prohibir el carbón doméstico o favorecer el uso de electricidad, gas o combustibles líquidos en vez del carbón. Ello significó una reducción de las emisiones de hollín de carbón, y, por lo tanto, un retorno paulatino a los colores originales de las cortezas de los abedules conforme la contaminación por carbón iba desapareciendo, favoreciendo, de nuevo, el crecimiento de las polillas claras respecto las negras.

En la actualidad, el estudio de las proporciones de Mariposa de los Abedules claras y negras sirve para conocer cual es el grado de afectación de la contaminación en los espacios urbanos y periurbanos, ya que se ha visto que la proliferación de unas u otras está directamente ligada a la calidad del aire de cada zona. No obstante, sean típicas o carbonarias, ahora por ahora la preocupación más urgente es la supervivencia en sí de estas polillas, ya que en los últimos años se ha constatado un descenso muy pronunciado de todas sus poblaciones, según parece debido al cambio climático y el aumento de temperaturas.

El hombre, siempre el hombre.

En situación normal, la clara es indetectable


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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Escribes unos artículos geniales.

Enhorabuena y muchas gracias.

Ireneu Castillo dijo...

¡Nooo! Gracias a ti por leerme! :-)

¡Un saludo!