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miércoles, julio 23, 2014

El escándalo que convirtió en homofóbico el número 41 en México

En el lenguaje popular existen muchas formas para definir a un homosexual y, para su desgracia, casi todas tienen en mayor o menor proporción un sentido peyorativo e insultante. La lista de palabras -la cual no hace falta recordar por ser harto conocidas y porque en este mismo instante la estará usted repasando- es prácticamente interminable. No obstante, entre todas las palabras más o menos imaginativas que denominan a un gay, existe un número que en México se ha convertido en sinónimo de homosexual y que prácticamente se ha convertido en tabú: el 41. ¿A qué es debido que un simple número devenga un símbolo del colectivo gay en México? La culpa la tiene un suceso que tuvo lugar en la capital azteca y que se dio a llamar periodísticamente "El baile de los 41 maricones".

Porfirio Díaz
1901. El presidente José de la Cruz Porfirio Díaz, antiguo héroe de guerra en el poder desde 1884, manda en México con mano de hierro, ganando todas las elecciones a las que se presenta una detrás de otra a golpe de sonoros "pucherazos". A pesar de ello, México tiene un periodo de desarrollo económico muy importante, gracias a todo un cúmulo de iniciativas (construcción de lineas de ferrocarril, concesiones de explotación de petróleo, reformas fiscales...) que beneficiaron sobre todo a las élites acomodadas a costa de los agricultores más humildes los cuales vivían en un sistema semi-feudal que favorecía a los grandes hacendados. México, a pesar de ser nominalmente una democracia, era, de facto, una dictadura despótica donde, si interesaba, los más básicos derechos eran conculcados flagrantemente.

Mapa de México
En la madrugada del 18 de noviembre de ese mismo año, la policía irrumpe de sopetón en una lujosa mansión de la calle de la Paz (actualmente Ezequiel Montes) del centro de la capital mexicana, donde un numeroso grupo de personas estaban celebrando una animada fiesta. La excusa del asalto de la casa por parte de las autoridades es que la fiesta se había celebrado sin permiso.

Caricatura de la época
Al irrumpir en el inmueble, la policía halló a 41 hombres bailando, de los cuales 22 iban vestidos de hombre y 19 iban elegantemente vestidos de mujer con toda la parafernalia que estaba de moda por aquellos entonces. Los policías encontraron de todo: desde pelucas a pechos postizos, pasando por pendientes y calzado bordado, así como que los hombres que iban vestidos de mujer iban maquillados talmente como mujeres. Todo un atentado a la machista sociedad mejicana de principios del siglo XX.

Un escándalo que afectó la jet-set
Evidentemente, la razzia efectuada por la policía mexicana tenía como finalidad la de reprimir la mascarada gay que, de forma totalmente privada, había montado un grupo de personas; represión totalmente ilegal y arbitraria habida cuenta que la homosexualidad estaba despenalizada en México desde 1871 y para hacer fiestas no había ninguna necesidad de pedir permiso a nadie...pero estaban en tiempos de Don Porfirio y la impunidad del régimen era la norma. Sin embargo, la cosa se complicó cuando la policía procedió a identificar a los participantes del "guateque".

Los 41 fiesteros eran en su inmensa mayoría gente de las altas esferas de la sociedad mexicana, entre los cuales incluso se encontraba un cura, por lo que, a parte de tres -que serían los más pelacañas-, del resto no se hicieron públicos sus nombres. Es más, corrió el rumor -nunca desmentido- de que hubieron 42 personas y que este "42" correspondería, ni más ni menos, que al yerno del mismísimo Porfirio Díaz, Ignacio de la Torre, al cual se le permitiría huir de la redada para evitar el escarnio público. Cuando trascendió al gran público, el escándalo fue de órdago a la grande.

Escarnio publico caricaturizado
Las caricaturas y coplillas que se siguieron al conocimiento generalizado de la noticia, hicieron que toda la sociedad que hasta aquel entonces tenía el tema de la homosexualidad como tabú, hablaran, por fin, de ella... aunque fuera a base de mofarse y escarnecer al colectivo gay. El impacto social de este suceso fue de tal calibre que, desde entonces, el numero 41 ha sido identificado con homosexualidad y, por ello, proscrito, hasta el punto que -según autores mexicanos- no existen los edificios con el nº 41, ni habitaciones de hotel, ni ningún cuerpo del Ejército numerados así, debido a la vergüenza y las connotaciones homosexuales del número cuarenta y uno. Tremendo.

Los 41 fueron detenidos, y si bien fueron condenados los 22 vestidos de hombre a la cárcel -rapados convenientemente para que se notasen, claro- y los 19 de mujer a hacer trabajos forzados al Ejército, el hecho de que numerosos de los implicados formasen parte de la camarilla porfiriense, permitió que 22 o 23 comprasen su libertad y no cumpliesen condena. Como siempre, los que tuvieron padrino, se bautizaron.

Marcha del orgullo gay en México DF
En definitiva, el "baile de los 41 maricones" fue el punto de inflexión a partir del cual se empezó a hablar abiertamente del colectivo homosexual mejicano, ya que, hasta entonces, era un tema absolutamente prohibido y escondido. A pesar de hacer más de un siglo de este asunto, México continua, hoy día, siendo un país donde el estereotipo del mexicano es muy macho y donde, pese a conseguir la legalidad del matrimonio gay en algunos estados y que se ha visto la gallina de los huevos de oro en el llamado "turismo rosa", la diferencia sexual está, socialmente, mal vista.

...y un simple número lo deja en evidencia.


Pese a la lucha por la igualdad de derechos, el 41 continua proscrito

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